El tren


Vivía en un pueblo costero a cincuenta kilómetros de Barcelona, cada día cogía el tren para desplazarse a su puesto de trabajo, era enfermera de un gran hospital, tenía cuarenta años, casada con un hombre quince años mayor, no habían tenido hijos y su vida transcurría tranquila y a la vez monótona, se había volcado mucho en su trabajo. Tenian una casa con un gran terreno y su marido se pasaba la mayor parte del día ocupado cuidando de sus verduras y hortalizas, era agente de seguros y su trabajo le dejaba mucho tiempo libre, la mayoría de cuestiones las solucionaba en casa con el ordenador. Ella se llama Elena y él Juan, hacían una pareja perfecta, por lo menos es lo que parecía de puertas para fuera, ya se sabe que la vida intima nada más la conocen los protagonistas.

Cuando uno hace un trayecto diario se suele coincidir cada día con la misma gente, eso le pasó a la protagonista de esta historia, conoció a un hombre diez años menor que ella, un día que el tren se retrasó, estuvieron más de una hora charlando, se dieron cuenta que tenían mucho en común, lo único que les separaba era la edad y el hecho de estar casada, él estaba soltero sin compromiso. Iban pasando los meses y ya se sentaban juntos, un día que estaba todo ocupado, tuvieron que ir de pié, estaba tan lleno que sus cuerpos iban tan pegados, que se oían mutuamente los latidos del corazón, no hicieron lo más mínimo para separarse, se dieron cuenta que se atraían mutuamente, se me olvidaba decirles que el se llamaba David. .

Ella, le comentó que no podían seguir adelante, ella estaba casada, y aunque la pasión había desaparecido, no quería herir a su marido, además le llevaba diez años y pensaba que solo era una aventura para él. Durante unos días procuraron no coincidir, pero la pasión pudo más, volvieron a encontrarse y después de aclarar las cosas decidieron continuar su relación. Alquilaron una habitación en un hotel de la ciudad y se veían una vez a la semana, pero ya no se conformaban con un solo día, necesitaban más, había un gran impedimento, el marido de Elena. Sin saber como, empezaron un juego macabro que consistía en ver cuantas maneras había de poder estar juntos para siempre, descartaron la separación, púes ella se quedaría solo con su trabajo, la casa que vivían ya la tenía su marido, era una herencia de sus padres y ella no estaba dispuesta a perderlo todo, habían sido demasiados años de casada, según ella sacrificada, a pesar de ser un buen hombre nunca le dio la felicidad, en cambio con David se sentía como una adolescente, había recuperado la ilusión.

Cada día que pasaba se le hacía más difícil seguir engañando a su marido, llegaría un día que se enteraría y todo se podría complicar, a ella solo le importaba heredar la casa, no era para menos estaba valorada en un millón de euros más unos apartamentos en la nieve, que tenían alquilados y que le proporcionaban unas rentas importantes.

Un día antes de ir al hotel, fueron al cine y vieron una película en la que asesinan a un industrial y el ejecutor es el amante de su mujer, cuando salen del cine comentan entre risas que esa sería la solución perfecta. Cuando la mujer regresa a su casa, su marido le dice que va a vender la casa, que es demasiado grande para ellos, que no quiere que haga tantos viajes en tren, que comprarían un piso más pequeño cerca del hospital y así podían estar más tiempo juntos, púes la echaba de menos y no quería estar todo el día solo. Ella se queda muy sorprendida, a la vez que temerosa de que hubiera descubierto lo suyo con David, hace lo posible para hacerle recapacitar, pero sabe que su marido es de ideas fijas, y ella no pinta nada en la venta, púes cuando se casaron hicieron separación de bienes, en ese momento se dio cuenta de lo ingenua que había sido, sí se separaba se encontraría en la calle, sin el lujo que le había proporcionado su marido, tenían un mercedes y un descapotable, pero ella a pesar de tener permiso de conducir, tenía una gran fobia a conducir, por ese motivo iba en tren al trabajo.

Lo tenían decidido, harían ver que entraron a robar, le dieron un golpe en la cabeza y lo mataron, en las últimas semanas, se habían sucedido varios robos a casas con la gente dentro, era un buen momento para hacerlo y poder despistar, entonces ella heredaría todo, según el último testamento. Se había vuelto una persona malvada y ruin, solo le importaba ella, su amante y el dinero. Pasaron varios días y decidieron que el viernes de esa misma semana ejecutarían el plan, estudiaron todo al milímetro, ella diría que cuando volvió del trabajo, lo encontró tirado al suelo con un golpe en la cabeza y que toda la casa estaba revuelta, haría desaparecer joyas, cuadros y todo lo de valor para que todo fuera más creíble.

Llegó el día, ella fue a trabajar y el se quedó cuidando sus verduras, David estaba con su coche detrás de la valla del huerto, vigilando el momento que entrara en la casa para sorprenderlo, lo que el no sabía es que en ese momento sonó el teléfono, era un vecino de la urbanización avisando al propietario que alguien estaba curioseando por las afueras de la casa. Al entrar para sorprender y atacar al propietario, el sorprendido fue él, Juan el marido de Elena le dio un empujón, con tan mala suerte que al caer se dio en la cabeza y no daba señales de vida.

Enseguida llamó a la policía y a urgencias a la vez que el vecino que le avisó llegaba en ese momento y se encontró con el supuesto ladrón tirado en el suelo. Llegó la policía, y la ambulancia, comprobaron que estaba muerto, la policía se puso en contacto con Elena para que viniera, sin decir lo que pasaba. Ella creyó que todo había salido como habían planeado David y ella. Al llegar cual sería su sorpresa al ver a su marido hablando con la policía, no le dio tiempo a reaccionar, enseguida de dio cuenta que las cosas no habían salido como pensaba. Entró y se encontró a David en el suelo, estaba muerto, después de interrogarla la policía, y decirles que no lo conocía de nada, comentaron que podía ser un de los ladrones de las últimas semanas, lo que no coincidía es que fuera solo, normalmente van varios para cubrirse las espaldas. Cuando se fueron todos, quedó un gran silencio, se sentaron en el sofá, se miraron y sin hablar se dijeron muchas cosas.

Con el tiempo se cambiaron de casa, fueron a vivir a la ciudad, junto el hospital en el que trabajaba su mujer, a Juan no le pasó nada, se defendió de un extraño que entró a robar en su casa, Elena seguía con su vida de siempre, pero no era la misma, ni su marido tampoco, había algo que le hacía pensar que el supiera de su relación con David, pero nunca se lo preguntó.

Pasaron los años y Juan enfermó de gravedad, hasta el punto que sabía que le quedaba muy poco. Una mañana le dijo a su esposa que bajara al garaje y abriera una caja de diarios viejos, que encontraría una carpeta llena de fotos de ella y David, le dijo que sospecho desde el primer día que fue a recogerla al trabajo para darle una sorpresa y le dijeron que por las tardes no trabajaba desde hacía varios meses. Pagó a un detective que le puso al corriente de todo, pero prefería compartirla que perderla., en ese momento llamaron a la puerta, era un taxi, le venía a recoger para llevarlo a una residencia, quería pasar los últimos días allí, el notario llegó en otro coche con dos testigos para hacer un nuevo testamento delante de ella, lo dejaba todo a la residencia para que hicieran una planta nueva para gente necesitada y no pudiera pagar su estancia.

Lo único que le dejó fue el piso que vivían, pero en el momento que tuviera otra relación, lo tendría que dejar, lo que no pudo atar en vida, lo dejaría bien atado después de muerto.

Anuncios

5 comentarios to “El tren”

  1. kimberly Says:

    Muy buena la historia. He estado una hora lechendo los escritos, son muy buenos.

    • Una virgo lunática Says:

      Me alegra que te gusten, para mí es una satisfacción…ahora me ha dado por la poesía, pero no he dejado los relatos. Un abrazo.

  2. Carmen Says:

    Buen relato, amiga, y esta vez con moraleja para quienes tengan intenciones non sanctas.

  3. Loba Says:

    Que pena me da, la verdad… espero que si alguna vez me caso jamás tenga un amnte. Que solo quiera a mi esposo. Buen relato.

    Una forta abraçada y un beset

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: