Archive for 27 noviembre 2010

Un día especial

noviembre 27, 2010

Hoy quiero que sea un día especial

en el cual la luna no sea la protagonista

hay muchas más cosas en mi vida

que quiero compartir en estas líneas

Hay metas que quiero conquistar

montañas que deseo escalar

ríos que sueño recorrer

y mares que ansío navegar

Conquistaré tu solitario corazón

escalaré la cima de tu pasión

me dejaré llevar por el río de la vida

y navegaré por los mares de tus caricias

Me serviré de las letras para viajar

donde sólo mis sentimientos pueden llegar

traspasaré las barreras de la realidad

y así mis metas podré alcanzar.

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Lucrecia Borgia (Duquesa de Ferrara) 1480 – 1519

noviembre 20, 2010

Lucrecia Borgia (Duquesa de Ferrara, Italia) perteneció a la familia italiana de origen español (Játiva, Valencia) más corrupta de la historia, nació en Roma en 1480.

A ella particularmente se le ha considerado culpable de asesinatos por envenenamiento, de incesto y muchas otras atrocidades. Sin embargo tenía un carácter dual, pues por momentos se pensaba que era la mujer más casta y por otros el mismo demonio.

Su padre era el cardenal Rodrigo Borgia, quién después sería el Papa Alexander VI y su madre Vanozza Cattanei, amante de Alejandro VI, por lo que Lucrecia es hija ilegitima, aunque él la reconoció dándole su apellido (Borgia) y la utilizó en todas sus intrigas. Tristemente famoso es también un hermano de ella, Cesare Borgia o II Valentino, como era comúnmente nombrado entre aristócratas del Renacimiento italiano.

A los 11 años ya la habían prometido dos veces, pero los acuerdos fueron anulados por Rodrigo. Cuando este se convirtió en Papa, la casó con Giovanni Sforza, señor de Pesaro, en busca de una alianza con la poderosa familia feudal que reinaba en la Lombardía y Milán.

Después de dos años de matrimonio y de vivir en Pesaro, ella regresó a Roma con su marido. Al poco tiempo la alianza entre las familias había perdido sentido, pues el Papa ya era muy poderoso y no necesitaba el apoyo de nadie.

Así, planea matar a su yerno. Pero, antes de que el asesinato se desarrolle, César le cuenta a su hermana los planes del Papa, por lo que ella le advierte. Sfora huyó, y los Borgia estaban otra vez solos. Sin embargo, había que deshacerse del yerno y romper el parentesco, pero el joven no acepta el divorcio.

Ante esta negativa, le proponen que demuestre que es hombre suficiente para estar casado con Lucrecia, acostándose con ella delante de testigos de las dos familias, a lo que por supuesto no accede. Realmente molesto, Giovanni decide decir públicamente lo que ya mucha gente sospechaba. Acusa a los Borgia de mantener relaciones incestuosas.

El Papa, para nada molesto, ofreció entonces llevar a cabo la separación por anulación de votos debido a la no consumación de la unión. Sforza no tiene más salida y también por presión de su familia, firma el documento en el que confesaba la no consumación del matrimonio (impotencia  coeundi).

Durante este proceso, Lucrecia se enclaustró en un convento y sólo se comunicaba con su padre por medio de un mensajero.

Es en ese momento donde se presenta el carácter sórdido que envuelve a la familia hasta nuestros días y cuando la historia se empieza a convertir en leyenda, pues Lucrecia quedó embarazada, aún hoy no está claro quién es el padre del fututo niño. Hay versiones que dicen que el padre era el mensajero que se había hecho amante de la princesa (un tal Pedro) otras dicen más bien que el niño es producto de las relaciones culpables que mantenía Lucrecia con su padre o con su hermano.

Cuando nació el niño, Lucrecia se sometió a un examen de la iglesia que la dictaminó virgen.

Alexander VI para darle legitimidad al niño y apaciguar las malas lenguas, lo presentó hasta que tenía tres años, como su nieto, hijo de césar y de una mujer desconocida. Pero Después hizo un comunicado que lo reconocía como suyo,  aunque tenía sesenta y siete años. Debido a estos informes papales magistralmente confundidos por Alexander  es que todavía no sabe la paternidad de este niño.

Libre de cualquier obligación Lucrecia se casa con el príncipe de Aragón. Alfonso de Biscaglie, para crear una nueva y poderosa alianza con el reino de Nápoles. Pero con el tiempo la alianza se volvió políticamente adversa para los Borgia, por lo que mandan a matar al esposo de Lucrecia. Apuñalado y al borde de la muerte, fue llevado a Palacio, donde Lucrecia le cuidó y curó. Después de esta fallida tentativa, César Borgia se encarga personalmente y envía a un hombre de confianza. Con una trampa, logró que Lucrecia saliera del cuarto. Demasiado tarde se dio cuenta del error en que había incurrido y cuando se le permitió entrar de nuevo en la habitación, ya Alfonso estaba muerto.

Al año, Alexander deja la administración de la Iglesia y del Vaticano a Lucrecia, a la que se opusieron  muchos, puesto que era muy joven y no tenía experiencia. Fue por esta época que se pensó en volverla a casar, esta vez César eligió al tercer hombre, el príncipe y heredero del ducado de Ferrara, Alfonso d’Este, quién se vio obligado a  aceptar la boda.

A partir de este momento, Lucrecia se convirtió en una buena esposa y madre de cuatro niños. Aunque al mismo tiempo, mantuviera un romance platónico con el poeta Pietro Bembo. En 1505, la relación se terminó pues Bembo se marchó a Venecia. Después Lucrecia mandó a traer a sus otros hijos: Giovanni, su medio hermano por decreto del Papa y Rodrigo hijo del segundo matrimonio. Su esposo se opuso firmemente a esta decisión y a Lucrecia no le quedó más remedio que buscar a miembros de su familia para que cuidara de los niños. Rodrigo terminó con Isabella de Aragón en Napoli, en donde murió en 1512.

Lucrecia devastada por la tristeza, se enclaustró en un convento por un tiempo. Luego, regresó con su marido. En 1519, después del nacimiento de su quinto hijo, que sobrevivió unos días, Lucrecia murió de fiebre puerperal, siendo la digna esposa del duque de Ferrara, después de haber sido acusada de incesto y de varios asesinatos por envenenamiento, bajo las órdenes de su padre y su hermano.

Sus contemporáneos no vieron en Lucrecia Borgia sino una princesa utilizada por el padre y el hermano para componendas políticas pero bella, generosa y culta, amante del arte, capaz de alternar con los genios de la época, y siempre caritativa.

–  Datos obtenidos del archivo de cultura, huellas de mujeres –

Rosas de fuego

noviembre 8, 2010

Extraño tus cálidos besos

bajo nuestro cielo estrellado

solos tú y yo cuerpo a cuerpo

en medio de un mar calmado

Extraño el fuego de tus rosas

esas que entre líneas me enviabas

a veces rojas, a veces blancas

todas avivaban esperanzas

Extraño tu innata arrogancia

la misma que me encandila

cuando dices que soy tu estrella

y yo sé que no estoy en tu vida

Extraño tus pasionales letras

que enlazaban con las mías

esas brasas que creía apagadas

todavía siguen encendidas.