Archive for 30 septiembre 2019

El efecto mariposa

septiembre 30, 2019

Estoy enfadada conmigo misma, me siento perdida en este mundo de indiferencia, en el cual miramos para otro lado según convenga a nuestros intereses, yo tampoco quedo fuera de este engranaje de miserias y sometimiento, en el cual vagamos sabiendo que no hay salida, ni siquiera adorando ídolos con pies de barro, eso lo digo por mí, allá ellos con su verdad, yo tengo la mía y ya no voy a cambiar, he vivido lo bastante para saber el final del cuento.

A mí me gustaría escribir mis vivencias y doy fe que daría para más de un relato de terror, pero todavía no puedo hacerlo, he de esperar que algunos hagan el traspaso a mejor vida, pero si no me voy antes lo haré, solo así seré libre y me quitaré esta pesada mochila que no me deja ser feliz.

Acabo de pasar por mi blog de poesía y música y he decidido quitar la música. La razón es que pierdo demasiado tiempo buscando temas que me digan lo que yo quiero sentir en cada momento, y eso hace que descuide mis otras facetas. Desde aquí quiero agradecerles a todos los visitantes su tiempo y a veces sus comentarios, pero no me cabe la menor duda, que cuando quieren escuchar música de su estilo, hay otros sitios más interesantes.

A veces no encuentro sentido a la vida, he plantado un árbol, he tenido un hijo, escribo lo que puedo y sigo aprendiendo, con estas tres cosas dicen que has conseguido la felicidad, o que son las tres cosas importantes de la vida. Yo creo que la felicidad no existe, sólo son instantes de momentos agradables que se desvanecen en un suspiro, la vida es mucho más dura e ingrata, y es tan corta o tan larga dependiendo de nuestra fracción de felicidad.

Sigo enfadada, pero un poco menos, cada vez que dejo volar mis sentimientos puros y libres de cualquier ficción me siento mucho mejor, por eso me gustan las mariposas, dicen que el aleteo de una de ellas puede cambiar el mundo, por eso lo definen como el efecto mariposa, pero seguro que ya lo saben.

Como escribir es a lo único que soy adicta, seguiré haciéndolo hasta que encuentre la luz de ese túnel que es la vida, es una medicación que no perjudica mi cuerpo, pero no estoy tan segura que pueda lacerar mis sentimientos.

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Amnesia

septiembre 29, 2019

Descanse en paz. Otra estrella más en el firmamento.

Lost

septiembre 28, 2019

No soy adicta a la red

septiembre 27, 2019

Hoy me he propuesto cambiar de hábitos de vida, porqué de vida será muy difícil. Son las 9 de la mañana, buena hora para levantarme, en estos momentos no trabajo, podría decir que vivo del cuento, pero no estaría bien, primero por los malos momentos de la economía mundial y luego porqué no es verdad, se puede decir que vivo de lo que trabajé y punto o mejor dicho coma, me voy a preparar el café, bueno  la verdad es que mi querido marido me lo prepara cada día y no es cuento, lo que pasa que el quiere estar al margen de mi relato, siempre ha sido muy tímido, ahora no tanto, es comprensible tantos años a mi lado ha perdido un poco el pudor, pero no demasiado, en cambio yo no sé lo que es la timidez ni nada que se le parezca.

Me he propuesto pasar todo un día sin ordenador cosa fácil, ya que no estoy enganchada. Esta mañana me cuesta de pasar, tengo la casa ordenada, estaba pensando en simplemente mirar el correo por si acaso, que tonterías digo, he dicho que hoy voy a pasar de la red, voy a tomarme otro café y fumar un cigarrillo, que por cierto casi no fumo, pero ahora lo necesito, estoy como nerviosa, pero tranquilos que hoy no hay ordenador.

Me voy a la calle un rato, que día más sofocado, claro España es así calurosa cuando toca, me voy otra vez para casa, en la calle no se puede estar, mi marido se ha ido a jugar un partido de tenis y luego irá a resolver unos asuntos, o sea que toda la tarde sola, pero os prometo que no tengo mono de red, aunque alguna palpitación tengo, me he tomado siete cafés y un paquete y medio de cigarros, no sé que me está pasando, tengo un pinchazo en el pecho, me parece que ya sé lo que me pasa, solo voy a poner un momento el ordenador en marcha para ver el correo, pero nada más, luego lo quito y me doy una ducha fría.

Me siento en mi silla giratoria, me conecto y se enciende la pantalla, oh que sensación, de repente se me ha ido el pinchazo del pecho, los correos me piden que les de paso, los leo y me relajo totalmente pues de paso me voy al foro, solo entraré a ver si hay alguien, pero nada más, entro y veo a mis amigos todos están allí y alguno me echa de menos seguro.

Me están entrando unos sofocos  como nunca, voy a participar en el foro, saludo a mis amigos y empezamos como cada día, hoy tenía que ser diferente, pero he comprobado que es peor el remedio que la enfermedad, que ganas tenía, ha sido como llegar a una reunión de viejos amigos, que tontería acabo de decir, si no nos conocemos y la palabra amigo es demasiado compleja para la red, lo siento otro día quizás lo intente, pero no os aseguro que no pase lo mismo que hoy, ahora tengo dos problemas más, el tabaco y una noche de insomnio, y no tendré más remedio que estar toda la noche conectada, que suplicio y que placer a la vez.

 

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El extranjero

septiembre 26, 2019

Otra dimensión

septiembre 26, 2019

Era un día como otro cualquiera de primavera, tan pronto hacía calor en demasía que volvía a refrescar, pero no voy a hablar del tiempo, esta vez contaré una historia que me contó una buena amiga, la cual dejó este mundo hace dos meses.

Mi amiga había ido perdiendo a todos sus familiares en un periodo bastante corto. Era hija única y tenía un gran apego a su madre y a  su abuela, pues se crió con ellas, a su padre no lo conoció, lo fusilaron en la guerra con treinta y seis años y ella apenas tenía seis meses.

Vivía en una  gran casa de dos plantas y sótano. La parte donde habitaba la tenía sumamente cuidada, era muy perfeccionista, no faltaba detalle, pero el sótano estaba abandonado, lleno de muebles viejos y trastos de toda clase. Su abuela había muerto con casi noventa años y su madre con noventa y uno, sólo hacía un mes del fallecimiento de su madre cuando decidió que ya era hora de ver lo que había en el sótano y decidió ponerse manos a la obra como suele decirse.

Ya llevaba varios días haciendo limpieza y tirando lo que no servía. Entre tanto trasto sin valor, encontró un teléfono muy antiguo de color negro y se acordó que fue el primer aparato que tuvieron, por lo menos tenía cincuenta años, era una pieza de coleccionista y decidió subirlo al salón de su casa. Lo cogió y empezó a olerlo, todavía tenía el aroma de su gente, o eso pensó ella. Lo limpió sin poner ningún producto de limpieza, sólo un suave trapo del polvo y lo colocó en una mesita de madera de roble que conservaba de su abuela.

Un día los recuerdos se apoderaron de ella y se pasó todo el día llorando, estaba deprimida, se había quedado sola, aunque tenía amigas, no era lo mismo, ya no tenía en este mundo ningún vinculo familiar. Entonces se le ocurrió sentarse al lado del teléfono antiguo y hacer como si hablara con su madre, otro día con su abuela, incluso un día con su desconocido padre. Descolgaba el teléfono y se pasaba horas hablando de todo lo que le preocupara, así día tras día.

Tenía una fotografía de la boda de sus padres y otra de su querida abuela y a la vez que hablaba  las miraba con cariño y añoranza, pero era su forma de enfrentarse a la vida y a la muerte a la vez.

Un día más pasaba acompañada de la rutina, hasta que sonó el teléfono con el cual ella creía comunicarse con sus muertos. Ella toda sorprendida y aterrada descolgó y escuchó a su abuela decirle que nunca más estaría sola, que ellos se pondrían en contacto con ella y que sólo se preocupara de vivir lo mejor posible y que saliera a conocer gente y a viajar, que ya tendría tiempo de estar con ellos en la otra dimensión.

Así pasaron los días, hasta que una mañana llamó su querido y desconocido padre, recordemos que ella tenía seis meses cuando lo fusilaron. Él le dijo que estaba bien y aunque fue injusto que le privaran de su vida en la tierra, todo estaba en su sitio y allí estaban a salvo de las injusticias terrenales.

Después de hablar con su padre, una paz interior llegó a su vida y empezó a vivir, nunca se casó pero tuvo buenas amistades, yo entre ellas y viajó por todo el mundo ayudando a los más necesitados.

Como ya dije, hace un mes falleció y antes de dejar su propiedad a una institución de caridad, dejó dicho en el testamento que yo me quedara con todo lo que quisiera de la casa, tenía una gran colección de cuadros de gran valor, ella sabía que con eso tendría mi vejez resuelta, pero dejó bien claro que el teléfono negro también sería para mí, no quería que nadie más se lo llevara, pues era la única forma que ella se podría poner en contacto conmigo. Así fue,  la semana pasada fui a recoger todo lo que me interesaba y sobretodo el teléfono, al cogerlo me di cuenta que ni siquiera estaba conectado, no había ninguna conexión por ningún lado, pero no podía ser de otra manera, la conexión con el más allá no necesita de la tecnología.

Ya he colocado el teléfono en la misma mesa de roble de mi amiga y como no podía ser de otra manera, he traído las fotos de sus familiares junto con una de ella, ahora sólo es cuestión de esperar.

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Lobos

septiembre 25, 2019

Sonó el despertador, había llegado el día que emprenderían un viaje de vacaciones, era un matrimonio de mediana edad, con trabajos muy liberales y querían hacer senderismo para relajarse, es lo que más les gustaba, a pesar de ser muy diferentes de carácter tenían muchas cosas en común, sobretodo las que tenían que ver con el trabajo.

Después de varias horas de coche llegaron al hostal dónde se alojarían por una semana. Como ya era de noche, se instalaron en la habitación y bajaron a cenar en el último turno, seguidamente subieron a descansar hasta el día siguiente que se darían una vuelta por el centro antes de planear la subida al mirador del pueblo. Era un sitio muy especial, estaba bastante alejado del núcleo urbano y muy cercano al cementerio, pero desde allí se podía divisar toda la costa, incluso una famosa isla, pero eso solo si el día estaba despejado.

Se levantaron y vieron un sol esplendido y ninguna nube que empañara su mañana de senderismo. Desayunaron en el hostal y le pidieron al camarero que les diera dos bolsas de picnic, pues dónde iban no había ningún comercio en cinco km. a la redonda. Cargaron sus mochilas y emprendieron el viaje hacia el mirador, eran  diez km. hasta llegar arriba, cinco de ellos atravesando el pueblo y los otros cinco en plena soledad, puesto que no era fecha para turistas, poca gente se iban a encontrar, además era un día laboral.

Eran expertos senderistas y nunca tuvieron ningún percance hasta ese momento. Ya llevaban una hora caminando cuando dejaron atrás el pueblo, ahora el camino era mucho más difícil, pues todo era subida y había que tener cuidado con las caídas, era un terreno muy abrupto lleno de piedras calizas. El cansancio iba  minando y decidieron descansar al lado de la carretera sentados en unas enormes piedras, comieron un bocadillo y bebieron agua. De repente vieron un coche bastante destartalado que paraba cerca de ellos, dentro había dos hombres jóvenes, con un aspecto descuidado que los miraban, la mujer se puso nerviosa y le dijo al marido que no le gustaba lo que estaba viendo, él le dijo que no pensara cosas raras, que seguramente querrían preguntar algo sobre el mirador.

Ella era mucho más desconfiada e intuía que estaban en peligro, sentía como su corazón se aceleraba y le sudaban las manos, su marido también estaba muy preocupado por la situación, pero no quería que ella lo notara. Tenían que hacer algo, puesto que los jóvenes les miraban desafiadamente como diciendo, os tenemos atrapados.

De repente salieron del coche y empezaron a reírse de ellos, los llamaron viejos carcamales y les dijeron que bajaran o ellos subirían a buscarlos y eso les pondría de muy mal humor. El matrimonio les rogó que se fueran, que no llevaban dinero, pero ellos dijeron que no buscaban eso, que preferían emociones más fuertes y que no saldrían con vida de esta. Estaban incrédulos, pensaron que era una broma, pero les enseñaron unos afilados cuchillos a la vez que empezaron a gritar cosas que no entendían, en un idioma que no era el suyo, eran unos locos peligrosos y se habían cruzado en su camino. Tenían la esperanza que algún coche pasara, pero era muy difícil, el camino al mirador no tenía otra salida y no era tiempo de excursiones turísticas, por eso eligieron estas fechas, querían tranquilidad y en esos momentos tenían todo lo contrario.

Como la cosa se ponía mal decidieron bajar, no sin antes hablar por lo bajo de lo que iban a hacer. Llevaban unas sudaderas muy holgadas  con muchos bolsillos interiores y exteriores, las usaban en sus trabajos, nunca salían sin ellas.

Los jóvenes estaban allí, esperando que bajaran, no era cuestión de hacerles esperar, cuando estaban a medio camino, el matrimonio sacó dos pistolas y dispararon sin clemencia, era su vida o la de ellos. Se pusieron los guantes de trabajo, los metieron en el coche y los despeñaron por un precipicio, antes de eso lo incendiaron para no dejar ninguna huella, aunque habían tenido mucho cuidado, puesto que eran un matrimonio de expertos sicarios, a veces las apariencias engañan y eso les pasó a esos jóvenes depredadores que se encontraron con dos expertos lobos, que sabían más que ellos de la muerte.

Volvieron al hotel, esta vez se quedaron sin ir al mirador, se les hizo muy tarde, pero regresarán cualquier día y esperan no tener  que trabajar en sus días de ocio y poder relajarse como ellos se merecen.

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Como han pasado los años

septiembre 24, 2019

Anuncios clasificados

septiembre 24, 2019

Hay una estupenda canción titulada “Como pasan los años” y es la pura realidad, hoy he recordado una historia que me pasó hace ya quince años y parece que fue ayer.

Todo empezó en un día gris de invierno, estaba aburrida y fui al quiosco a comprarme una revista para pasar el rato. Una vez allí me llamó la atención un diario de anuncios clasificados de ofertas y demandas de empleo, lo compré y volví a casa con la intención de curiosear un rato. Me fijé que se podían poner tres anuncios gratis y cada semana podía renovarlos, eso me animó y decidí ofrecerme de secretaria o recepcionista en una inmobiliaria, siempre me gustó el trato con el público y tenía bastante experiencia en ventas.

En aquellos años no tenía Internet, ni siquiera sé si existía, puse los anuncios por teléfono y pensé que aquello sería un engaño y nadie me llamaría, pero poco podía perder y además era gratis.

A la semana siguiente tuve la primera llamada, no me la esperaba tan pronto, mejor dicho me sorprendió bastante, creí que no me llamaría nadie, pues ya pasaba de los treinta y pensé que con tanta jovencita guapa sin trabajo tendría pocas oportunidades.

Me llamó un señor y me dijo que necesitaba una secretaria para que le llevara la contabilidad y de paso hacerle compañía. Lo primero lo entendí a la primera, lo segundo me mosqueó y le dije que se equivocaba de persona, que yo sólo quería trabajar y le colgué. Pensé que quizás pusieron mi anuncio en el apartado de relax por equivocación.

Fui al quiosco a comprar el diario que salía semanalmente y comprobé que todo estaba correcto y que mi anuncio salía en el apartado de administración y ventas. No le di demasiada importancia y seguí anunciándome cada semana, esperando ese ansiado trabajo.

Esta vez la llamada era de un señor con acento francés y me ofrecía un buen dinero por acostarme con él, este iba al grano, decía que era un hombre de negocios y venía cada mes a Barcelona y buscaba compañía. No me lo podía creer, yo sólo quería un trabajo decente, le dije que estaba equivocado, que si no había leído bien mi anuncio, que si quería sexo leyera los anuncios de relax, que había muchas páginas y para todos los gustos. El hombre al oírme tan enfadada se disculpó y me dijo muy seriamente que no le interesaba los anuncios de relax, que con lo que corría por ahí, prefería a una ama de casa corriente.

Tuve que dejar de anunciarme, pues todas las llamadas eran para lo mismo.

Si me leen algunas mujeres, espero que así sea, les aconsejaría que si se quieren anunciar en este tipo de diarios, que nunca aporten datos personales y si les quieren hacer una entrevista que sólo acudan donde haya mucha gente, nunca en el apartamento de nadie, ni en sitios solitarios, se pueden llevar una desagradable sorpresa, a mí no me ha ocurrido, pero a la protagonista de mi próximo relato puede que le suceda.

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Cuando vuelva a tu lado

septiembre 23, 2019