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Relax de una virgo lunática

junio 22, 2012

Hace casi un año que inauguraron un complejo deportivo donde resido, para que sepáis como es, os lo voy a describir: consta de una sala de máquinas, dos de bicicletas y cintas de andar, la sala de yoga y otros ejercicios relajantes, el salón de clases de baile, las piscinas cubiertas y la piscina exterior con un jardín impresionante cubierto de césped, con hamacas para tomar el sol, cabinas de masaje y la cafetería. No le falta de nada y lo mejor de todo es su equipo humano, sobretodo los entrenadores personales, están imponentes y son los únicos que pueden ponerte a punto.

Mi primer día fue muy emocionante, iba un poco nerviosa, nunca había pisado un gimnasio, tiempo atrás iba a una piscina cubierta, pero nada más, ahora se abría delante de mí un mundo nuevo y pensaba sacarle el jugo.

Nada más entrar ya vi que la cosa se ponía difícil, lo digo por los conjuntos tan apretados y sexis que vestían las mujeres de cincuenta para arriba, les quedaban muy horteras, querían aparentar ser más jóvenes y la verdad que estaban ridículas, con todas las carnes grasientas tan apretadas, que les hacía salir los michelines por todas partes, pero lo más preocupante es que no podían casi respirar, también me llamó la atención lo pintadas que iban unas cuantas y cargadas de joyas, por un momento pensé que me había equivocado de sitio, pero no, no era una sala de fiestas, era un gimnasio.

Tenía que ser valiente y entrar en la sala, lo que más me fastidiaba es que yo no iba ni apretada ni sexi y mucho menos pintada, pero destacaría entre la mayoría, y a mí me gusta pasar desapercibida. Poco a poco fui probando las máquinas y de tanto en tanto empecé a ver gente como yo, ropa ancha, de algodón y caras sin pintura, respiré tranquila.

Cuando estaba en la cinta de andar o correr, a mi lado había un hombre de unos sesenta años, que empezó a hablar como un loro, me contaba que era viudo y que se estaba poniendo en forma, que la vida seguía y que esperaba encontrar a una mujer que le gustara. Yo aguantaba la conversación sólo asentando con la cabeza, puesto que yo sólo le dije buenos días, ya que él estaba primero, y yo soy muy educada. Pobre hombre, estaba casi sin aliento, había puesto la cinta al máximo y no sabía pararla, yo tampoco, era mi primer día, llamemos al entrenador y él se hizo cargo del asunto.

Luego pasé a la piscina, nadar es mi afición preferida junto con la de escribir. A esa hora había bastante gente y teníamos que compartir las calles de la piscina. A mí me tocó un joven bastante patoso, por poco me ahoga con sus maneras de nadar, y eso que le dije que cada uno fuéramos por un carril, pero ponía tanta pasión que cada vez que pasaba a mi lado me hacía tragar agua, pero eso sí, tenía un cuerpo estupendo, esculpido a base de dieta y duro ejercicio, quizás le tenga que dar unas clases, pues yo nado de muerte, ¿soy un poco chula verdad?, los años me han quitado todas mis manías, la vida es demasiado corta para perderla en tonterías.

Estoy acabando mi recorrido, pero ahora viene lo mejor, el SPA, lo escribo con mayúsculas porque se lo merece, es impresionante, y pensar que los ricos lo tienen en su casa, y quizás muchos lo han logrado con estafas bancarias y demás, como está de moda las preferentes y la crisis bancaria me ha salido sin pensar, pero no me quiero desviar del tema y menos en estos momentos de relax.

Primero empecé por la sauna de vapores, aquello era el paraíso, además se oía una música relajante. Al entrar había varias personas de los dos sexos, todos obesos, por un momento pensé que dónde estaban los cuerpos imponentes que salían en los anuncios del gimnasio, miré a mi alrededor y vi más de lo mismo, no es que me ría de la gordura, ni mucho menos, pero saldría muy contenta de comprobar que todavía conservaba mi línea, aunque el paso de los años no perdona a nadie, pero vamos, que no estoy nada mal, por cierto ya no tengo abuelos, y si yo no me quiero, no me quiere nadie.

Luego pasé a la camilla de burbujas, me tuve que agarrar bien fuerte, pues la presión casi me tira al suelo y que decir de los chorros de agua fría y caliente que casi te dejan tiesa, lo mejor es el jacuzzi, allí puedes estar sentada y los chorritos te los puedes dirigir dónde quieras, no sean mal pensados, que yo no voy por ahí.

Cuando salí del gimnasio parecía otra, machacada por ser el primer día, me dolía todo, la culpa era sólo mía, quise probar todos los aparatos y una ya no está para esos trotes, mañana sólo haré unos largos de piscina y directa al jacuzzi, eso sí, lo primero que haré es hablar con mi entrenador personal y que me dé clases extras, necesito una puesta a punto, pero eso será la próxima semana.

Ojo indiscreto

junio 12, 2012

Era una mujer triste, ni siquiera cuando el sol brillaba más cambiaba su expresión. Se había quedado huérfana muy niña, no tuvo hermanos, ni siquiera se casó y no tuvo hijos, pero había descubierto Internet, y eso le cambió su opaca existencia.

Todo empezó en un Ciber café cuando entraron unas conocidas y se conectaron a la red. Ella disimuladamente las observaba y se dio cuenta que se lo pasaban muy bien y se preguntaba porqué no lo hacían en su casa, pues las dos tenían Internet, pero pronto salió de dudas, chateaban con otros hombres y como las dos eran casadas no querían dejar pistas en casa, además sus maridos eran policías.

Eso le hizo decidir que se instalaría Internet y podría distraerse de alguna forma, aunque ella no tenía que engañar a ningún marido.

Ya llevaba una semana descubriendo nuevos mundos, entró en Facebook, Twitter y toda clase de foros, pero no estaba satisfecha, hasta que tuvo una idea, iría coleccionando fotos de todas las personas que le motivaran y formaría una gran familia virtual.

Empezó su álbum con amigas de la infancia que busco en la red, otras con escritores que empezaban a los que dejaba algún comentario para animarlos y así hasta tener un buen grupo. Cómo su familia había sido muy corta, ella necesitaba mucha compañía a su alrededor.

Cada noche se conectaba y les seguía los pasos imaginando que les pertenecían de algún modo, era tan fácil hacerse con fotos de la gente, pero pensó que si las ponían era porqué no les importaba quién pudiera tenerlas, además ella era una mujer sin mala intención, sólo pasaba el rato imaginando que tenía una gran familia.

Con el paso del tiempo, eso ya no le llenaba lo suficiente, entonces pensó que ya era hora de dar el paso e intentar de entrar en sus vidas, así no sería todo ficticio, y podría compartir con ellos lo que hasta ahora hacía en soledad. Así fue, abrió varias cuentas y empezó a solicitar todas las amistades de las personas que ya tenía sus fotos en su álbum correspondiente, estaba deseosa de poder cumplir su gran sueño.

Después de escribir estas líneas, no puedo dejar de pensar, que nuestra intimidad está al acecho de todos, y muchos no tendrán tan buenas intenciones como la mujer de mi relato.

Espero que quién lea esto, piense si quiere que su intimidad pueda entrar en la casa de desconocidos, este mundo virtual es fascinante y a la vez inquietante, ¿no creen ustedes?

Los intrusos

junio 3, 2012

Me gustaría empezar este mini relato sin preocupaciones, pero hay algo que me tiene de los nervios, ya sé que con lo que pasa en el mundo, España incluida… cuando lo lean creerán que es una gran tontería, pero les aseguro qué no lo es para mí.

Hace unos meses escribí algo parecido en clave de humor, pero ahora ya no tengo ganas de reír. Sé que quitando mi línea telefónica estaría todo resuelto, pero como es obvio, eso sería peor todavía, no podría viajar más allá de mis cuatro paredes, me refiero a mis escritos, yo me aprovecho de las palabras para patalear y  que otros hagan lo mismo.

Me refiero a todas las llamadas que no tienen nada que ver con mis familiares o amigos, incluso empresas a las que estoy subscrita. Yo los llamo intrusos de la comunicación, puesto que recibo al menos cinco llamadas cada día de empresas de telefonía y casi siempre las atiendo, ya que tengo familiares trabajando fuera y una no sabe lo que puede pasar. Ya no me sirve decirles que no quiero cambiar de empresa, ni que soy la mujer de limpieza, ni la canguro, ni anotar esos números al lado de mi aparato, puesto que ellos ya saben que lo hacemos y nos llaman desde otros números para que volvamos a caer en sus redes.

Yo me he vuelto descortés, cuando insisten sin hacerme caso, les cuelgo y punto pelota. Casi siempre son mujeres con una voz muy sensual, quizás si pusieran hombres a lo mejor me animaba a darle conversación, pero de comprar o cambiar ni pensarlo.

También me molestan mucho las llamadas de las aseguradoras de decesos, para que todos nos entendamos…los muertos, para que me dejen tranquila, les he dicho que donaré mi cuerpo para la investigación, así me ahorro hasta el funeral, y mis familiares con ese dinero se pueden dar un banquete, como dicen el muerto al hoyo y el vivo al bollo, si lo pensamos bien, los que se van ya no tienen más preocupaciones, espero que allí no habrá llamadas.

En cambio, me gustaría recibir alguna llamada de los que mueven los hilos… para ofrecerme trabajo, preguntarme si me llega la pensión o si necesito ayuda para mis mayores, pero de eso nada de nada.

Seguro que habrá gente que piense lo mismo, eso me anima a seguir escribiendo, y quizás alguien que trabaja en esas empresas se sonría al leerlo, pues yo no les culpo de nada, bastante tienen con lo que también habrán de soportar de algunas personas que antes de colgar les dirán más de un improperio, solamente quiero tener la libertad de ser libre en mi propio domicilio.