El eclipse


Todo el mundo estaba esperando el eclipse, era un acontecimiento extraordinario, se tardarían bastantes años en ver otro igual, pero a ella no le importaba lo más mínimo, estaba en el ocaso de su vida, había perdido toda ilusión, se preguntaba cada día que sentido tenía vivir, no le esperaba nada, le costaba levantarse de la cama, solo quería dormir a todas horas, era una pesadilla el tener que enfrentarse con un nuevo día, ya no podía más, había tomado una decisión, la más importante de su vida.

No crean que estaba sola, tenía un buen marido y un buen hijo, pero les faltaba comunicación, y muchas veces se sentía muy sola. Su posición era bastante mejor que la de la mayoría de gente de su entorno, pero todo lo veía oscuro, sin un rayo de esperanza que la motivara a seguir viviendo. No quería disgustar a su familia, no era lo mismo morir por una enfermedad o un accidente que suicidarse, además no sabía si realmente había que ser muy cobarde o muy valiente para dar ese paso. Ella siempre pensó que sentiría en el momento de decidirlo, eso ya lo sabia, pero le quedaba la peor parte. Estaba enfadada con ella misma, hacía poco había tenido una gran decepción con una amistad, que le demostró que solo la utilizaba cuando le convenía, eso le marcó bastante, pero no era ni una décima parte comparado con lo que le había decepcionado la vida.

Toda la semana estaba preparando la despedida, una carta para su marido y otra para su hijo, no quería que la compadecieran y tampoco que su marcha les produjera más dolor de la cuenta, ellos no tenían la culpa de su decisión. Se levantó pronto, se duchó y se arregló más que si fuera a salir de viaje, no quería dar mala impresión cuando pasara, había decidido que se tomaría una combinación de pastillas y se quedaría dormida para siempre. En ese momento sonó el teléfono, era la policía, su hijo había tenido un accidente de coche y estaba ingresado en un hospital, en estado muy grave.

Su marido había ido a jugar la partida diaria de cartas, ella lo localizó y no tardó ni cinco minutos en llegar, le dijo lo que pasaba y se fueron con un taxi, estaban demasiado nerviosos para conducir. El marido acostumbrado a no ver arreglada a su mujer, le comentó lo rápido que se había arreglado, sin imaginar la causa por lo que lo había hecho, ella no dijo nada y le cogió las manos apretándolas y pidiendo que su hijo viviera, él no quería irse, el destino estaba cambiando las cosas.

De camino al hospital, pensó que todo lo que le pasaba era un castigo por lo que había estado a punto de hacer, era cristiana aunque no solía ir a misa. Cuando llegaron a cuidados intensivos, solo pudieron ver a su hijo por una cristalera, estaba entubado y en coma, los médicos no podían asegurar que se recuperara, tenían que pasar las primeras horas para poder dar un diagnostico en condiciones. Su marido encajó la noticia como pudo, no hablaba y tenía la mirada perdida, como sí todo fuera una pesadilla y estuviera a punto de despertar. Al día siguiente era el eclipse, lo vieron desde el hospital, ella se sintió culpable, su hijo no lo vería, todo había dado un giro de 360º, no encontraba sentido a nada. Dejó a su marido un momento y se fue a la capilla del hospital. Una vez allí se arrodilló y rezó como nunca lo había hecho, más que rezos eran suplicas para que su hijo recobrara el conocimiento, tenía un traumatismo craneal, por lo demás había salido sin heridas importantes en el cuerpo, ahora más que nunca tenía que estar viva para poder cuidar de su hijo y su marido.

Pasaron las semanas y el estado de su hijo seguía igual, ella tiró las pastillas, quemó las cartas y cuidaba de el y su marido con más esmero que nunca, cada tarde iba al hospital, le cogía las manos, le hablaba y le ponía música, su marido lo llevaba de otra manera y pensaba que por mucho que hiciera el no la oiría, pero no le decía nada, no quería quitarle la ilusión, ella ahora se daba cuenta que su familia era el motor de su vida y estuvo a punto de perderlo todo. Pasaron tres meses y cuando menos lo esperaban su hijo empezó a salir del coma, ni los médicos lo creían, entre un millón, el tendría otra oportunidad.

Pasaron dos meses más y le dieron el alta en el hospital. El hijo se recuperó lentamente pero no le quedaron casi secuelas. Cuando llegaron a casa había desaparecido la oscuridad que tanto la entristecía, ahora el sol brillaría como nunca. La experiencia los marcó para el resto de sus vidas, pero por lo menos ella hizo lo posible para que todo volviera a una normalidad que nunca debió de faltar. Su hijo le dijo que cuando estaba en coma, vio como tiraba las pastillas y quemaba las cartas y que también la escuchaba cuando le hablaba y le pedía que se despertara, y sobre todo lo que más le impresionó fue el eclipse, le pareció lo más hermoso que había visto nunca, se fundieron los tres en un abrazo y se dieron cuenta de que aunque faltara uno de ellos siempre estarían unidos por un lazo invisible que pocas personas tienen la suerte de sentir.

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11 comentarios to “El eclipse”

  1. paula gaspar Says:

    hola como estan!!!!!!!! que viva jesucristo!!!!

  2. goran Says:

    Odio que cada ves que pongo eclipse me salen esenas de “Crepusculo” y tambien la teoria del Big Bang, me sale imagenes de la serie “The big Bang theory”

  3. Una virgo lunática Says:

    Paula, gracias por tu paso por aquí, aunque sea un poco tarde para decirtelo.

    Saludos.

  4. Una virgo lunática Says:

    Hola Goran, espero que sigas entrando en mi blog, esta vez al poner eclipse te encontraste con mi espacio, asi es el mundo de la red.

    Saludos.

  5. maikelis Says:

    a mi me mandarona tarea de eso y cuando bi la foto me quede inpresionadaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaajajajaajajajajajaajjijijijiiiijijijijijiujujuujuuj hojala que me lo qreannnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn

  6. Loba Says:

    Que bonito… me entirtece el corazón… y a la vez me da alegria.

    Un besazo.

  7. Los números de 2010 « Una Virgo Lunática Says:

    […] El eclipse diciembre, 2008 7 comentários 5 […]

  8. Lova Says:

    A mi no me gusta la luna llena… me encanta.

    Supongo que te habras dado cuenta que mi nombre ya no es “Loba”, si no “Lova”. Es porque ahora me estoy leyendo un libro Sueco, y hay un personaje que se llama Lova, es decir, que el nombre Lova verdaderamnete existe. Por eso ahora mi mote es “Lova” no “Loba”

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