Archive for 31 agosto 2019

La granja de cerdos – 2

agosto 31, 2019

Llevaba una vida  monótona y miserable, sus padres habían muerto hacía años, él a sus cuarenta años se cuidaba de su granja de cerdos, a pesar que sus padres le habían dejado una herencia considerable, vivía muy sencillamente, le decían que dejara la granja y se fuera a viajar a conocer mundo, nunca había salido del pueblo, pero él decía que así era feliz.

Había tenido novia durante cinco años y cuando se iban a casar, ella desapareció con otro, esto le había sumido en una depresión que todavía arrastraba, su vida era su granja y bajar cada día al pueblo a tomar unos vinos, su casa del pueblo estaba separada unos 10 kilómetros y siempre bajaba con una motocicleta viejísima, todo el pueblo sabía que era muy rico, pero su vida estaba falta de cualquier ostentación, era su forma de vivir y todo el mundo le respetaba.

En el pueblo durante la primavera, vienen muchos excursionistas incluso  jóvenes con su tienda de campaña y están varios días por la zona, es tierra de espárragos, antes nos conocíamos todos, ahora después de varios robos en la zona, tenemos más cuidado con los forasteros. Cada año hacen un concurso de el mejor recogedor de espárragos y el premio es una semana de vacaciones en un balneario de la zona, por ese motivo  se llena de gente de todos los alrededores.

Pasó el concurso y el pueblo volvió a la monotonía, se me olvidaba decir que el se llama Jacinto y yo soy su mejor amigo, mi nombre no tiene importancia, pero él dice que soy su ángel protector y quizás tenga razón. Un día Jacinto no bajó a tomar sus vinos como era costumbre, pensé que estaría muy cansado, la granja la llevaba él solo, nunca quiso contratar a nadie, era muy celoso de su intimidad, al día siguiente tampoco bajó, me extraño mucho y decidí ir a ver que pasaba.

Cuando llegué lo encontré tumbado en la cama, lleno de moratones, tenía la cara hinchada y una ceja abierta, le pregunté que le había pasado, me contestó que entraron dos hombres en su casa, que le querían robar, empezaron a pegarle y él se defendió con una escopeta de caza que siempre tenía a mano por si acaso, después de los últimos robos  la gente se protegía más, los había matado, los tenía en el almacén, hoy mismo se iba a deshacer de ellos, le dije que no se preocupara que yo le ayudaría  en todo, se lo debía él me salvó la vida en otra ocasión, y siempre le dije que me tendría para todo lo que necesitara, y ahora había llegado el momento de saldar mi deuda.

Fuimos al almacén recogimos los cuerpos y en vez de enterrarlos, los descuarticemos y se los dimos de comer a los cerdos, no era la primera vez que lo hacíamos, años atrás cuando me salvó la vida, hicimos lo mismo, él me ayudo a matar y descuartizar  a un prestamista que quería embargar mis tierras, ahora estábamos en paz.

Sentados junto la chimenea, Jacinto en un momento de debilidad, me contó, que cuando se enteró que su novia y uno del pueblo se habían ido juntos, fue tras ellos, los mató y se los dio de comer a los cerdos, así no tendremos secretos me dijo.

Los cerdos son uno de los pocos animales que no dejan ningún rastro de huesos, por lo tanto perfectos para este fin.

Se me olvidó contarles que el pueblo tiene fama por los espárragos y también por su sabrosa y gelatinosa carne de cerdo.

Publicado anteriormente 30 noviembre 2015

Pastel de fresas – 2

agosto 30, 2019

La mañana  era gris como el matrimonio que vivía en la casa, llevaban más de 30 años casados y ya se lo habían dicho todo, se conocían  tan bien  que solo con la forma de mirarse no podían  ocultar  su odio, compartían  vivienda  y dinero pero nada más.

Vivían en una gran casa a las afueras de un pueblo de montaña, tenían un jardín  en la parte delantera pero lo mejor era el huerto que había  detrás de la casa, estaba abarrotado de fresas pues era la fruta preferida de la mujer.

El marido había tenido algún escarceo amoroso con varias mujeres del pueblo pero eso era agua pasada, ahora se resignaba a cuidar de sus fresas, de  repente todo cambió, un buen día  llegó un camión de mudanzas a la casa de enfrente, se puso detrás de las cortinas a observar a los nuevos vecinos, era dos mujeres una  de unos 60 años y su hija de treinta y pocos, luego se enteró que la hija era viuda, su marido había muerto en un accidente de coche.

El matrimonio fue a presentarse por sí les hacía falta alguna cosa que contaran con ellos.

Pasaron los meses y se hicieron buenos amigos hasta el punto que el marido  sentía una gran atracción por la viuda, pasaron los días hasta el punto que le propuso de verse a escondidas de la familia de ambos cosa que ella se negó rotundamente diciéndole que jamás se pondría en medio de un matrimonio. Esto le dejó triste y encolerizado y pensó que ya encontraría la solución.

Como cada mañana cuidaba sus fresas para que los insectos  no se instalaran en ellas, usaba un potente pesticida que solo con ingerir una mínima cantidad sería mortal , él quería una solución radical y ya la había encontrado, ahora lo difícil sería la forma de hacerlo. Llegó la noche y cenaron como siempre como unos extraños que se conocen demasiado, ella le dijo sí le pasaba algo que lo veía muy raro, él contestó que solo estaba cansado pero para sus adentros supo que ella desconfiaba más que otras veces.

Se levantó más temprano de la cuenta para envenenar las fresas que luego le daría a su mujer en el desayuno, él solo tomaba café, pero como las cosas no son tan exactas como quisiéremos su mujer se encontró mal, tenía jaquecas a menudo  y ese día no quiso desayunar pensó que era un contratiempo  puntual y que mañana se las daría, más tarde se fue al pueblo de compras y así diría que había ido él porque su mujer no se encontraba bien, así preparaba la coartada pues sabía que este veneno no dejaba rastro  y podía pasar por un infarto pues tiempo atrás había tenido uno.

Su mujer se encontró mejor y pensó dar una vuelta por el huerto y allí vio las fresas en una cesta  y decidió que le haría un pastel a su  marido pues ya que se había molestado en ir al pueblo a comprar y sabiendo que eso de las compras no le gustaba nada seria como un pequeño premio.

Se puso manos a la obra y elaboró el mejor pastel de su vida, lo mezcló con nata, chocolate y vainilla de tal manera que el rojo de las fresas quedó totalmente invisible, lo metió en el horno y esperó sentada en su sillón preferido.

Llegó su marido todo estaba a punto dejó la compra y se pusieron a comer, cuando llegaron los postres ella le sorprendió con el pastel él le preguntó de que estaba hecho, ella le contestó que era una sorpresa que luego se lo diría pues no creía que lo adivinara, tú no comes le dijo él, ella contesto que con la jaqueca el dulce no le iba bien y terminaron la velada.

A media noche se encontró muy mal  y él dijo que sería el pastel, ella le contestó que podría ser pues las fresas son un poco indigestas por la noche, se miraron sabiendo lo que pasaba, el cayó fulminado y ella se fue a la cocina para deshacerse del pastel, se sentó en su sillón  miró las fresas  y supo que empezaba una nueva vida para ella.

Publicado anteriormente 19 octubre 2008

 

Empanadillas de carne – 2

agosto 29, 2019

La mañana era fría, estábamos bajo cero, había nevado la noche anterior, la hora de abrir la carnicería había llegado, después de un mes de reformas era hora de hacer una nueva inauguración , estaban invitados todos los vecinos, quería que fuese un acontecimiento por todo lo alto, no escatimé en nada, bebidas y canapés de los mejores, pero el plato estrella eran las empanadillas de carne, no había mejores en todo el valle.

Según pasaron los días la clientela se fue agrandando, incluso de otros pueblos se acercaban a comprar las empanadillas, no dábamos a basto mi mujer y yo. Ella es sordomuda de nacimiento y el único contacto que tiene es conmigo, se cuida de la elaboración de los productos, yo soy el que está en la tienda en contacto con los clientes, ahora no teníamos problemas de espacio, habíamos hecho un gran congelador que ocupaba buena parte del almacén, además la vivienda estaba en la parte de arriba, todo quedaba en casa, incluso las casas de los lados eran nuestras, estaban algo ruinosas, pero a nosotros nos iban muy bien, sobre todo cuando venía con la furgoneta cargada de carne, hay veces que traía mas de 500 kilos, no era cuestión de hacer más viajes de la cuenta, pues a veces quedábamos aislados algunos días por las nevadas.

Nuestra vida seguía monótona hasta que un día pasó algo que me dejó desconcertado,  habían decidido cambiar el cementerio de lugar,  y ponerlo mucho más lejos, querían hacer unas pistas de esquí, pues así el valle se llenaría de gente y daría mucho dinero al pueblo.

Así fue, llegaron las máquina excavadoras, más de 50 empleados, en menos de dos meses trasladaron el cementerio, nosotros quedábamos los más apartados y con unas carreteras muy peligrosas imposibles de transitar, el alcalde dijo que pondría un servicio especial para los funerales y visitas pero no podríamos ir por nuestra cuenta por el riesgo que corríamos, además el camino al cementerio estaría cortado mientras no hubiera entierros.

Nos habíamos quedado sin carne, ni cementerio que nos la suministrara, estaba desesperado, era mi vida, siempre había hecho lo mismo, es una costumbre que heredé de mis padres y ellos de los suyos, que podía hacer, ni siquiera lo podía hablar con mi mujer, pues ella no sabía nada, la carne se la daba triturada a punto de hacer las empanadillas. Pasaron los días y meses y mis empanadillas dejaron de gustar, había perdido clientela, tenía que recuperar mi reputación y volver a ser como antes, el más envidiado del valle.

El valle se llenaba de gente todos los domingos, excursionistas, senderistas solitarios incluso mendigos, pues se había corrido la voz que los que venían a esquiar daban buenas propinas, era verdad, venía mucha gente adinerada.

Esperé que fuese de noche y me subí a mi furgoneta a ver el ambiente, en ese momento me paró un chico con una mochila preguntándome por una fonda, que se había perdido y lo esperaban allí sus amigos, le dije que subiera que lo llevaría, que me iba de paso, en el momento de dejar su mochila en la parte de atrás de la furgoneta, lo empujé para dentro y le di con un machete que siempre llevo allí, quedó muerto al instante, cerré la puerta y regresé a casa, como era muy tarde lo dejé en el congelador, cerré con llave y me fui a dormir, mañana me esperaba un día de mucho trabajo, tenía que descuartizarlo y hacer la masa para que mí mujer volviera a hacer las empanadillas.

Todo volvería a ser como antes, pasaron dos semanas y volví a recuperar la clientela, lo mas pesado era encontrar la carne,  antes podía cogerla sin apenas esfuerzo y ahora requería un poco más de trabajo, todo sea por el bien de mis clientes.

Los fines de semana esto es un hervidero de gente, los mendigos no paran de llegar y yo voy a su encuentro, no quiero que piensen que en este pueblo no recibimos bien a los forasteros, sí alguno de los lectores quieren venir, con mucho gusto les indicaré el camino,  es lo menos que puedo hacer por ustedes.

Publicado anteriormente 27 octubre 2008

Bárbaro – 2

agosto 28, 2019

Era finales de Agosto, las vacaciones estaban a punto de finalizar, la rutina se acercaba  a toda prisa y eso era algo que la atormentaba, sus hijos se habían independizado y el marido se había vuelto apático, no salía casi nada,  se pasaba horas enteras delante del televisor por lo que tenia  decidido darle un cambio a su vida y que mejor  que buscarse un trabajo, todavía estaba de muy buen ver y además preparada, había sido secretaría de un despacho muy importante de Barcelona.  Se arregló lo mejor que supo y se fue a la oficina de empleo, cuando llegó y vio la cola que había lo pensó mejor y se fue directamente a un kiosco que había allí mismo, compro varias revistas especializadas en ofertas de trabajo y se dirigió a su casa con la esperanza de encontrar algo que le hiciera salir de la monotonía en la que se hallaba.

En una sección de la revista había un apartado para poder promocionarse y pensó que mejor que estar llamando  a todos los sitios era más cómodo que la llamaran a ella.

Como de momento no le iba a decir nada a su marido dio su móvil pues a él no le hacía gracia que volviera a trabajar y además no lo necesitaban vivían  holgadamente .

Volvió a casa, su marido estaba en la misma posición que lo dejó sentado delante del televisor, paso de puntillas y entró en  su despacho a preparar varios c.vite por si le llamaban de algún trabajo . Pasaron dos semanas sin llamar nadie hasta que a la tercera semana llamó un señor que buscaba una secretaria para un consultorio médico, quedaron en verse esa misma tarde.

Llegó a la dirección y tocó al timbre, se abrió la puerta y subió hasta el tercer piso andando, odiaba los ascensores pues se había quedado dentro una vez y lo pasó muy mal, delante de la puerta estaba un señor de unos sesenta años muy bien arreglado  y bastante atractivo pero no veía ningún letrero que allí indicara que había un consultorio, supe que era un mal asunto lo que tenía delante. No me equivoqué el sujeto buscaba una relación sexual, fueron dos minutos de conversación en la misma puerta, no quise entrar y lo único que quería era escapar de allí, me siguió y me dijo que me lo pensara que podíamos vernos dos veces a la semana que era un industrial rico y que me llenaría de caprichos, sin saber que a mí no me faltaba de nada, simplemente quería un trabajo para salir de casa, yo quería a mi marido tal como era, ya estábamos hechos el uno para el otro y todo aquello me parecía de ficción.

Salí despavorida sudando y con un estado de nervios que no fui capaz de coger  el coche. Me tranquilicé y a la media hora regresé a casa.

Mi marido no suele preguntar donde voy, pues sabe que me gusta andar y salir con las amigas y él confía plenamente en mí.

Al día siguiente recibo una llamada del sujeto y me pregunta sí lo he pensado mejor, que mí marido no tenía porque enterarse , le dije que por favor no me llamara más, que  había muchas mujeres que se anunciaban para lo que él quería, pero me respondió  que esas las podía conseguir cuando quisiera, que me quería solo a mí y si no accedía me iba a hacer la vida imposible, asustada le colgué y pensé que esto no me podía estar pasando, no sabía sí era un perturbado o un sádico, no me atreví a decirle nada a mi marido, padecía del corazón  y no quería que tuviera ningún sobresalto y mis hijos cada uno tenía sus problemas, era un asunto que tenía que resolver yo sola.

No conectaba el móvil, pero averiguó el teléfono de casa y llamaba a todas horas incluso por la noche, si me ponía yo me decía cosas aberrantes y si lo cogía mi marido le colgaba simplemente, era una situación insoportable. Me cambié a un número secreto  pero fue peor averiguó mi domicilio y se paseaba delante de casa a todas horas, no tenía nada que hacer este hombre, quién era, no sabía absolutamente nada de él siempre llamó con teléfono secreto, ya no podía más me dejé ver y le dije que sí podíamos hablar  y me dijo que donde yo quisiera. Quedamos esa misma tarde a las afueras del barrio en una zona de nueva edificación que no vivía nadie, estaba cansada de ir allí pues pensaba cambiarme de zona y a esas horas los trabajadores habían plegado, incluso sabía que  el vigilante estaba merendando en un bar de la zona, habíamos coincidido muchas veces.

Cuando llegamos a un bloque concreto le dije que podíamos subir que era el piso de una amiga que lo había comprado y me había dejado las llaves para que le ayudara a decorarlo y  de paso regar las flores, ya que estaba de vacaciones, le pareció bien y entramos en el portal, era la planta baja con una terraza y un gran trastero, pasamos dentro y le dije que se esperara en la salita de la entrada, se acomodó  y fui a abrir el trastero que más parecía otra habitación pues disponía de ventanas, mi amiga quería que su mejor amigo estuviera cómodo, se llama bárbaro un perro enorme de los llamados peligrosos solo tienes que decirle una clave y  se lanza al instante, me dirigí con bárbaro a la salita y todo fue decir la orden y se lanzó sobre él, cerré la puerta con llave, todas las habitaciones disponen de cerradura  y me fui a la terraza a regar las plantas me puse a escuchar música con los auriculares sabía que sería cuestión de medía hora máximo.

Así fue no quedaba gran cosa, lo peor era dejar todo como antes,  pero me quedaban dos semanas por delante y ahora poco ruido podía hacer. Me fui a casa muy tranquila sabía que el problema se había acabado para siempre, cuando llegó mi amiga de vacaciones, me llamó para invitarme y darme las gracias, me dijo: no sé como lo has hecho pero bárbaro ha engordado bastante y las plantas están mejor que nunca, que fertilizante usaste me preguntó, uno que tenía en casa le dije a la vez que bárbaro  se tumbaba a mi lado demostrándome que seria un fiel amigo para siempre.

Al final la realidad y la ficción se mezclan, he pasado de narrar una historia de una persona desconocida a ser yo la protagonista. A veces la mente nos juega malas pasadas.

Publicado anteriormente 21 octubre 2008

 

 

 

 

Sabor a mí

agosto 27, 2019

Buenos días!!!

Boleros

agosto 26, 2019

Solamente una vez

bajo la luz de la luna

admiré tu piel canela

y te dejé sabor a mí

 

Fue una historia de amor

toda una vida

bésame mucho

y piensa en mí.

 

Letras de boleros enlazadas entre sí.

Hoy me dio por ser honesto

agosto 26, 2019

Simplemente

agosto 24, 2019

Te quiero como la luna quiere a las estrellas

te quiero como el sol quiere a la tierra

simplemente te quiero como eres

la sombra que da cobijo a mis placeres.

Contando estrellas

agosto 21, 2019

Esta noche la pasaré contando estrellas.

Bird on a wire

agosto 13, 2019