Lobos

Sonó el despertador, había llegado el día que emprenderían un viaje de vacaciones, era un matrimonio de mediana edad, con trabajos muy liberales y querían hacer senderismo para relajarse, es lo que más les gustaba, a pesar de ser muy diferentes de carácter tenían muchas cosas en común, sobretodo las que tenían que ver con el trabajo.

Después de varias horas de coche llegaron al hostal dónde se alojarían por una semana. Como ya era de noche, se instalaron en la habitación y bajaron a cenar en el último turno, seguidamente subieron a descansar hasta el día siguiente que se darían una vuelta por el centro antes de planear la subida al mirador del pueblo. Era un sitio muy especial, estaba bastante alejado del núcleo urbano y muy cercano al cementerio, pero desde allí se podía divisar toda la costa, incluso una famosa isla, pero eso solo si el día estaba despejado.

Se levantaron y vieron un sol esplendido y ninguna nube que empañara su mañana de senderismo. Desayunaron en el hostal y le pidieron al camarero que les diera dos bolsas de picnic, pues dónde iban no había ningún comercio en cinco km. a la redonda. Cargaron sus mochilas y emprendieron el viaje hacia el mirador, eran  diez km. hasta llegar arriba, cinco de ellos atravesando el pueblo y los otros cinco en plena soledad, puesto que no era fecha para turistas, poca gente se iban a encontrar, además era un día laboral.

Eran expertos senderistas y nunca tuvieron ningún percance hasta ese momento.

Ya llevaban una hora caminando cuando dejaron atrás el pueblo, ahora el camino era mucho más difícil, pues todo era subida y había que tener cuidado con las caídas, era un terreno muy abrupto lleno de piedras calizas. El cansancio iba  minando y decidieron descansar al lado de la carretera sentados en unas enormes piedras, comieron un bocadillo y bebieron agua. De repente vieron un coche bastante destartalado que paraba cerca de ellos, dentro había dos hombres jóvenes, con un aspecto descuidado que los miraban, la mujer se puso nerviosa y le dijo al marido que no le gustaba lo que estaba viendo, él le dijo que no pensara cosas raras, que seguramente querrían preguntar algo sobre el mirador.

Ella era mucho más desconfiada e intuía que estaban en peligro, sentía como su corazón se aceleraba y le sudaban las manos, su marido también estaba muy preocupado por la situación, pero no quería que ella lo notara. Tenían que hacer algo, puesto que los jóvenes les miraban desafiadamente como diciendo, os tenemos atrapados.

De repente salieron del coche y empezaron a reírse de ellos, los llamaron viejos carcamales y les dijeron que bajaran o ellos subirían a buscarlos y eso les pondría de muy mal humor. El matrimonio les rogó que se fueran, que no llevaban dinero, pero ellos dijeron que no buscaban eso, que preferían emociones más fuertes y que no saldrían con vida de esta. Estaban incrédulos, pensaron que era una broma, pero les enseñaron unos afilados cuchillos a la vez que empezaron a gritar cosas que no entendían, en un idioma que no era el suyo, eran unos locos peligrosos y se habían cruzado en su camino. Tenían la esperanza que algún coche pasara, pero era muy difícil, el camino al mirador no tenía otra salida y no era tiempo de excursiones turísticas, por eso eligieron estas fechas, querían tranquilidad y en esos momentos tenían todo lo contrario.

Como la cosa se ponía mal decidieron bajar, no sin antes hablar por lo bajo de lo que iban a hacer. Llevaban unas sudaderas muy holgadas  con muchos bolsillos interiores y exteriores, las usaban en sus trabajos, nunca salían sin ellas.

Los jóvenes estaban allí, esperando que bajaran, no era cuestión de hacerles esperar, cuando estaban a medio camino, el matrimonio sacó dos pistolas y dispararon sin clemencia, era su vida o la de ellos. Se pusieron los guantes de trabajo, los metieron en el coche y los despeñaron por un precipicio, antes de eso lo incendiaron para no dejar ninguna huella, aunque habían tenido mucho cuidado, puesto que eran un matrimonio de expertos sicarios, a veces las apariencias engañan y eso les pasó a esos jóvenes depredadores que se encontraron con dos expertos lobos, que sabían más que ellos de la muerte.

Volvieron al hotel, esta vez se quedaron sir ir al mirador, se les hizo muy tarde, pero regresarán cualquier día y esperan no tener  que trabajar en sus días de ocio y poder relajarse como ellos se merecen.

Anuncios

6 comentarios to “Lobos”

  1. Lova De La Luna Says:

    Al principio, creía que los turistas se encontrarían con lobos. A mediados, que los lobos lo salvarían. Lo que no me esperaba era que fueran unos asesinos. Me ha encantado tu relato, tan bien explicado e inesperado como siempre.

    Muchos besoss !!

    • Una virgo lunática Says:

      Hola amiga, que bueno que te gustó, he mezclado realidad y ficción. Buena Semana Santa.

      Un abrazo.

  2. JAVIER GUSTAVO GUEVARA Says:

    si de lobos se trata ,los lobos tambien envejecen ,excelente .

  3. Carmen Says:

    Sorpresivo. Tiene los ingredientes de un verdadero cuento. He disfrutado con su lectura. ¡Abrazos!

    • Una virgo lunática Says:

      Este cuento me lo inspiró mil último viaje, una mañana que mi marido y yo decidimos ir andando a un solitario mirador….

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: