Mi querido dentista y compañía

Esta noche estoy inspirada, y es gracias a mi dentista, enfermera y recepcionista,  son muy majetes los tres, a la vez que sumamente embaucadores, perdón, se me olvidó mi higienista, ella es la culpable de todo y tampoco se va a quedar libre de mi cuento, faltaría más, aquí van a pagar todos.

La cuestión es que simplemente fui a una higiene bucal, como es mi costumbre, ya que no me dolía nada, y eso me llevó a tres días más de martirio. Jamás olvidaré  el nombre de Endodoncia, o sea matar el nervio, el verbo ya lo dice todo, lo peor de todo es que normalmente soy yo la que mato en mis cuentos, lo aclaro ya que con tanto espionaje en Internet, la palabrita me haga sospechosa de cualquier locura terrenal, lo mío siempre va más allá de mi propia realidad, pero todo está en mi imaginación, aunque si he de ser sincera, en mis cuentos el malo siempre paga, y además con intereses, pero en el fondo soy muy sensible, solo hay que conocerme y saberme llevar.

La cuestión es que hoy no me voy a ocupar de ellos como se merecen, dicen que la venganza se sirve fría y en bandeja de plata, y yo ahora mismo estoy de todo menos fría.

Estos días he tenido pesadillas, se me aparecían como almas angelicales, para engañarme y decirme que en sus manos estaría como en el cielo, y aseguro que el infierno estará mucho mejor sin ellos, no me los quisiera encontrar por allí, con sus batas blancas y el maletín con agujas y maquinaria, como si fueran a esculpir una figura en un trozo de mármol de Carrara,  nunca encontré un sitio más tétrico que ese, y encima con ironía fina, cada dos por tres, el doctor que podría ser mi nieto, me decía, se te ve muy relajada, seguro que estás pensando en algún viaje que hiciste, si supiera lo que estaba pensando, no estaría tan amable.

Como me está entrando modorra y tengo todavía la boca dormida, me voy a descansar, espero que está noche no sueñe con ellos, pues no respondo de mí, y no voy a ser tan cariñosa como ahora, puesto que en mis cuentos de terror puedo hacer con ellos lo que quiera, siempre me ha gustado la taxidermia, y unas figuras en mi salón de lectura quedarían fenomenal, pobrecillos no saben la que les espera.

Se me olvidó decir, que los aprensivos al dentista no lean este cuento, a veces mi memoria es selectiva, que le vamos a hacer, los años no perdonan y yo tampoco.

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2 comentarios to “Mi querido dentista y compañía”

  1. El perfume de mujer Says:

    Ros!! espero ya te encuentres bien de tanta tortura! no quisiera ver tus figuras de taxidermia,jajaja que bueno que no soy dentista si no ya estaría formando parte de tu colección

    Nunca he entendido porque algunos se pasan años estudiando para hacer sufrir a los demás, bueno y hay quienes no estudian para eso, se les da por naturaleza 😉

    Dulces sueños para hoy!!

  2. Una virgo lunática Says:

    Hola Gaby, no sabes lo bien que he dormido esta noche, en mis sueños mis deseos se convirtieron en realidad…..

    Un abrazo.

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