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El teléfono del más allá

abril 22, 2012

Era un día como otro cualquiera de primavera, tan pronto hacía calor en demasía que volvía a refrescar, pero no voy a hablar del tiempo, esta vez contaré una historia que me contó una buena amiga, la cual dejó este mundo hace dos meses.

Mi amiga había ido perdiendo a todos sus familiares en un periodo bastante corto. Era hija única y tenía un gran apego a su madre y a  su abuela, pues se crió con ellas, a su padre no lo conoció, lo fusilaron en la guerra con treinta y nueve años y ella apenas tenía seis meses.

Vivía en una  gran casa de dos plantas y sótano. La parte donde habitaba la tenía sumamente cuidada, era muy perfeccionista, no faltaba detalle, pero el sótano estaba abandonado, lleno de muebles viejos y trastos de toda clase. Su abuela había muerto con casi noventa años y su madre con noventa y uno, sólo hacía un mes del fallecimiento de su madre cuando decidió que ya era hora de ver lo que había en el sótano y decidió ponerse manos a la obra como suele decirse.

Ya llevaba varios días haciendo limpieza y tirando lo que no servía. Entre tanto trasto sin valor, encontró un teléfono muy antiguo de color negro y se acordó que fue el primer aparato que tuvieron, por lo menos tenía cincuenta años, era una pieza de coleccionista y decidió subirlo al salón de su casa. Lo cogió y empezó a olerlo, todavía tenía el aroma de su gente, o eso pensó ella. Lo limpió sin poner ningún producto de limpieza, sólo un suave trapo del polvo y lo colocó en una mesita de madera de roble que conservaba de su abuela.

Un día los recuerdos se apoderaron de ella y se pasó todo el día llorando, estaba deprimida, se había quedado sola, aunque tenía amigas, no era lo mismo, ya no tenía en este mundo ningún vinculo familiar. Entonces se le ocurrió sentarse al lado del teléfono antiguo y hacer como si hablara con su madre, otro día con su abuela, incluso un día con su desconocido padre. Descolgaba el teléfono y se pasaba horas hablando de todo lo que le preocupara, así día tras día.

Tenía una fotografía de la boda de sus padres y otra de su querida abuela y a la vez que hablaba  las miraba con cariño y añoranza, pero era su forma de enfrentarse a la vida y a la muerte a la vez.

Un día más pasaba acompañada de la rutina, hasta que sonó el teléfono con el cual ella creía comunicarse con sus muertos. Ella toda sorprendida y aterrada descolgó y escuchó a su abuela decirle que nunca más estaría sola, que ellos se pondrían en contacto con ella y que sólo se preocupara de vivir lo mejor posible y que saliera a conocer gente y a viajar, que ya tendría tiempo de estar con ellos en la otra dimensión.

Así pasaron los días, hasta que una mañana llamó su querido y desconocido padre, recordemos que ella tenía seis meses cuando lo fusilaron. Él le dijo que estaba bien y aunque fue injusto que le privaran de su vida en la tierra, todo estaba en su sitio y allí estaban a salvo de las injusticias terrenales.

Después de hablar con su padre, una paz interior llegó a su vida y empezó a vivir, nunca se casó pero tuvo buenas amistades, yo entre ellas y viajó por todo el mundo ayudando a los más necesitados.

Como ya dije, hace  un mes falleció y antes de dejar su propiedad a una institución de caridad, dejó dicho en el testamento que yo me quedara con todo lo que quisiera de la casa, tenía una gran colección de cuadros de gran valor, ella sabía que con eso tendría mi vejez resuelta, pero dejó bien claro que el teléfono negro también sería para mí, no quería que nadie más se lo llevara, pues era la única forma que ella se podría poner en contacto conmigo. Así fue,  la semana pasada fui a recoger todo lo que me interesaba y sobretodo el teléfono, al cogerlo me di cuenta que ni siquiera estaba conectado, no había ninguna conexión por ningún lado, pero no podía ser de otra manera, la conexión con el más allá no necesita de la tecnología.

Ya he colocado el teléfono en la misma mesa de roble de mi amiga y como no podía ser de otra manera, he traído las fotos de sus familiares junto con una de ella, ahora sólo es cuestión de esperar.

Lobos

abril 7, 2012

Sonó el despertador, había llegado el día que emprenderían un viaje de vacaciones, era un matrimonio de mediana edad, con trabajos muy liberales y querían hacer senderismo para relajarse, es lo que más les gustaba, a pesar de ser muy diferentes de carácter tenían muchas cosas en común, sobretodo las que tenían que ver con el trabajo.

Después de varias horas de coche llegaron al hostal dónde se alojarían por una semana. Como ya era de noche, se instalaron en la habitación y bajaron a cenar en el último turno, seguidamente subieron a descansar hasta el día siguiente que se darían una vuelta por el centro antes de planear la subida al mirador del pueblo. Era un sitio muy especial, estaba bastante alejado del núcleo urbano y muy cercano al cementerio, pero desde allí se podía divisar toda la costa, incluso una famosa isla, pero eso solo si el día estaba despejado.

Se levantaron y vieron un sol esplendido y ninguna nube que empañara su mañana de senderismo. Desayunaron en el hostal y le pidieron al camarero que les diera dos bolsas de picnic, pues dónde iban no había ningún comercio en cinco km. a la redonda. Cargaron sus mochilas y emprendieron el viaje hacia el mirador, eran  diez km. hasta llegar arriba, cinco de ellos atravesando el pueblo y los otros cinco en plena soledad, puesto que no era fecha para turistas, poca gente se iban a encontrar, además era un día laboral.

Eran expertos senderistas y nunca tuvieron ningún percance hasta ese momento.

Ya llevaban una hora caminando cuando dejaron atrás el pueblo, ahora el camino era mucho más difícil, pues todo era subida y había que tener cuidado con las caídas, era un terreno muy abrupto lleno de piedras calizas. El cansancio iba  minando y decidieron descansar al lado de la carretera sentados en unas enormes piedras, comieron un bocadillo y bebieron agua. De repente vieron un coche bastante destartalado que paraba cerca de ellos, dentro había dos hombres jóvenes, con un aspecto descuidado que los miraban, la mujer se puso nerviosa y le dijo al marido que no le gustaba lo que estaba viendo, él le dijo que no pensara cosas raras, que seguramente querrían preguntar algo sobre el mirador.

Ella era mucho más desconfiada e intuía que estaban en peligro, sentía como su corazón se aceleraba y le sudaban las manos, su marido también estaba muy preocupado por la situación, pero no quería que ella lo notara. Tenían que hacer algo, puesto que los jóvenes les miraban desafiadamente como diciendo, os tenemos atrapados.

De repente salieron del coche y empezaron a reírse de ellos, los llamaron viejos carcamales y les dijeron que bajaran o ellos subirían a buscarlos y eso les pondría de muy mal humor. El matrimonio les rogó que se fueran, que no llevaban dinero, pero ellos dijeron que no buscaban eso, que preferían emociones más fuertes y que no saldrían con vida de esta. Estaban incrédulos, pensaron que era una broma, pero les enseñaron unos afilados cuchillos a la vez que empezaron a gritar cosas que no entendían, en un idioma que no era el suyo, eran unos locos peligrosos y se habían cruzado en su camino. Tenían la esperanza que algún coche pasara, pero era muy difícil, el camino al mirador no tenía otra salida y no era tiempo de excursiones turísticas, por eso eligieron estas fechas, querían tranquilidad y en esos momentos tenían todo lo contrario.

Como la cosa se ponía mal decidieron bajar, no sin antes hablar por lo bajo de lo que iban a hacer. Llevaban unas sudaderas muy holgadas  con muchos bolsillos interiores y exteriores, las usaban en sus trabajos, nunca salían sin ellas.

Los jóvenes estaban allí, esperando que bajaran, no era cuestión de hacerles esperar, cuando estaban a medio camino, el matrimonio sacó dos pistolas y dispararon sin clemencia, era su vida o la de ellos. Se pusieron los guantes de trabajo, los metieron en el coche y los despeñaron por un precipicio, antes de eso lo incendiaron para no dejar ninguna huella, aunque habían tenido mucho cuidado, puesto que eran un matrimonio de expertos sicarios, a veces las apariencias engañan y eso les pasó a esos jóvenes depredadores que se encontraron con dos expertos lobos, que sabían más que ellos de la muerte.

Volvieron al hotel, esta vez se quedaron sir ir al mirador, se les hizo muy tarde, pero regresarán cualquier día y esperan no tener  que trabajar en sus días de ocio y poder relajarse como ellos se merecen.

Mi querida televisión

abril 1, 2012

Estos días he pillado un resfriado bastante fuerte y he estado convaleciente en la cama más de lo que estoy acostumbrada., eso me ha inducido a ver la televisión más de la cuenta, asumo toda la responsabilidad, no voy a cargar contra nadie, a ciertas edades somos difíciles de contentar.

Por la mañana me entretuve con los informativos, la cosa no estaba mal, si no fuera por la palabra crisis, aunque dicen que los ricos cada vez son más ricos, hace muchos años una anciana me dijo que las clases medias desaparecerían, pues no les convenía a los de arriba, yo creo que es evidente que esa señora era vidente.

Un poco más tarde con reportajes de niños desaparecidos, pederastas, atracos, eso me recuerda cuando yo tendría unos diez años y le leía a mi abuela Maria, el Caso y el Porqué, la gente mayor sabrá de lo que hablo y para los que son más jóvenes, les diré que eran periódicos de sucesos. Todavía me acuerdo de una joven que envenenaba a todos sus hermanos, pues los tenía que cuidar y eso la trastornó.

Al mediodía estuve viendo un canal que sólo son ventas, tienen un sujetador mágico, una crema de baba de caracol que hace milagros y todo lo que te puedas imaginar, es como una tortura, pues lo repiten todo el día sin parar.

A media tarde, me trague una novela que lleva cuatro años sin interrupción, aquí he de ser sincera, puesto que la sigo y cuando no estoy la veo por Internet, soy humana y tengo mis debilidades.

Más tarde me quedé un rato viendo y escuchando como se gritan un grupo de personas, el presentador intenta apaciguar los ánimos, pero de pronto los vuelve a incitar, creo que es el dueño del cortijo, unos ríen, otras lloran, otros comen, otra baila, pero antes también llora, otros se retan… según dicen por ahí, pero al final todos se Salvan, algunos no sabrán de que hablo, pero otros si, puesto que este programa cruza el charco, como otros muchos. El programa a veces es divertido, pero no lo aconsejo a los nerviosos, ni a los que están a dieta, puesto que no paran de comer mientras hablan.

Va llegando la noche y el sueño me está venciendo, no tengo ganas de ver películas, pues se ha de estar muy despierta para no perder detalle, entonces voy cambiando de canales como si estuviera poseída y de repente me encuentro con un señor con una vestimenta que parece de carnaval, que dice que adivina el futuro y yo va y me lo creo….precisamente mis amigos dicen que todo lo que digo se cumple, me van a contar milongas estos, cuando quieran saber algo que me lo pregunten a mí.

Lo peor de todo es que hay otro canal que te conectan con tus muertos, eso ya es para gritar al cielo…. basta ya de fantasmadas, nunca mejor dicho.

Son las doce de la noche, es hora de descansar, estoy agotada mentalmente, deseo no tener pesadillas, ha sido un día muy duro, espero mañana estar más recuperada y salir a la calle a disfrutar de las cosas sencillas de la vida, pero seguro que en un momento del día volveré a pecar, como dije antes, tengo mis debilidades.