Ojo indiscreto

Era una mujer triste, ni siquiera cuando el sol brillaba más cambiaba su expresión. Se había quedado huérfana muy niña, no tuvo hermanos, ni siquiera se casó y no tuvo hijos, pero había descubierto Internet, y eso le cambió su opaca existencia.

Todo empezó en un Ciber café cuando entraron unas conocidas y se conectaron a la red. Ella disimuladamente las observaba y se dio cuenta que se lo pasaban muy bien y se preguntaba porqué no lo hacían en su casa, pues las dos tenían Internet, pero pronto salió de dudas, chateaban con otros hombres y como las dos eran casadas no querían dejar pistas en casa, además sus maridos eran policías.

Eso le hizo decidir que se instalaría Internet y podría distraerse de alguna forma, aunque ella no tenía que engañar a ningún marido.

Ya llevaba una semana descubriendo nuevos mundos, entró en Facebook, Twitter y toda clase de foros, pero no estaba satisfecha, hasta que tuvo una idea, iría coleccionando fotos de todas las personas que le motivaran y formaría una gran familia virtual.

Empezó su álbum con amigas de la infancia que busco en la red, otras con escritores que empezaban a los que dejaba algún comentario para animarlos y así hasta tener un buen grupo. Cómo su familia había sido muy corta, ella necesitaba mucha compañía a su alrededor.

Cada noche se conectaba y les seguía los pasos imaginando que les pertenecían de algún modo, era tan fácil hacerse con fotos de la gente, pero pensó que si las ponían era porqué no les importaba quién pudiera tenerlas, además ella era una mujer sin mala intención, sólo pasaba el rato imaginando que tenía una gran familia.

Con el paso del tiempo, eso ya no le llenaba lo suficiente, entonces pensó que ya era hora de dar el paso e intentar de entrar en sus vidas, así no sería todo ficticio, y podría compartir con ellos lo que hasta ahora hacía en soledad. Así fue, abrió varias cuentas y empezó a solicitar todas las amistades de las personas que ya tenía sus fotos en su álbum correspondiente, estaba deseosa de poder cumplir su gran sueño.

Después de escribir estas líneas, no puedo dejar de pensar, que nuestra intimidad está al acecho de todos, y muchos no tendrán tan buenas intenciones como la mujer de mi relato.

Espero que quién lea esto, piense si quiere que su intimidad pueda entrar en la casa de desconocidos, este mundo virtual es fascinante y a la vez inquietante, ¿no creen ustedes?

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8 comentarios to “Ojo indiscreto”

  1. Lova De La Luna Says:

    Nunca nos podremos fiarnos de internet, por que ¿No lo dicen ya, es una gran red CONECTADA entre sí?

  2. JAVIER GUEVARA Says:

    “ella era una mujer sin mala intención, sólo pasaba el rato imaginando que tenía una gran familia.”

    Si lo sigue siendo ,enhorabuena ,habiendo aprendido los “vericuetos” y enredos de la internet.

    Un lindo y sencillo ensayo has hecho sobre algo tan actual.

    Admiro esa forma de darle al ensayo un aire de cuento
    .
    JAVIER GUEVARA

    • Una virgo lunática Says:

      Hola Javier, agradezco tu comentario y te espero ver pronto por aquí, ya estoy maquinando otro cuento y esta vez sobre mí….
      Saludos.

  3. Anna Maria C Nieto Says:

    Me gusta como haces de una realidad un cuento, la soledad a veces nos hace meternos en laberintos desconocidos
    Un abrazo

  4. Una virgo lunática Says:

    Anna, no he podido dejarte un comentario en tu blog, no me deja, ya lo intentaré otro día.

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