Nada es lo que parece

Era un hombre solitario, su única forma de distraerse era conectarse a su ordenador, estaba casado, pero sólo lo hizo por conveniencia, para tapar su verdad delante de los demás, era gay, pero su cargo en una importante empresa estatal no le permitía mostrarse tal cual, su mujer siempre estuvo al corriente de todo, era un matrimonio muy liberal, ella al casarse obtuvo una posición económica excelente y libertad y él podía hacer su vida, pero siempre a escondidas, en la red encontró su vía de escape, y sin exponerse a la mirada de los demás, pero él lo hacía de una manera especial.

Su avatar era de una mujer exuberante siliconada y sabía que eso llamaría la atención de hombres, a él las mujeres sólo le interesaban para amistad, los gays son de los pocos hombres que tienen amigas de verdad y nunca habrá temas de celos o infidelidades entre ellos.

Cada día publicaba escritos subidos de tono, con imágenes muy explicitas, que las copiaba de la red, pero él no pretendía engañar en eso, pues solía decir que los escritos no eran suyos, simplemente los utilizaba para echar el anzuelo, y la verdad es que tenía mucho éxito. La triste realidad es que todo lo morboso tiene más lectores que un buen escrito, pero así somos de primitivos, como dice el refrán tiran más dos tetas que dos carretas.

Un buen día una mujer con ganas de entretenimiento y en parte por su profesión, decidió picar el anzuelo a ver que pasaba, ella era psiquiatra y le interesaba todo, muchos de sus pacientes eran adictos a la red y a muchas otras cosas, sobretodo al sexo. Nada más repasar durante unos días los avatares del foro, supo que detrás de esa mujer siliconada no habría en realidad ninguna mujer. Se inscribió en su blog con avatar de hombre muy apuesto y empezó a comentar sus escritos, si ella, mejor dicho él quería morbo ella se lo daría sin ninguna censura, para eso utilizaba el correo.

Cada semana que pasaba eran más ardientes sus correos. La psiquiatra ya había obtenido el perfil del sujeto y comparándolo con sus otros pacientes, llegó a la conclusión que este hombre que se hacía pasar por mujer, tenía demasiadas adicciones y estaba pensando en incorporarlo a su grupo de terapia.

Pero imaginándose la posible reacción al ser descubierto, prefirió seguirle el juego un tiempo más, todavía podía sacarle más información, espero que si lee esto, lo tome con humor, pues nada es lo que parece, empezando por estas letras.

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7 comentarios to “Nada es lo que parece”

  1. Manel Says:

    Ejem…Primero decir que no me siento aludido, yo la silicona sólo la utilizo en las ventanas y no en los avatres, je je. Y después, que me ha gustado el relato, creativo y con cierta sordidez muy estimulante. Rosa, tu creatividad no tiene límites; un abrazo!

  2. Manel Says:

    Pocas cosas me sorprenden Rosa, un abrazo!

  3. Lova De La Luna Says:

    ¡Buenas, Rosa! Como estoy en el campo, allí no tengo ordenador. Esa es mi explicación a mi ausencia.
    Me ha gustado mucho tu relato. Tienes razón, la realidad supera a la ficción en más que en lo sangriento.

    Un beso.

    • Una virgo lunática Says:

      Hola, me alegro de saber de ti, desconectar de la red es necesario de vez en cuando… y ahora más que hace buen tiempo para disfrutar de la naturaleza.

      Un abrazo.

  4. Nora Bonilla Vela Says:

    Me ha ido llevando mágicamente el relato…muy entretenido y creativo!!! Gracias por ello!!!
    Un abrazo enorme,
    Nora

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