El misógino

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Era un depredador, acechaba corazones solitarios, los saqueaba con violencia y les destrozaba su alma, en realidad era un misógino, y como su nombre indica, odiaba a las mujeres con todas sus fuerzas.

Siempre iba de victima, haciendo creer a los que se acercaban a él, que los demás eran los indeseables, cuando él era el único que podía llevar ese adjetivo.

Siempre se fijaba en las jovencitas, a veces en alguna más madura, pero siempre  por muy debajo de su edad, su campo de trabajo era el Chat, todo lo relacionado con Internet. Llevaba mucho tiempo en este mundo y sabía como enredar, jugar, hacer que te acercaras, que le tomaras cariño, pues él al principio te lo daba y cuando no le convenías te desechaba como una colilla.

Pero se encontró con la horma de su zapato nunca mejor dicho, Ana tenía su fuerza en las letras y podía hacerle pagar lo que se merecía, pero estaba muy herida y pensó que ese castigo era muy leve, necesitaba que él sufriera de verdad. En realidad él no estaba a su altura ni en preparación ni en inteligencia, era un pobre hombre nada más, pero sin sentimientos. Ana, cansada de sus desprecios ideó un plan para hacerle caer de su pedestal y arrástarle al lodo, que era donde tenía que estar.

Era una experta en la red y sabía que si ponía una foto de una jovencita y le ponía de contacto, él enseguida caería y querría contactar con ella. Así lo hizo, se buscó una buena foto de una delincuente y prostituta llamada Melissa, que defendió en su bufete de abogados y lanzó el anzuelo.

Como era de esperar el depredador picó enseguida. Le puso un comentario en un escrito de Melissa. El vivía en un mundo irreal de fantasías y reencarnaciones y no era de los que solía poner comentarios, tenia demasiada vanidad. Siempre pensó que él tenía algún trauma sexual o que era impotente y jugaba con las mujeres confiadas, incluso pensó que era homosexual, aunque a ella no le importaba, sus mejores amigos lo eran.

Después de tres meses de correos, conversaciones por Chat y poemas usando el nick de Melissa, había llegado la ocasión. Ella por sus relaciones de trabajo, estaba muy bien conectada con los bajos fondos, aunque ella nunca bajaba, su puesto estaba en la cúpula y desde allí manejaba los hilos de los delincuentes más peligrosos y sabía que por unas dosis de droga y unos miles de euros hacían cualquier cosa, no era la primera vez que los utilizaba.

Como era una mujer de posibles, viajó a la otra parte del mundo, habían quedado en verse en un hotel en la playa, ella viajó con un sicario, y con Melissa la chica del nick, una de las prostitutas con más éxito entre los altos cargos, se alojaron en diferentes hoteles muy cerca el uno del otro, para pasar más desapercibidos y que no los relacionaran.

Cuando Melissa y él se vieron, el quedó rendido a sus pies, se le hacía la boca agua, pensando lo que vendría luego. Al mismo tiempo Ana desde un sitio apartado y con unos prismáticos pudo ver la escena, se llevó una gran decepción, era más bajo de lo que decía y le llevaba más de quince años, y encima cojeaba un poco, en fin no era su tipo ni mucho menos, incluso le dio lastima, pero había hecho muchos kilómetros en avión, y ella detestaba volar, no podía volverse sin darle su merecido.

Melissa y el sujeto subieron al auto y se dispusieron a ir a una playa solitaria alejada del hotel, allí les estaría esperando Ana y el sicario para ejecutar el plan. Cuando llegaron a la playa que ella quería, ya estaba anocheciendo. Había unas vistas preciosas y unas cuevas marinas muy profundas, ella desde su casa averiguó todos los rincones del país de su victima.

Se adentraron en una de las cuevas, le dijo que tenía mucha curiosidad y que solo estarían un momento, llevaba linternas preparadas. A él no le hacía gracia pero aceptó. Nada más entrar el sicario le sujetó por los dos brazos y con unas esposas lo inutilizó. Estaba desorientado, pero lo peor fue cuando vio a Ana, en su mirada reflejaba terror, sabía que nada bueno iba a pasarle, pero la mirada de desprecio y odio de Ana le volvió a la realidad,  él suplicó, de nada le valió, enseguida se dio cuenta que su final estaba cerca. Ana se acercó a él, le dio el único y último beso y salió de la cueva acompañada de Melissa.

El sicario hizo el resto, le dejó esposado en un saliente de una roca en la cueva, por las noches la marea sube hasta el techo, en media hora quedaría totalmente sumergido, pero esa media hora sería su castigo. Salieron los tres fuera de la cueva y esperaron que subiera la marea, mientras él suplicaba sin poder gritar, pues antes le taparon la boca con cinta aislante.

Una vez acabado todo, los tres se dirigieron cada uno a su hotel, para al día siguiente regresar a su país. Ella por fin pudo vengarse, y dejar la red limpia de otro depredador, no era el primero que se le había cruzado en el camino y no sería el último. La prostituta cobró un buen dinero, lo mismo que el sicario, todo quedo en el circulo del silencio, en el cual una vez entras ya no puedes salir, si no es con los pies por delante.

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8 comentarios to “El misógino”

  1. annefatosme Says:

    Muy buen relato negro con una venganza a la altura del despreciable misógino. Personalmente lo llamaría psicópata de guante blanco!
    Me alegra volverte a encontrar en un blog propio.
    Un saludo.

    • Una virgo lunática Says:

      Muchas gracias por tus palabras..el final del relato como és natural és ficción..pero hay depredadores en la red y misóginos también..un abrazo.

  2. El perfume de mujer Says:

    “Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia” 🙂

    Creo que he visto varios depredadores en la red jeje…afortunadamente todo cae por su propio peso…

    Buen relato, y aunque cruel el final, más crueles son aquellos que se burlan de los sentimientos de los demás.

    Y no se diga de aquellos que utilizan la red para realmente dañar a una persona.

    Saludos
    Gabriela

  3. Escalofriante relato Says:

    Me quedé perpleja leyendo una historia que me identificaba totalmente en el sufrimiento, ojalá yo hubiera podido darle el mismo final a mi torturador psicológico….!! excelente trabajo, lo malo que gente como ésta no es conciente del daño que hacen y seguirán buscando víctimas. Alerta mujeres, no todo es color de rosa..alerta..!!

  4. Loba Says:

    La verdad es que lo peor y más fácil de dañar en una persona son los sentimientos. Después tu mente ansia venganza, pero caundo todo esta resuelto… el arrepentimiento te ataca por la espalda. Hay persoans que me han ofendido o jugado con mis sentimientos (ahora sé de la gente que me tengo que fiar. Sé aprender de mis errores, al igual que reconocerlos) Incluso mi propia madre me dijo que me vengara diciendome que le aga lo mismo o peor (sin incluir a la muerte, no seria capaz de decirme eso, no es tan grave) Pero yo le dije que mejor será no vengarme. Si a mi no me gusta que me lo hagan, mejor no lo hago yo. Mi madre se queda con la voca abierta, al ver mi honestidad. Pero así soy.

    Un beso y un abrazo.

  5. Lova Says:

    Escucha, todo el mundo me dice lo mismo: LA VENGANZA HAY QUE SERVIRLA FRÍA ¿a ks e refiere exactamente?

  6. Una virgo lunática Says:

    Muchas gracias a los tres lectores que han dejado comentario y no contesté en su tiempo, repasando mis escritos me he dado cuenta.

    El perfume de mujer, escalofriante, loba y lova.

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