Anuncios clasificados

Hay una estupenda canción titulada “Como pasan los años” y es la pura realidad, hoy he recordado una historia que me pasó hace ya quince años y parece que fue ayer.

Todo empezó en un día gris de invierno, estaba aburrida y fui al quiosco a comprarme una revista para pasar el rato. Una vez allí me llamó la atención un diario de anuncios clasificados de ofertas y demandas de empleo, lo compré y volví a casa con la intención de curiosear un rato. Me fijé que se podían poner tres anuncios gratis y cada semana podía renovarlos, eso me animó y decidí ofrecerme de secretaria o recepcionista en una inmobiliaria, siempre me gustó el trato con el público y tenía bastante experiencia en ventas.

En aquellos años no tenía Internet, ni siquiera sé si existía, puse los anuncios por teléfono y pensé que aquello sería un engaño y nadie me llamaría, pero poco podía perder y además era gratis.

A la semana siguiente tuve la primera llamada, no me la esperaba tan pronto, mejor dicho me sorprendió bastante, creí que no me llamaría nadie, pues ya pasaba de los treinta y pensé que con tanta jovencita guapa sin trabajo tendría pocas oportunidades.

Me llamó un señor y me dijo que necesitaba una secretaria para que le llevara la contabilidad y de paso hacerle compañía. Lo primero lo entendí a la primera, lo segundo me mosqueó y le dije que se equivocaba de persona, que yo sólo quería trabajar y le colgué. Pensé que quizás pusieron mi anuncio en el apartado de relax por equivocación.

Fui al quiosco a comprar el diario que salía semanalmente y comprobé que todo estaba correcto y que mi anuncio salía en el apartado de administración y ventas. No le di demasiada importancia y seguí anunciándome cada semana, esperando ese ansiado trabajo.

Esta vez la llamada era de un señor con acento francés y me ofrecía un buen dinero por acostarme con él, este iba al grano, decía que era un hombre de negocios y venía cada mes a Barcelona y buscaba compañía. No me lo podía creer, yo sólo quería un trabajo decente, le dije que estaba equivocado, que si no había leído bien mi anuncio, que si quería sexo leyera los anuncios de relax, que había muchas páginas y para todos los gustos. El hombre al oírme tan enfadada se disculpó y me dijo muy seriamente que no le interesaba los anuncios de relax, que con lo que corría por ahí, prefería a una ama de casa corriente.

Tuve que dejar de anunciarme, pues todas las llamadas eran para lo mismo.

Si me leen algunas mujeres, espero que así sea, les aconsejaría que si se quieren anunciar en este tipo de diarios, que nunca aporten datos personales y si les quieren hacer una entrevista que sólo acudan donde haya mucha gente, nunca en el apartamento de nadie, ni en sitios solitarios, se pueden llevar una desagradable sorpresa, a mí no me ha ocurrido, pero a la protagonista de mi próximo relato puede que le suceda.

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2 comentarios to “Anuncios clasificados”

  1. Lova De La Luna Says:

    Que asco de gente. Bueno, asco tan asco no, si tienen ganas de sexo, que busquen a otra, hombre. Que para algo están las prostitutas.
    Espero ansiosamente tu próximo relato.

    • Una virgo lunática Says:

      Hola fiel amiga y lectora, espero estar pronto inspirada para escribir otro relato, pero la inspiración a veces hace vacaciones….

      Un abrazo.

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