Archive for the ‘Relatos’ Category

Desnudez de palabras

abril 26, 2017

Otra  vez me pasa lo mismo, no sé que escribir, tendré que dejar que mis dedos hablen por mí.

Acabo de leer varios escritos de mis compañeros de letras, y siempre me queda la duda si en ellos hay una pizca de verdad, pero eso nunca lo sabré, igual que ellos tampoco sabrán  si mis letras hay mentiras o verdades, es la magia de la escritura, podemos ser quién queramos, aunque solo sea por unos minutos.

Hoy el día es gris, igual que mis pensamientos,  necesito del  sol y la luz para encontrar mi camino diario, las sombras las dejo para mis noches de insomnio, es cuando soy más creativa y me desnudo un ápice delante de mis lectores.

Estos días he visto como se han ido amistades jóvenes y menos jóvenes a ese otro sitio del que nadie vuelve, y eso me hacer ver lo frágil de nuestra existencia.

Cada día de mi vida procuro desprenderme de algo material, y me doy cuenta que cada vez necesito menos y soy más feliz, creo que estoy logrando ver el sentido de mi vida con toda claridad, y eso me hace fuerte, aunque siento pena o nostalgia de aquello que nunca conoceré.

La tierra seguirá rodando y nosotros a su alrededor convertidos en polvo de estrellas, quizás esa fue el comienzo de nuestra vida. Tengo la sensación  de que estamos en la tierra por una casualidad maravillosa y que un día partiremos de ella para nunca jamás regresar.

Pero de momento me queda la luna llena, ella entiende de mis palabras más que yo misma, pero se hace de rogar la muy tunante, pero yo se lo perdono todo, gracias a ella soy más humana.

Espías en mi hogar

marzo 14, 2017

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Acabo de conectarme al ordenador, es obvio sino no estaría escribiendo en este momento, y tengo la sensación que me están espiando, pero no solo me pasa con el ordenador.

El otro día estaba con mi tablet y de repente se quedó bloqueada, a la vez que en el centro de la tablet había un punto que parpadeaba, como si me estuviera observando, yo por si acaso le salude guiñándole un ojo, no quiero que me tomen por una mal educada, ante todo los buenos modos que no falten. Lo que no me gusta es que no me pidan permiso para entrar en mi casa, pero creo que es el precio que hemos de pagar por este viaje. Todos los viajes tienen su tarifa y este no va a ser menos.

Con mi teléfono fijo me pasa algo parecido. No paran de llamar y cuando lo cojo, que es casi nunca, tampoco me responden, creo que es una máquina que quiere saber a que horas estamos en casa, eso me huele muy mal.

Con el teléfono móvil tres cuartos de lo mismo. He oído por ahí, que nos pueden ver y hacer fotos sin que nos demos cuenta, a partir de ahora ya no me lo llevo al baño.

Con la televisión pensé que estaba a salvo, nada más lejos de mis inocentes pensamientos. Resulta que nos pueden ver y oír a la vez para saber de nosotros hasta lo más intimo. A partir de ahora mudos y bien tapados a la hora de la película, y de religión y política ni una palabra, ya no quiero más sermones ni mitines, no sea que me llamen para afiliarme a alguna organización de las suyas.

Esta vida ya no es lo que era, añoro las mañanas en el mercado, las tardes de merendola y las noches de tertulia en buena compañía, bajo una noche estrellada e iluminada por la luna llena y sin necesidad de estar conectada. Pero eso tiene remedio, solo hay que repartir el tiempo, ya que sin estos aparatos quedaríamos demasiado invisibles, y tampoco es eso. Una de cal y otra de arena es la combinación perfecta para mí.

Palabras rotas

marzo 1, 2017

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Escribo para mí

también para ti

para los que me leen

y para los que no

 

Sigo escribiendo

y a la vez dejando mis huellas

también sigo las tuyas

y las de los demás

 

No hay verdad completa

ni mentira piadosa

no hay que buscar más

solo hay palabras rotas.

Partida inacabada

febrero 24, 2017

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Estoy sentada delante de mi ordenador, voy a empezar la partida, espero que tú también la empieces a la vez que yo, sino la cosa no tiene gracia. Yo elijo las blancas, creo tener derecho, ya que el relato es mío.

Me rodeo de mis peones, no hay que menospreciarlos. Tanteo la jugada y cabalgo rápido para ponerte en alerta. Tú te quedas pensando mientras yo me adentro en tus pensamientos y adivino la pieza que vas a mover. Tienes la partida perdida desde mi primer movimiento, pero te dejaré creer que puedes llegar a mí.

Así va pasando el tiempo, los peones van haciendo su función, las torres nos vigilan mientras los alfiles se deslizan arriba abajo sutilmente para despistarnos, pero la reina está al quite de todo y no le saca ojo al rey, es muy conservadora con los suyos y con los demás.

La partida está emocionante, ya quedan pocas piezas en pié, es hora de fijar posiciones y dejarse de romances, ya que habrá tiempo para todo.

El tablero está despejado, van sucumbiendo blancas y negras. Sólo quedamos unos pocos, el tiempo apremia, la partida está a su fin, pero no la voy a acabar hoy, dejaremos que pase el tiempo y aquello que parece aniquilado, quizás se resuelva de la manera más irracional.

Yo no sabía nada

febrero 18, 2017

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He estado ausente unos días, en los que he podido reflexionar, y darme cuenta de lo pequeños que somos, no de estatura, pero si de conocimiento. Nos creemos dueños de vidas ajenas, sin darnos cuenta que lo real es el ahora y nuestros actos.

Somos orgullosos, vanidosos, egoistas por naturaleza, pero a la vez bondadosos en momentos puntuales, donde el protagonismo es relevante, pero siempre deseando más y más. Ya sé que no se puede generalizar, pero solo hay que ver como está el mundo. Arrasamos países, cerramos puertas, olvidando que formamos parte del engranaje, pero somos sumisos por miedo a perder lo poco que nos dejan tener.

Mientras ELLOS se reunen allá donde están sus atalayas, un sitio prohibido para los de abajo, no hay que olvidar la jerarquia y sus secuaces.

Pero siempre es lo mismo, mejor dicho, pienso que vendrán tiempos muy peores donde no habrá una salida fácil, quizás es lo que quieren, al fin y al cabo para eso están.

Ahora lo que se lleva, es: yo no sabía nada, no estaba enterada, era desconocedora, etc. Pura vergüenza, menos mal que hay un sitio en el cual todos seremos iguales. Sería una gozada encontrarnos cara a cara con nuestro verdugo, pero en las mismas condiciones.

Me gustaría acabar este escrito  diciendo que la gente es maravillosa, todos podemos serlo si nos ponemos los zapatos de los demás, pero eso es una utopía.

Os dejo, ya sabeis los que entraís en mi casa, que es hora de volver a poner los pies en la tierra y contemplar la luna llena, es una de las cosas que me hace más feliz, quizás no sea esa la palabra exacta, pero me da la paz que no puedo encontrar en la tierra.

Sinrazones

febrero 7, 2017

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Escucho música al anochecer

eso me ayuda a no pensar

el sueño se apodera de mí

y me incita a soñar

 

Escucho los ruidos del silencio

ellos saben de mis noches

les hablo de mis sinrazones

ellos controlan mi tiempo

 

Sólo me queda seguir a ciegas

de nada me sirve la luz del amanecer

oigo el tic tac de mi viejo reloj

y todo vuelve a empezar otra vez.

Sutilmente

enero 19, 2017

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Me cuesta mucho escribir este texto, pero cada día tengo menos ganas de escribir nada. No sé cual será la razón, o quizás no la haya, pero las letras se me acumulan en mi mochila deseosas de estar prisioneras por algún tiempo, quisiera pensar que no sea para siempre.

A lo largo de mi experiencia bloguera he conocido o creído conocer personalidades muy distintas entre si, y eso te enseña mucho, pero te aleja de la confianza que puedas depositar en alguna de ellas. Para ser más clara, diría que ninguno de nosotros somos tal cual en la realidad como en la red.

Me he encontrado gente honesta, sencilla, también personas que piensas solamente con la parte debajo de la cintura, y cada día comer lentejas es un aburrimiento.

Conozco gente que tiene cientos de mal llamados amigos en las plataformas más importantes, y son incapaces de saludar a sus vecinos, todo una gran mentira.

Muchos dirán que yo también uso la red para quejarme en estos momentos, así es, procuro hacerlo de vez en cuando, eso me relaja y va dentro de la cuota que todos pagamos, y no me refiero solo al dinero, sino a la otra que se nos va entre los dedos.

Quizás mañana ya no esté aquí, haya hecho el tránsito último, ese del cual nadie se escapa, entonces puede que alguien me lea y se vea reflejado, ya que no creo ser rara, ni negativa, solo soy una persona que le gusta analizar todo aquello que se le pasa por su vista. Ahora entiendo cuando de pequeña me pasaba las horas mirando a un ejército de hormigas recogiendo las migajas de pan que se nos caían al suelo, para mí era un espectáculo maravilloso, todavía hoy cuando voy paseando y veo los nidos de hormigas siento nostalgia de mi ayer.

Hoy hace un día de puro invierno, el cielo está tomando  color rojizo, el sol se pone y la luna ya quiere ocupar su espacio, os dejo hasta quién sabe, ni yo misma lo sé.

Siempre que acabo un escrito lo leo para corregir y siempre me pasa lo mismo, no me reconozco, no creo que sea yo la que ha escrito esto, ya que ya estoy preparando otro mini relato para la semana que viene. Estoy segura que es ella otra vez, me persigue y seduce sutilmente con su única arma llamada inspiración.

¿Todo ficción?

diciembre 2, 2016

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Hoy todo el día ha estado nublado, con bastante frío y mucha humedad, es lo que tiene vivir al lado del mar, pero no lo cambio por nada, aquí tengo todo lo que puedo desear.

Esta mañana he salido a hacer compras y  de paso andar la hora recomendada por los médicos. Me he fijado en la gente y no tenían cara de mucha felicidad, será que estamos en vísperas de fiestas navideñas, y eso a veces agobia bastante.

Me he encontrado a unas vecinas que venían del médico, las dos pasaban de los 80 años. Hablaban de las pastillas que tenían que tomar cada una, y era una barbaridad. Una pastilla para el colesterol alto, que por cierto antes podía ser mucho más de 200 y no hacía falta medicar, eso me huele a chamusquina, ¿tendrán los laboratorios algo que ver? otra para la tensión, otra para hacer pis más a menudo, otra para el transito intestinal, así queda más fino, y otras más que ya ni me acuerdo, quizás tenga que tomar yo una para la memoria.

Yo soy más bien de hierbas, pero cuando he tenido que ir al médico no lo he pensado mucho, y he de decir que siempre me han acertado en mis enfermedades, que de momento son pequeñas cosas, pero algunas veces la medicación me ha sentado fatal, pero yo de eso no les culpo, como van a saber lo que mi cuerpo puede tolerar.

Ya nunca leo las contra-indicaciones, pues no tomaría nada. Solo me queda la sabiduría de mi cuerpo, si a la segunda pastilla todo va bien será buena señal, y si no corto de inmediato, ya que tuve un susto muy grande años atrás por no leer las señales de mi cuerpo. Quiero decir que me tuve que medicar otra vez para curar lo que me ocasionó otra medicación anterior.

Este escrito es mejor que no lo lean los hipocondríacos, no les quiero amargar las comilonas navideñas.

En una visita que fui por muchas picadas de una pulga de gato, que por cierto el gato no era mío, al preguntarle al médico si a parte de la pomada me recetaría alguna pastilla por si acaso estaba infectada por dentro, me contestó: de algo hay que morir, pero me recetó las pastillas por si acaso. La verdad es que se quedó con mi cara, ya que la primera vez que fui a su consulta le dije que de pruebas raras nada, y él me contestó que un análisis al año no hace daño, pero yo me hago la olvidadiza y voy cada cuatro si no tengo una urgencia.

El otro día leí que un renombrado doctor (ahora ya se la diferencia de doctor a médico), decía que a partir de los setenta y cinco años, hay que ir lo menos posible al médico, eso me ha dado mucha tranquilidad, aunque estoy bastante lejos de esa edad, ya me queda menos para salirme con la mía.

Cuenta atrás para Navidad

noviembre 18, 2016

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Otro año más y otra Navidad, ha llegado la cuenta atrás, hemos de organizar encuentros familiares, muchas veces no apetecibles, ya se sabe que siempre hay roces con la suegra o las cuñada/os, al suegro  lo dejaremos para otro día, aunque sería bueno que hubiera el día de los suegro/as.

Luego está el tema de los regalos, casi siempre poco originales, pero la crisis tiene mucho que ver, y la cantidad de familiares también.

Para mí no son fiestas de alegría, ya que me van faltando familiares, pero hay que dar paso a los nuevos. Este año me estreno como abuela, aquí decimos yaya, y este año procuraré que sea especial.

Si las comidas se hacen en casa, que es lo más normal, acabaré muy cansada como siempre, pero satisfecha.  Son pocos días de estar reunidos y la ocasión se lo merece, aunque tengamos que apartar ese muro que tenemos con algunos familiares, total son pocas horas. Es triste que en las familias haya grandes desencuentros, muchas veces por malos entendidos, por orgullos o envidias, pero los seres humanos somos así.

Como soy atea convencida, no asocio estas fiestas a nada más que reuniones familiares obligadas, ya que hay muchos más días en el calendario para reunirse.

Quisiera pensar de otra manera, pero ya es tarde para cambiar. Seguramente algunos pensarán que soy una amargada, les diré que nada de eso, soy totalmente sincera con la realidad que me rodea.

Luego pasarán las fiestas, y cada uno retomará su rumbo, hasta el próximo año, que todos por unos días fingiremos ser felices.

Sin tiempo

noviembre 6, 2016

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Hace tiempo que mi tiempo es escaso para escribir y leer a mis compañeros de letras, no puedo seguir a todos como quisiera, y mucho menos leerlos al completo, por eso no pongo demasiados me gusta, ya que sería como un engaño innecesario para ambas partes, y prefiero decir la verdad.

Si os habéis fijado cada día acorto más mis escritos. Lo más largos no llegan a un folio, y últimamente los adorno con música para que no se vean tan poca cosa, aunque a veces no se trata de muchas palabras para decir lo que pensamos, pero cada uno tiene su manera de hacer.

Lo que tengo claro es que los escritos largos no son leídos muchas veces, no porque no lo merezcan, sino por falta de tiempo.

Hoy estoy haciendo una excepción y me alargo un poco más, pero he dejado a un lado otras actividades o mejor dicho obligaciones, pues yo los días de fiesta es cuando más ocupada estoy. Tengo la mala costumbre de cocinar y compartir la comida con mi familia y amigos, ya que dicen que soy una buena cocinera, y eso me pierde.

Acabo de asomarme a la ventana y he tenido suerte, he visto la luna y un séquito de estrellas a su lado, ya que la noche es clara, incluso parece un amanecer. Yo siempre con mis cosas relacionadas con la naturaleza, el día que deje de sorprenderme por ella dejaré de ser yo misma, para convertirme en polvo de estrellas, y así otros lo podrán contemplar preguntándose el porqué de las cosas, lo mismo que hago yo cada noche antes de sucumbir en los brazos de Morfeo.