Archive for 19 marzo 2013

Sólo me queda mi dignidad

marzo 19, 2013

Acabo de leer unos comentarios en Internet

sobre el rescate de Chipre, y me estoy acojonando

ya sé que la palabra es mal sonante

pero estoy harta de tanto tunante

Unos sufren porque tienen dinero en el banco

y otros porque nunca lo podrán tener

unos son ladrones de guante blanco

y otros lo quisieran ser

Un comentarista ha escrito

con una buena dosis de ironía

nunca pensé que me alegraría de ser pobre

pues no tengo nada que perder

Pues tendrá razón este buen hombre

y así no se encuentre en el corralito

y compruebe que todo puede ser extrapolable

yo más bien diría deplorable y un delito

Nunca pensé que escribir poesía

me serviría para temas de economía

pero siempre me ha gustado ir más allá

donde la dignidad no se pueda robar.

De aquí cien años todos calvos

marzo 13, 2013

Escribir es una manera de expresar en letras lo que no nos atrevemos a decir a la cara, quizás porque somos cobardes o porque no queremos herir a la otra persona, sabiendo que se lo merece, y que es la causa de nuestras secuelas.

La vida es muchas veces injusta con las buenas personas y benévola con las malas, por eso dejé de tener fe, ahora sólo dependo de mí para equivocarme o acertar en mis pasos por la vida.

Hemos de ser fuertes y apartar de nuestro lado todo aquello que nos perturbe, si no lo hacemos jamás seremos felices. Nadie puede vivir por nosotros y nosotros no podemos vivir sus vidas.

Si no nos queremos no podemos querer a los demás como se merecen. Guardar rencores nos perjudica y nos convierte en reos de nuestros errores, pero también de los errores de los demás.

Hoy no tenía ganas de escribir relatos ni poesías, estoy pasando una mala racha, y lo peor del asunto es que yo no tendría que ser la víctima, pero como dije antes, la vida no es justa, y mi pecado ha sido callar siempre y no dar importancia a lo que la tiene.

No quiero confundir a quién me pueda leer, no me puedo quejar de mi vida en mis cuatro paredes, he tenido una infancia feliz y mi vida de pareja funciona después de muchos años y eso es un triunfo tal y como está todo. Lo mío es mucho más profundo, casi fetal, pero no quiero exponer mis carencias y mucho menos a estas alturas de mi vida, sólo diré que hay momentos en los que la vida nos pone a prueba, y hemos de ser muy fuertes para afrontar el miedo a decir todo lo que pensamos a esa persona que nos ha hecho tanto daño, no físicamente, pero mentalmente ha lacerado nuestros sentimientos, haciéndonos deslizar por una tristeza profunda en la cual no ves salida para remontar, pero como no quiero acabar mi escrito tan pesimista, sólo me queda decir que de aquí cien años todos calvos.

Menos mal que la ironía  me acompaña siempre junto con mi amiga la inspiración, no sé como podría vivir sin ellas.