Archive for the ‘Uncategorized’ Category

Presencias nocturnas – 2

septiembre 13, 2019

Hacía tiempo que no notaba presencias, pero esta noche ha venido, y se ha sentado a los pies de mi cama. Ha empezado a contarme las mismas historias que me contaba de pequeña, y he sentido una sensación placentera, en segundos recordé aquella tarde que ella y yo fuimos al cine y paramos a comprar churros para el camino.

Yo tenía una manía un poco peculiar, cada dos pasos tenía la sensación que los calcetines se me bajaban, entonces paraba y a toda prisa me los subía, así durante los quince minutos que tardábamos de casa al cine, y a la vez me comía los churros, ya de pequeña podía hacer unas cuantas cosas a la vez, ya que no paraba de charlar, ahora hablo menos y escribo más.

Ya es la segunda vez que noto su presencia. La primera vez hace muchos años, poco después de fallecer. Estaba durmiendo y note que me estiraban del pie derecho,  creía que estaba soñando, pero me desperté y me seguían tirando, entonces noté su presencia y nos miramos, no hizo falta decir nada, era el momento de partir y ya que no nos habíamos despedido en vida, lo hacíamos de esa manera, pero sin palabras me dijo que volvería más adelante, y así ha sido, ella era una mujer castigada por la guerra, y lo que más apreciaba en la vida era su familia y yo era su nieta preferida, ya que habíamos vivido juntas, incluso dormido en el mismo cuarto, cada una en su cama.

Siempre recordaré que cada noche me contaba una historia vivida por ella o por sus allegados, era una mujer sabia, ya que le gustaba leer, y gracias que trabajó en casas de la burguesía pudo leer infinidad de buenos libros, sobretodo de las monarquías, se sabía nombre y apellidos de toda la realeza europea.

Tengo facilidad para reencontrarme en sueños con mis familiares fallecidos, solo he de quererlo con intensidad y al cabo de unos días sucede, y no da nada de miedo, al contrario, es una experiencia diferente y única.

Cada uno puede pensar lo que quiera, yo era de las que decían que solo creía lo que veía, pero hace tiempo que veo más allá, y eso me permite vivir experiencias que me hacen viajar con mi imaginación a ese lugar donde todos iremos y los que se queden puedan disfrutar de nuestra presencia, aunque sólo sea en sueños, pero no todos tienen ese privilegio, yo me considero muy afortunada.

Publicado anteriormente 16 mayo 2015

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La cita – 2

septiembre 11, 2019

Era un día como otro cualquiera o eso pensaba ella, se arregló y se fue a su trabajo, era dependienta de una gran cadena de ropa de última moda, estaba contenta, le habían subido el sueldo y podía darse algún capricho. Su jornada de trabajo era a turno partido, como no le daba tiempo ir a comer a casa, cada día se quedaba en un restaurante cercano, pedía un menú económico y así iba más descansada.

Al acabar el trabajo, antes de volver a casa, le gustaba ir a pasear a unos jardines que habían cerca de su casa, en el trabajo estaba todo el día de pie, pero no era lo mismo. Después de media hora de paseo se sentó en un banco, para hacer una llamada por el móvil a su amiga, para decirle, que al día siguiente tenía fiesta y podrían comer juntas. Cuando estaba acabando la conversación, una chica joven se sentó a su lado, el banco era bastante grande, le dijo: hola te estaba buscando, esta noche nos veremos, prepárate, y cuando le iba a responder, se levantó y desapareció tan rápido que no pudo alcanzarla, ella pensó que se había equivocado de persona pues no la conocía de nada, o bien que estaría con los efectos de alguna droga, no de dio importancia y se fue a  casa, no sin dejar de pensar en lo que le había pasado.

Al llegar, vio que estaban arreglando el ascensor, y pensó, que era un contratiempo, después de trabajar todo el día ahora tenía que subir diez pisos andando, no le hacia gracia, pero si quería estar en su casa, no le quedaba otra solución. Había tenido problemas de asma y era un importante inconveniente para ella, poco a poco fue subiendo, iba descansando de planta en planta, la última vez que lo hizo de una tirada  tuvo que ir al hospital, incluso tenía que llevar siempre un aerosol para cuando estuviera muy necesitada, sabía que en cualquier momento le podría dar un ataque de asma.

Una vez arriba, se duchó se puso cómoda y se preparó un bocadillo, era lo que cenaba siempre, acompañado de una copa de vino y una pieza de fruta. Desde su cocina se oía el motor del ascensor, y se dio cuenta que ya funcionaba. Como  no había bajado  la basura hacia dos días pensó que al tiempo de bajar, abriría el buzón pues se había olvidado cuando llegó del trabajo, y estaba esperando una carta importante.

Después de tirar la basura al entrar al vestíbulo se encontró en el portal con la joven del parque, se quedó toda sorprendida y le dijo que quería, le contestó que tenían una cita, ella le dijo que se equivocaba de persona y que la dejara en paz, la joven le dijo que no podía que lo sentía mucho pero era su día, ¿Que día preguntó ella? ya te dije que te prepararas le contestó, como si temiera algo grave le cerró la puerta del vestíbulo y se dirigió al ascensor, pero se dio cuenta que no estaba allí, se acordó que lo cogió un vecino, que entró, cuando ella salía. Se puso tan nerviosa que el corazón se le disparó, le iba tan rápido que no podía respirar, no le quedaba más remedio que subir otra vez, andando los diez piso si quería ponerse a salvo de esa desconocida.

Subía desesperada no entendía nada, quien era esa mujer, apenas le pudo ver el rostro, solo su mirada fría y penetrante, en  ese momento cayó al suelo, se estaba asfixiando, y no llevaba su aerosol, no pensó que le hiciera falta, de repente se encontró a su lado a la joven misteriosa que le cogía la mano y se la llevaba con ella, entonces comprendió que había llegado su fin.

Queridos lectores, por mucho que queramos cambiar nuestro día, me parece que será del todo imposible, les recomiendo que si se encuentran a esta joven, no se molesten en  alejarse de ella, les encontrará allá donde se hayan refugiado.

Publicado anteriormente 6 enero 2009

 

Algo de mí

septiembre 9, 2019

Descanse en paz. Una estrella más en el firmamento.

La mano – 2

septiembre 9, 2019

Eran una pareja muy peculiar, él se veía un buen hombre totalmente dominado por su mujer, ella una mujer pequeña, desgarbada y con una mirada aterradora, era difícil  mirarle a los ojos, el perfume que se ponía hacía un olor insoportable no podías estar muy cerca de ella, y en sitios cerrados sentías nauseas, en cambio su manera de hacer te hacía dudar de todo lo demás, tenía unas formas de actuar que siempre conseguía lo que se propusiera, era como una serpiente encantadora.

Se encargaban del mantenimiento de unos apartamentos en la playa, tenían la vivienda en la misma portería, se cuidaban de cuatro escaleras, en total 80 viviendas, era un trabajo agotador en verano y tranquilo en temporada baja. Como buenos porteros estaban al tanto de todo lo que concernía a  los apartamentos, incluso de las vidas privadas de muchos de los inquilinos, ella siempre decía que saber era poder y tenía toda la razón.

Entre los vecinos habían sus guerras internas, algunos no se hablaban hacía años, otros incluso habían formado matrimonios entre ellos, la verdad era como un pequeño pueblo dentro de un recinto, también había dos piscinas y jardines que rodeaban  todo el bloque, le solían llamar el rascacielos por la altura, era el más alto del pueblo.

Un día de noviembre apareció un camión de mudanzas, iba a vaciar un apartamento que se había vendido, pues sus propietarios habían muerto en un accidente de autocar cuando regresaban de un viaje, de los muchos que hacían. Los antiguos dueños eran unas personas muy raras, no hablaban con nadie excepto con los porteros, tenían una hija que sé fue al extranjero cuando tenía 17 años y nunca más se supo de ella, ahora una vez muertos ellos, no sabíamos quién vendría a vivir, nada más se sabía que no se pudo encontrar a la hija para el entierro, la verdad es que todo fue muy precipitado, la sorpresa fue mayúscula cuando nos enteramos que los porteros habían heredado el apartamento.

El hermano de la portera era albañil y con la ayuda de ellos, iban a hacer unas reformas para sacarle un rendimiento al apartamento, pues en verano estaban muy solicitados, no era para menos, es primera línea de mar. Yo precisamente soy vecino de tabique y la verdad las obras eran muy ruidosas, incluso por las noches sacaban los escombros y se los llevaban en una furgoneta del hermano, pensé que eran tan miserables que no querían pagar unos sacos de obra para la runa, tampoco le di importancia.

Una de las veces que sacaron un saco, cayó algo al suelo, pues se ve que  el saco estaría roto, cuando se fueron me acerque y quedé horrorizado era una mano momificada, todavía llevaba un anillo en uno de sus dedos, la cogí con un pañuelo que llevaba y la subí a mi piso, la miré bien y era humana no cabía duda, nervioso la guarde en la caja fuerte y salí despavorido, de quien era y porque no habían llamado a la policía.

Yo en esos momentos pasaba una mala temporada, me había separado y tenía que pasar la pensión a mis hijos no me sobraba nada, tenía dos trabajos, pero muy mal pagados,  lo justo para vivir, no tenía dinero para tener otra relación, estaba desesperado, en esos momentos se me ocurrió ir a ver a los porteros, empecé a quejarme de lo mal que me iba y de la suerte que habían tenido ellos con la herencia., la mujer me echó una mirada de las suyas como sí me quisiera traspasar como sí se oliera algo, me dio miedo y cambié de conversación.

Pasaron los días, la mano seguía en mí caja fuerte, tenía que hacer algo, sí iba a la policía no ganaba nada pero sí les hacía chantaje podría sacar beneficio, me hice el fuerte y fui a ver a los porteros para decirles que tenía la mano y  que me imaginaba que era de la hija de los antiguos propietarios, sí me daban la mitad del piso se la entregaba y nunca diría nada pero me tenían que contar que pasó. Ella me miró y un frío recorrió todo mí cuerpo al cabo de unos minutos me contaron que habían sido los propios padres, que era una hija muy rebelde y sin querer se les fue la mano y la mataron y decidieron que la emparedarían entre dos tabiques del piso y ellos lo sabían todo, porque cuando pasó estaban presentes, incluso su hermano el albañil les ayudó.

En esos momentos quise escapar pero no pude, la portera llamó a su hermano y al cabo de pocos minutos tenía a los tres delante, ¿que me iban a hacer? estaba aterrado, ella me cogió las llaves del bolsillo del pantalón, junto tenía la de la caja fuerte, ellos lo sabían porque su hermano me había colocado la caja fuerte meses antes, yo era cazador y tenía varias armas y quería tenerlas protegidas. Mi salvo conducto no servía, ahora vería la mano y todo se habría acabado para mí.

Pasó media hora, cuando regresa con la mano y la pistola, yo les suplico, estoy aterrado, ella me mira y dice que escriba una carta de despido a mis familiares conforme no quería vivir más y además me dice que tengo suerte sí muero de un disparo, no la entiendo, ella me clava su última mirada y me dice ¿no querrás ser emparedado verdad?

Esta historia la puedo contar porqué todo fue un sueño, la mano sigue en mi caja fuerte.

Publicado anteriormente 10 noviembre 2008

 

 

 

 

 

 

Las Cookies – 2

septiembre 5, 2019

Siempre me han gustado las galletas, pero hay algunas que se me atragantan muchas veces. Los más modernos las llaman Cookies, menuda chorrada que diría mi vecino, pero hay que estar con los tiempos, eso dicen los entendidos como el Dr. Liendre, que de todo sabe y de nada entiende.

Resulta que el otro día hubo pesada familiar, que es lo mismo que pesarnos uno a uno para comprobar los kilos de más que hemos acumulado estas fiestas, pesarnos todos juntos de momento es imposible hacerlo en casa, y aunque nos llevamos bien, cada uno que cargue con lo suyo.

No me quiero desviar del tema, o sea que vamos al grano. Estuve mirando por internet bicicletas estáticas reclinables, ya que la edad no perdona, además las he probado en el gimnasio. Dejé de ir al gimnasio por varios motivos, uno de ellos es las colas para pillar una bicicleta reclinable, de esta manera la usaré cuando quiera, y no tendré que limpiar los sudores de los demás, que ese es otro tema  que tocaré más adelante. Hay una gran variedad de modelos y precios, miré bastantes sitios y al final se la he comprado a un vecino que tiene una tienda de bicicletas, y hay que dar vida al pueblo. De todas formas me ha ido muy bien, ya que encontré la que se ajustaba a mi presupuesto y fui hasta con el modelo que me interesaba.

Hasta ahí todo normal, ahora viene lo bueno, resulta que me meto en cualquiera de los foros a los que estoy acostumbrada y las bicicletas me persiguen. Pensé que sería casualidad (que ingenua), es como si todas las bicicletas hicieran competición para ver quién me alcanza antes.

Ahora seré más precavida, ya que me gusta buscar información para mis relatos de terror, pues cuando empecé hace más de ocho años en internet, y no sabía nada de nada, cada vez que escribía un relato donde había muertos, me aparecían coronas funerarias y ataúdes por estrenar, era una pasada.

Ha llegado la hora de merendar, voy a tomarme un café con leche y unas galletas Marías de toda la vida.

Publicado anteriormente 21 Enero 2016

El secreto – 2

septiembre 3, 2019

Mi vida era normal en todos los aspectos, mis hijos independientes, mi marido director de una gran empresa, teníamos nuestros ahorros y podíamos viajar un par de veces al año, tal como estaba la situación éramos unos privilegiados.

Todo iba bien hasta que mi vecino, se me insinuó descaradamente por el patio de nuestras casas, vivíamos en casas unifamiliares y los patios se tocaban, incluso hacíamos barbacoas conjuntas, éramos amigos desde hacía 20 años, y hasta ese momento no hubo nada raro hacía mi.

Fueron pasando los días y él insistía, me hacía guiños, me mandaba correos por el ordenador, él sabía que estaba conectada varias horas al día, pues en esa  época escribía en mi blog relatos de terror y además compartía otro blog y estaba en dos foros, por lo tanto el me los enviaba  cada día. Sabía que no le diría nada a mi marido pues ellos eran inseparables, iban a pescar, de caza, en fin se llevaba mejor que con sus hermanos, la cercanía les había unido demasiado. Yo no quería saber nada con él, quería a mi marido y además no era el tipo de hombre que me gustara, jamás lo vi con otros ojos que no fueran los de amistad. Ya no podía soportar más, le seguí el juego y le hice pensar que él también me gustaba.

Tenía un plan que quizás se le quitaran las ganas de ir detrás de mí. Llamé a una amigas que me estaban muy agradecidas, eran prostitutas y aunque no compartía su vida, las entendía, incluso las ayudé muchas veces en temas de burocracia, eran extranjeras y  me encargué de tramitarles todos sus permisos, estaban tan agradecidas que siempre me dijeron que cualquier cosa que necesitara no tenía más que pedírselo.

Quedamos un día en vernos y trazar un plan para que se le quitaran para siempre las ganas de ir detrás acosándome, lo hicimos pensando todos los detalles, ahora solo quedaba concertar una cita con él.

Un día que su mujer fue a pasar todo el día a casa de sus padres y mi marido tenía partido de tenis, era el día ideal para quedar, él no podía jugar pues se había lesionado un dedo en el último partido. Le llamé y quedamos, le había engañado haciéndole creer que me gustaba, y él se lo creyó, era tan vanidoso como ruin, no sabía con quien se jugaba este partido.

Mis amigas trabajaban en un apartamento de alquiler por horas, cuando llegamos estaba todo preparado, incluso las bebidas. El me miraba con ojos de lujuria estaba a punto de conseguir lo que tanto deseaba, me dijo que hacía años su único sueño era poseerme aunque solo fuera una vez, yo nunca sospeché nada, era todo una locura. Nos acomodamos y fui y preparé una copas, en la de él puse un somnífero que enseguida haría efecto, así fue, solo beber unos sorbos cayó rendido en el sofá, entonces llamé a mis amigas que estaban en el bar de la esquina y subieron enseguida.

Entre las tres lo desnudamos y lo metimos en la cama, mis amigas se metieron con él, se me olvidaba decir que una era un travestí y se notaba bastante, una vez acomodados, esperamos que se despertara y entonces cuando mis amigas me dijeron empecé a hacer fotos, muchas fotos, todas las que pude. El estaba allí incrédulo de lo que pasaba, miraba a su alrededor y como todavía estaba un poco aturdido no daba crédito a lo que allí estaba sucediendo, su cara era patética. Cuando acabe de hacer las fotos, lo dejamos allí solo con sus pensamientos y nos fuimos a toda prisa, no sin antes decirle que ya sabía lo que pasaría si me seguía acosando, enseñaría las fotos por Internet, y eso sería fatal para su carrera política, se quería presentar para un cargo muy importante en las próxima elecciones.

Regrese a mi casa y cuando llegó mi marido, le comenté que había pensado que podríamos hacer un crucero por el mediterráneo, le pareció bien y me dijo que podíamos ir con los vecinos, yo le contesté que en otra ocasión, esta vez me apetecía ir solo los dos.

En este momento estamos de crucero y doy por seguro que a nuestra vuelta, mi vecino jamás me volverá a acosar, todo volverá a ser como antes, nada más él y yo sabremos lo que ocurrió, este secreto hará que nuestra amistad sea más pura y casta que nunca.

Publicado anteriormente 25 octubre 2009

 

 

 

Fallen

septiembre 3, 2019

Con su blanca palidez

septiembre 2, 2019

Recordando tiempos pasados.

Tánatos – 2

septiembre 1, 2019

Tendría 8 años cuando me enteré que había muerto una vecina de mis padres, corriendo dejé de jugar y me fui detrás de la carroza mortuoria, todavía iba arrastrada por caballos, para mí era una fiesta, me colocaba a primera fila, junto el cadáver, me quedaba como hipnotizada, la verdad es que no había más niños a mi alrededor, la gente ya me conocía, era un pueblo pequeño casi todos estábamos emparentados, con el tiempo supe que mi vida siempre estaría relacionada con muertos.

Pasaron los años y terminé los estudios básicos, entonces era normal que a los 14 años te pusieras a trabajar y por la noche estudiaras, mis amigas trabajaban cuidando niños, dependientas etc., yo me fui a ayudar a una floristería, que su especialidad eran las coronas mortuorias, estaba en mi salsa, nadie de mi familia entendía que a mí me gustara ese ambiente, yo creo que se lleva en la sangre, si no que otra explicación hay, yo siempre he encontrado la muerte y todo lo que la rodea fascinante.

Ya tenía 21 años, ya podía hacer lo que quisiera, no hay que olvidar que en mi época, la mayoría de edad era a los 21, para mí fue una liberación, me independicé  y entré a trabajar en una funeraria, ese día fue uno de los mejores de mi vida, con todo el respeto que hay que tener, somos lo que somos y la gente cuando fallecemos con todo su dolor lo que quieren es que todo se acabe pronto, y nosotros estamos para facilitar la tarea y además te tiene que gustar tu trabajo, así puedes llevar el día a día con normalidad.

Mí jefe era bastante tacaño a pesar de ser uno de los más ricos del pueblo, era la única funeraria que había en los alrededores, abarcaba a 9 pueblos y era una de las primeras que tenían horno crematorio. La gente poco a poco se iba acostumbrando a la incineración. Un día el horno dejó de funcionar era invierno y teníamos varios cadáveres esperando, eran ancianos, en invierno las gripes pueden con ellos. Pasaron varios días y el horno no se arreglaba, le pregunté a mi jefe que se nos iba amontonando la faena, entre nosotros el lenguaje es familiar a veces incluso se nos olvida realmente el trabajo que hacemos.

Normalmente la gente después de la despedida nos dejaba a sus muertos para incinerar, y pocos eran los que se quedaban a ver el proceso, tuvimos suerte que en esos momentos nadie se quedó y pudimos dejarlos en las cámaras frigoríficas, la cosa se iba complicando por momentos no quedaban cámaras libres y no había dinero para un horno nuevo, mi jefe había contraído unas deudas muy importantes  por unos malos hábitos y lo tenía todo hipotecado.

Nada más quedaba una solución enterrarlos en el recinto de la funeraria y plantar rosales y jazmines que eran unas flores que aguantaban mucho el clima del pueblo. Así lo hicimos enterremos diez cadáveres, pero el problema seguía existiendo había que pensar otra cosa. Al cabo de unos meses vimos que las flores habían crecido mucho y eran las mejores de todo el pueblo, ya teníamos la solución, mí jefe tenía una máquina especial para triturar maderas y ramas secas, íbamos a tener mucho trabajo por delante, teníamos que desenterrar todos los cadáveres y triturarlos para conseguir el tan preciado abono, luego envasarlo y ponerlo a la venta.

Como todo nos iba muy bien, tuvimos que colocar a nuestra familia a trabajar con nosotros, ya teníamos dos empresas, la funeraria y la fabrica de abono para plantas y cultivos. De esto ya han pasado 20 años, somos la empresa familiar mas productiva de toda la comarca, en estos momentos trabajamos 30 personas entre padres, hijos y nietos mi jefe ya no lo es, ahora somos propietarios por igual, somos como un matrimonio, pero a nosotros la muerte nos ha unido para siempre.

Publicado anteriormente 13 noviembre 2008

La granja de cerdos – 2

agosto 31, 2019

Llevaba una vida  monótona y miserable, sus padres habían muerto hacía años, él a sus cuarenta años se cuidaba de su granja de cerdos, a pesar que sus padres le habían dejado una herencia considerable, vivía muy sencillamente, le decían que dejara la granja y se fuera a viajar a conocer mundo, nunca había salido del pueblo, pero él decía que así era feliz.

Había tenido novia durante cinco años y cuando se iban a casar, ella desapareció con otro, esto le había sumido en una depresión que todavía arrastraba, su vida era su granja y bajar cada día al pueblo a tomar unos vinos, su casa del pueblo estaba separada unos 10 kilómetros y siempre bajaba con una motocicleta viejísima, todo el pueblo sabía que era muy rico, pero su vida estaba falta de cualquier ostentación, era su forma de vivir y todo el mundo le respetaba.

En el pueblo durante la primavera, vienen muchos excursionistas incluso  jóvenes con su tienda de campaña y están varios días por la zona, es tierra de espárragos, antes nos conocíamos todos, ahora después de varios robos en la zona, tenemos más cuidado con los forasteros. Cada año hacen un concurso de el mejor recogedor de espárragos y el premio es una semana de vacaciones en un balneario de la zona, por ese motivo  se llena de gente de todos los alrededores.

Pasó el concurso y el pueblo volvió a la monotonía, se me olvidaba decir que el se llama Jacinto y yo soy su mejor amigo, mi nombre no tiene importancia, pero él dice que soy su ángel protector y quizás tenga razón. Un día Jacinto no bajó a tomar sus vinos como era costumbre, pensé que estaría muy cansado, la granja la llevaba él solo, nunca quiso contratar a nadie, era muy celoso de su intimidad, al día siguiente tampoco bajó, me extraño mucho y decidí ir a ver que pasaba.

Cuando llegué lo encontré tumbado en la cama, lleno de moratones, tenía la cara hinchada y una ceja abierta, le pregunté que le había pasado, me contestó que entraron dos hombres en su casa, que le querían robar, empezaron a pegarle y él se defendió con una escopeta de caza que siempre tenía a mano por si acaso, después de los últimos robos  la gente se protegía más, los había matado, los tenía en el almacén, hoy mismo se iba a deshacer de ellos, le dije que no se preocupara que yo le ayudaría  en todo, se lo debía él me salvó la vida en otra ocasión, y siempre le dije que me tendría para todo lo que necesitara, y ahora había llegado el momento de saldar mi deuda.

Fuimos al almacén recogimos los cuerpos y en vez de enterrarlos, los descuarticemos y se los dimos de comer a los cerdos, no era la primera vez que lo hacíamos, años atrás cuando me salvó la vida, hicimos lo mismo, él me ayudo a matar y descuartizar  a un prestamista que quería embargar mis tierras, ahora estábamos en paz.

Sentados junto la chimenea, Jacinto en un momento de debilidad, me contó, que cuando se enteró que su novia y uno del pueblo se habían ido juntos, fue tras ellos, los mató y se los dio de comer a los cerdos, así no tendremos secretos me dijo.

Los cerdos son uno de los pocos animales que no dejan ningún rastro de huesos, por lo tanto perfectos para este fin.

Se me olvidó contarles que el pueblo tiene fama por los espárragos y también por su sabrosa y gelatinosa carne de cerdo.

Publicado anteriormente 30 noviembre 2015