MIS QUERIDAS AMIGAS


Estaba en su casa mirando una caja que guardaba fotos de cuando era pequeña, de su etapa escolar cuando tenia 12 o 13 años, una época que la marcó, era desgarbada, llevaba aparatos en los dientes y unas horribles gafas, era el patito feo de la clase, luego se convertiría en una mujer hermosa, ya tenía 40 años, pero un físico envidiable. De repente se encontró con una foto que le trajo muy malos recuerdos, eran sus tres compañeras de clase, no se portaron bien con ella, siempre se reían de sus dientes, su gafas, la hicieron llorar muchas veces, cerró la caja de las fotos con rabia y se fumó un cigarro a la vez que su cabeza empezó a recordar toda aquella etapa.

Siempre pensó en ellas, pero con odio, nunca más se vieron, pero estaban en la misma ciudad, como ella trabajaba en un departamento del Ayuntamiento, indagó un poco y enseguida dio con las tres, todas estaban casadas menos ella, le habían salido muchas oportunidades pero le gustaba su libertad y además no tenía instinto de formar una familia ni siquiera ser madre. Ella vivía en una gran casa a las afueras de la ciudad, tenía un jardín precioso y le gustaban mucho los árboles frutales, era vegetariana y también tenía su propio huerto, del cual sacaba las mejores verduras y hortalizas de por allí. Ella se cuidaba de todo, tenia servicio a horas, pero su huerto y su jardín no lo tocaba nadie, incluso tenía una separación para que nadie entrara.

Al día siguiente lo primero que hizo fue llamarlas por teléfono, localizar a todas le costó varios días, pues una estaba de vacaciones y la otra de viaje de trabajo. Cuando ya habló con las tres las invitó a su casa a merendar y recordar viejos tiempos. Ellas aceptaron encantadas, un poco sorprendidas incluso con curiosidad, supongo que esperarían ver el patito feo de la niñez. Quedaron en el centro de la ciudad, allí las esperaba con su coche, la casa quedaba a media hora del centro, alejada de todo en una urbanización de gente adinerada. Una vez que se saludaron, la verdad que ella era la más exuberante de todas, vio, que la vida no les había ido muy bien, en cambio a ella hasta el momento todo le fue de maravilla. De camino a la casa se rieron como nunca, recordando aquellos tiempos, ella también reía, pero por dentro las odiaba con toda su alma, por lo que le hicieron sufrir en la etapa escolar.

Una vez llegado a la casa, les enseñó el jardín y sus árboles frutales y les dijo que era su pequeño paraíso. Una vez dentro les preparó una merienda compuesta de toda clase de dulces exquisitos, no escatimó en nada, quería que esa tarde fuera única para sus queridas amigas, al final les hizo unas hierbas especiales que dijo que eran muy digestivas, además eran de su huerto, eran puras no tenían insecticidas, ni falta que le hacían, ellas solas harían el trabajo. Así fue, después de tomar las hierbas quedaron completamente dormidas, eso le facilitó el poder inyectarles un veneno que tenía preparado para la ocasión. Una vez acabó con ellas, las dejo en el sótano, el servicio no vendría durante un mes, les había dado vacaciones, ella también se iba unos días fuera, lo tenía todo planeado, incluso las zanjas donde meter los cadáveres. Al día siguiente los fue colocando uno en cada zanja, una vez metidos, colocó unos árboles frutales encima, ya los había comprado bastante grandes para que tapara todo, acabó rendida, se sentó y se fumó su cigarro acompañado de unas hierbas, pero esta vez eran de las digestivas de verdad, y vio cumplido el único deseo que le faltaba, tener siempre con ella a su tres queridas amigas, pero en silencio.

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4 comentarios to “MIS QUERIDAS AMIGAS”

  1. Carmen Says:

    Estremecedor. Sólo puedo decir “dios me guarde de mis amigos que de mis enemigos me guardo yo” ¡Besos!

  2. soñadora Says:

    que mala honda estaba bien que las quisiera pero no era para tanto esa chava si que estaba loca o que solo una persona asi podria hacer lo que hizo claro que aunque no es verdad si nos pone a pensar acerca de lo extrovertida que es la mente humana y cada cabeza es un mundo

  3. Loba Says:

    No soy muy de esats que creen mucho en su religión, pero he aprendido en la vida que, para estar en paz con uno mismo, solo hace falta perdonarte a ti misma y dejar atrás los rencores. No recordarlos con rabia y querer vengarse. Eran pequeñas, solo querian diversión. Según se van haciendo mayorcitas van cambiando. No sirve de nada guardarles odio. Pero bueno. Cada uno es como es.

    Te leere pronto. Un besito.

    • Una virgo lunática Says:

      Hola, mis amigas son amigas de verdad, pocas pero verdaderas, pero ya has podido comprobar que tengo mucha imaginación…

      Un abrazo amistoso.

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