El teléfono del más allá

Era un día como otro cualquiera de primavera, tan pronto hacía calor en demasía que volvía a refrescar, pero no voy a hablar del tiempo, esta vez contaré una historia que me contó una buena amiga, la cual dejó este mundo hace dos meses.

Mi amiga había ido perdiendo a todos sus familiares en un periodo bastante corto. Era hija única y tenía un gran apego a su madre y a  su abuela, pues se crió con ellas, a su padre no lo conoció, lo fusilaron en la guerra con treinta y nueve años y ella apenas tenía seis meses.

Vivía en una  gran casa de dos plantas y sótano. La parte donde habitaba la tenía sumamente cuidada, era muy perfeccionista, no faltaba detalle, pero el sótano estaba abandonado, lleno de muebles viejos y trastos de toda clase. Su abuela había muerto con casi noventa años y su madre con noventa y uno, sólo hacía un mes del fallecimiento de su madre cuando decidió que ya era hora de ver lo que había en el sótano y decidió ponerse manos a la obra como suele decirse.

Ya llevaba varios días haciendo limpieza y tirando lo que no servía. Entre tanto trasto sin valor, encontró un teléfono muy antiguo de color negro y se acordó que fue el primer aparato que tuvieron, por lo menos tenía cincuenta años, era una pieza de coleccionista y decidió subirlo al salón de su casa. Lo cogió y empezó a olerlo, todavía tenía el aroma de su gente, o eso pensó ella. Lo limpió sin poner ningún producto de limpieza, sólo un suave trapo del polvo y lo colocó en una mesita de madera de roble que conservaba de su abuela.

Un día los recuerdos se apoderaron de ella y se pasó todo el día llorando, estaba deprimida, se había quedado sola, aunque tenía amigas, no era lo mismo, ya no tenía en este mundo ningún vinculo familiar. Entonces se le ocurrió sentarse al lado del teléfono antiguo y hacer como si hablara con su madre, otro día con su abuela, incluso un día con su desconocido padre. Descolgaba el teléfono y se pasaba horas hablando de todo lo que le preocupara, así día tras día.

Tenía una fotografía de la boda de sus padres y otra de su querida abuela y a la vez que hablaba  las miraba con cariño y añoranza, pero era su forma de enfrentarse a la vida y a la muerte a la vez.

Un día más pasaba acompañada de la rutina, hasta que sonó el teléfono con el cual ella creía comunicarse con sus muertos. Ella toda sorprendida y aterrada descolgó y escuchó a su abuela decirle que nunca más estaría sola, que ellos se pondrían en contacto con ella y que sólo se preocupara de vivir lo mejor posible y que saliera a conocer gente y a viajar, que ya tendría tiempo de estar con ellos en la otra dimensión.

Así pasaron los días, hasta que una mañana llamó su querido y desconocido padre, recordemos que ella tenía seis meses cuando lo fusilaron. Él le dijo que estaba bien y aunque fue injusto que le privaran de su vida en la tierra, todo estaba en su sitio y allí estaban a salvo de las injusticias terrenales.

Después de hablar con su padre, una paz interior llegó a su vida y empezó a vivir, nunca se casó pero tuvo buenas amistades, yo entre ellas y viajó por todo el mundo ayudando a los más necesitados.

Como ya dije, hace  un mes falleció y antes de dejar su propiedad a una institución de caridad, dejó dicho en el testamento que yo me quedara con todo lo que quisiera de la casa, tenía una gran colección de cuadros de gran valor, ella sabía que con eso tendría mi vejez resuelta, pero dejó bien claro que el teléfono negro también sería para mí, no quería que nadie más se lo llevara, pues era la única forma que ella se podría poner en contacto conmigo. Así fue,  la semana pasada fui a recoger todo lo que me interesaba y sobretodo el teléfono, al cogerlo me di cuenta que ni siquiera estaba conectado, no había ninguna conexión por ningún lado, pero no podía ser de otra manera, la conexión con el más allá no necesita de la tecnología.

Ya he colocado el teléfono en la misma mesa de roble de mi amiga y como no podía ser de otra manera, he traído las fotos de sus familiares junto con una de ella, ahora sólo es cuestión de esperar.

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11 comentarios to “El teléfono del más allá”

  1. JAVIER GUEVARA Says:

    Me encanta tu relato ,hasta lo imagino veraz ,como siempre para mi es un gran gusto leer tus relatos .JAVIER GUEVARA

    • Una virgo lunática Says:

      Hola Javier, muchas gracias por tu tiempo y tus palabras. El teléfono existe, es un recuerdo de mis suegros, lo demás es pura ficción, pero a veces siento la tentación de descolgar el teléfono y empezar a hablar…. imaginando que alguien me conteste.

      Saludos desde Malgrat de Mar.

  2. JAVIER GUEVARA Says:

    Cae en la tentación ,descuelga ese teléfono…

    Saludos desde San Rafael.

  3. monica denis Says:

    hola mi querida sombra belleza de escrito como siempre lo hicistes años de leerte y ver que eres una genia y te admiro besososos

    • Una virgo lunática Says:

      Hola Monica, sería estupendo que un día descolgara el teléfono y alguien muy querido para mí me hablara. No sé si seré genia, pero genio tengo bastante, mi familia dice que sirvo para un cuartel militar. La admiración es mutua, no podría ser de otra manera. Un abrazooo.

  4. Lova De La Luna Says:

    Puff !! Que miedo… Aunque yo creo que me alegraría… Nunca he perdido a alguien cercano, pero si fallece mi madre por ejemplo me alegraría mucho poder despedirme de ella.
    Besoss en estos días ya calurosos 😉

    • Una virgo lunática Says:

      Hola, ya sabía que pronto aparecerías por aquí. Dicen que cuando uno se enfrenta al miedo este desaparece. Ya sabes que la imaginación nos puede llevar más allá de nuestra propia realidad.

      Un abrazo.

  5. Luis Says:

    Un lindo cuento, Rosita.
    Un abrazo.

    • Una virgo lunática Says:

      Me alegra tu paso por aquí, supongo que a todos nos gustaría tener ese teléfono que nos comunicara con nuestros seres queridos, yo lo tengo…..

      Un abrazo de vuelta.

  6. Carmen Says:

    Rosa, un cuento fantástico que me estremeció por su verosimilitud. Todavía no sé si me gustaría tener ese teléfono. Un placer leerte, como siempre. Un abrazo muy fuerte.

    • Una virgo lunática Says:

      Hola Carmen, muchas gracias por pasar y comentar. El teléfono lo tengo y no pienso desprenderme de él…..

      Otro abrazo de vuelta.

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