Blanco y negro

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Trabajaba en el mundo de Abogados, juristas y criminalistas, era  un mundo apasionante como lo era ella. Todo le iba de maravilla, pero siempre hay algo que hace que todo el esfuerzo no sirva para alcanzar la meta que ella se había propuesto, su problema tenia nombre, Johan, era un joven apuesto y sobrino de uno de los integrantes del bufete que había conseguido entrar por su tío, no estaba preparado ni la mitad que ella , pero había rumores que se haría con una parte del bufete, en el cual ella estaba interesada, incluso podía quedar fuera de él, y eso no lo podía permitir, estaba desesperada y no encontró otra solución que llamar a su amiga Rosa para acabar con el problema.

Al día siguiente la llamó por teléfono y se lo comentó, Rosa vivía en España  y Maru en Chile, había  muchos kilómetros, pero la unión de ellas era tan fuerte, que Rosa decidió que en un par de semanas se organizaría todo y estaría en Chile con su querida amiga.

Pasaron las dos semanas y Rosa se encontró con su amiga del alma, una vez estuvo alojada en casa de Maru, estuvieron toda la noche hablando de todo un poco, hasta que llegó el tema que les unía en ese momento, como liquidar al sobrino, había que hacerlo muy bien, perfectamente bien, no podían tener ni el más mínimo error, no había que olvidar que Maru trataba diariamente con casos de asesinatos.

Rosa era una experta en ese tema, lo podía hacer de muchas maneras, pero esta vez tenía que ser más astuta que nadie, jamás se tenía que descubrir, ella como su signo de virgo era sumamente perfeccionista y no dejaría rastro, tenía que ser un accidente provocado, son los mejores asesinatos, la mayoría jamás se descubren, por no decir que ninguno. Ya tenía el plan, Maru estaba de espectadora, la miraba a los ojos y sentía un escalofrío por todo su cuerpo, pero sabía que era la única que tenía la sangre fría suficiente para hacer cualquier cosa por ella.

Al día siguiente quedaron Maru, Johan y Rosa en tomar unas copas y luego ir a cenar, así se lo presentaría y podría conocerlo y actuar en consecuencia. Rosa tenía una virtud o un sexto sentido, simplemente con ver al sujeto y hablar con él, sabía como tenía que actuar, era como si les leyera el pensamiento, María siempre le decía que no la querría tener de enemiga, y tenía razón, quien se la hacía, lo pagaba y muy caro, ya de Joven, en la Universidad mató a una estudiante y Maru la encubrió, por eso serían amigas hasta la muerte.

Al cabo de dos días quedaron otra vez con Johan, pusieron la excusa de ir a cenar a uno de los rascacielos de Chile, arriba de todo estaba la sala de baile más imponente de la ciudad, además querían que hubiera testigos suficientes para tener coartada. Llegaron de los primeros, en un lado estaba el restaurante y en el otro el salón de baile con un mirador impresionante, se podía ver toda la ciudad, ese era el objetivo de ellas, acercarlo al mirador.

Una vez cenaron y bebieron bastante sobretodo él, ellas procuraron que así lo hiciera, se dirigieron a la terraza, como habían cenado pronto, todo el mundo estaba en el comedor, en la terraza no había nadie, además había una parte que quedaba sin visión desde el comedor, esperaron a que saliera una pareja muy fogosa, ya la habían observado en el comedor, se dieron cuenta que eran amantes, así tendrían testigos y a la vez no verían nada de particular, solo nuestros gritos al precipitarse al vacío.

Una vez allí, el estaba muy mareado y no controlaba, había un sitio que la barandilla de protección estaba rota, Rosa ya se había ocupado de dejarla medio cortada y luego con un fijador pegarla otra vez, a la vista de los demás estaba perfecta, además lo hizo por la parte de la soldadura así no se vería nada raro, todos pensarían que cedió por la juntura.

La terraza era un sitio que subía mucha gente por otra puerta para hacer fotografías, sobretodo los turistas y ella esa mañana hizo muchas fotos allí, y de paso preparó la trampa, de todas maneras iba camuflada, como suele ir ella cuando prepara su trabajo, porqué para ella no deja de ser eso. El edificio le llaman Blanco y Negro por el acabado  exterior, tiene una placas reflectantes que según pasa el sol del negro cambia al blanco, es espectacular.

Maru se quedó cerca de la puerta del comedor vigilando que no saliera nadie, en un momento cortó el fijador que puso en la baranda y Johan que estaba apoyado a punto de devolver, cayó al vacío de una altura de 40 pisos, tardó unos segundos en llegar al suelo y quedó allí tendido en el asfalto en un charco de sangre, empezaron  a gritar como unas histéricas, incluso la pareja de amantes corrió junto a ellas al verlas chillar, entonces vieron el cuerpo en el asfalto, hasta que acudió la gente del comedor y  comprobó lo que había pasado.

Todo había salido de maravilla, luego llegó la policía, interrogaron a todo el mundo, lo normal en un caso de accidente.

Johan tuvo un entierro por todo lo alto, incluso el bufete de abogados puso una foto suya de recuerdo en todos los despachos, su amiga Maru le ofreció trabajar con ella, pero Rosa trabajaba por su cuenta, además le gustaba el riesgo y las emociones fuertes y defender asesinos no le motivaba, porque en realidad pensaba que un asesino profesional nunca se dejaba atrapar.

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7 comentarios to “Blanco y negro”

  1. carlosdelfante Says:

    Qué te puedo decir, si la historia tiene los nuances de tu vena más ocura, hehehe. Pero resultó muy interesante.

  2. Pepe Says:

    Me encanta que los planes salgan bien.
    Espero que esa vena asesina no salga de tus maravilloso relatos.
    Un saludo.

    • Una virgo lunática Says:

      Este es uno de mis primeros relatos, de eso hace ocho años. Lo tenía preso, pero hoy le he dado la libertad. En mis relatos el malo se sale con la suya o no, depende del día que yo tenga.
      Buenas noches.

  3. embajadadecachivaches Says:

    “La costumbre nos amiga”, decìa mi abuela.
    Estaba acostumbrado a tus poesias, de las que me habìa hecho hasta còmplice.
    Ahora a empezar de nuevo.
    Si me gusto ?
    Si me gusto
    Pemìteme, en mas, hacerme amigo de tus “largos”

    • Una virgo lunática Says:

      Hay un tiempo para cada cosa, pero eso no quiere decir que alguna vez escriba o publique poesías que tengo arrinconadas y que todavía no les ha llegado la hora.

      Quizás mañana sea el día
      que te borre de mi vida
      pero ahora seguiré tus huellas
      si tú sigues las mías.

      Chao.

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