EL TRABAJO PERFECTO

Había llegado el gran día para ella, después de buscar trabajo por un sinfín de despachos, al final la llamaron de un bufete de abogados, estaba como en una nube, había pasado todas las pruebas y sabía que estaba a la altura de ese trabajo, solo le quedaba presentarse al jefe de personal, para tratar los puntos del contrato. El trabajo consistía en ser la mano derecha del jefe del bufete, su sueldo sería acorde con sus funciones, sería mucho más de lo que pensó en un principio, después de mucho luchar había conseguido su meta, estaba muy preparada, pero nunca pasaba la prueba, y no entendía el porqué o no quería entenderlo. Se puso sus mejores ropas y decidida se dirigió a la oficina. Al subir en el ascensor coincidió con una exuberante mujer, iba muy extremada y tenía un cuerpo imponente, pensó que sería la esposa de algún cargo de la empresa. Se saludaron con un hola, no tuvieron tiempo de más, iban a la segunda planta. Allí bajaron las dos, y se dirigían al mismo despacho, pensó que era casualidad, y que no tenía que ver con ella. Les atendió una recepcionista y les indicó que esperaran unos minutos que enseguida las avisarían, allí estaban las dos tan diferentes entre sí, por lo menos en lo físico.

La persona de mi historia era súper inteligente, pero su aspecto era más bien desgarbado, gafas de alta graduación, una chica normal, al lado de la otra, un patito feo
Primero hicieron pasar a la exuberante mujer, y después de media hora, pasó ella. Le atendió el jefe de personal, y después de hacerla sentar, ofrecerle un café, que ella rechazó, le comunicó, que lo sentía mucho pero había cambios, y que no la podrían contratar, que más adelante se pasara otra vez. Ella preguntó si el trabajo se lo habían dado a la otra mujer, el jefe de personal, le dijo que no insistiera, que él no podía hacer nada, que eran ordenes de arriba. En un momento que el salió del despacho por una llamada particular, ella miró sobre la mesa, y allí en una carpeta, estaban los datos de la mujer, que entró antes que ella, los miró, tenia una mente privilegiada, al cabo de un minuto, volvió a entrar, acabaron de hablar y el le dijo, que volviera a llamar la próxima semana, por si la mujer que ocuparía el puesto, no estaba a la altura del trabajo, siempre tendría una posibilidad, el jefe de personal, le comentó, que el odiaba estos enchufes en el trabajo, pero que era amiga de un pez gordo.

Se fue a su casa totalmente derrotada, lloró de rabia, estaba encolerizada, cargada de ira, estaba cansada que por su aspecto no demasiado bonito, la rechazaran de los trabajos, cuando sabía que valía más que todas ellas. En un arrebato, recordó la dirección de la que le iba a usurpar su trabajo, se puso un vaquero y una sudadera con capucha y una peluca que tenía de un disfraz y se dirigió a casa de ella. Su aspecto era tan diferente que no la reconocería nadie.

Al llegar a dicha dirección, esperó que saliera una pareja de novios, iban a lo suyo y ni se percataron que entró, se aseguró por los buzones, la gente que más o menos podía vivir en su apartamento, vio que nada más estaba el nombre de ella, sin pensarlo subió, depende de lo que se encontrara, actuaría de una manera o otra, estaba fuera de sí, era capaz de todo.

Tocó el timbre, y al cabo de unos segundos, abrió la puerta, como iba tan diferente no la reconoció, le dijo que era una vecina nueva y que no veía la televisión en condiciones, quería saber si era problema de ella o de la comunidad. La hizo pasar, no sospechó nada, pues era un bloque de apartamentos de alquiler, y el entrar y salir gente era normal. Una vez dentro, después de comprobar que estaba sola, sacó un cuchillo, y le corto la yugular, fue un instante, cayó al suelo desangrándose, ella sabía donde dar la cuchillada certera, sus padres eran ganaderos y además tenían matadero, y ella ayudó muchas veces .La dejó allí tendida, comprobó que estaba muerta, como llevaba guantes, no dejó ninguna señal, de todas maneras llevaba unos trapos para quitar alguna posible huella, incluso del calzado. Salió de allí sin ningún resquicio de culpabilidad, estaba harta de quedar siempre relegada. Pasaron varios días, hasta que la llamaron del bufete de abogados, diciéndole que se podía incorporar inmediatamente a su trabajo, que a la otra persona, la habían asesinado en su casa.

Así fue, por fin estaba en el trabajo perfecto, que tanto le costó tener, habían pasado diez años, subió de categoría, ahora era jefa de personal, y se acabaron las discriminaciones, ella sería la que escogería las más apropiadas por su preparación, no por su aspecto más o menos exuberante.

El día todavía no había acabado, el jefe le había preparado una fiesta sorpresa por su buen trabajo en la empresa, le regaló un ramo de rosas rojas, ella las olió y suspiró, con la certeza que jamás sabría nadie lo que había hecho.

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3 comentarios to “EL TRABAJO PERFECTO”

  1. dea Says:

    Gran historia ! yo tengo un compañero de trabajo que no me deja ascender en la empresa, buena idea la de cortarle la yugular!, lo malo es que no tengo peluca, pero como se acerca el carnaval, ahora mismo voy a comprarme una, ya que el cuchillo afilado lo sustituiré por un cúter, que queda más chic.
    suerte y paz 🙂

  2. Carmen Says:

    Es una historia que podría suceder. ¿Cuántos crímenes habrá que quedan en la impunidad? Para pensar.

  3. Loba Says:

    La gente no piensa con la cabeza. ¿por que a casi todo el mundo le gusta judgar por el aspecto? Claro, como no era muy bonita, nadie le podia contratar. Buen relato.

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