Archive for 30 diciembre 2008

Las setas venenosas

diciembre 30, 2008

Hacia un día precioso, el sol asomaba tímido, estábamos en abril y por fin íbamos a llegar a la casa que siempre quisimos, apartada de la ciudad, en una urbanización llena de árboles, parecía el paraíso que tanto se describe en las novelas. El camión de mudanzas venía detrás de nosotros, iba a ser un día muy trabajoso, pero todo lo bueno requiere un esfuerzo.

Estábamos rendidos, pero por fin estábamos en nuestro hogar, era un sacrificio el que íbamos hacer, separándonos de nuestros amigos y la comodidad de tenerlo todo a mano, aquí iba a ser muy distinto, pero estar en medio del bosque era lo que siempre habíamos soñado. Pensábamos tener hijos y criarlos en un medio más adecuado para ellos, alrededor teníamos los mejores colegios de la zona, por lo tanto, lo principal estaba cubierto, además nuestros trabajos, somos agentes de seguros, un trabajo liberal, de manera que desde casa podíamos atender a nuestros clientes, y las visitas a domicilio se desplazaría uno de los dos, lo teníamos todo pensado, no podía fallar nada, o eso creíamos.

Al lado nuestro, por la parte trasera del jardín, hay otra casa, que parecía vacía, nos habían dicho en la inmobiliaria que solían estar de viaje. Pasaron dos semanas y vivíamos como en una nube, sin ruidos, sin polución, que más se podía pedir, éramos unos privilegiados.

Una noche nos despertó unos ladridos terribles, parecía que venían de la casa de al lado, pero durante el día no habíamos visto nada, pensamos que habían venido por la madrugada, no pudimos dormir en toda la noche, acordemos que era mejor ir por la mañana a ver que pasaba, no era normal esos ladridos, parecían de varios perros adultos.

Allí estábamos en la puerta de los vecinos, tocamos el timbre y al cabo de un buen rato salió una pareja de jóvenes que parecían sacados de un relato de terror, el pelo de varios colores y llenos de tornillos por toda la cara, abrieron solo un momento y entornaron la puerta, pero lo que vimos nos dejó helados, tenían por lo menos diez perros y de los llamados peligrosos, los tenían sueltos y tuvimos que cerrar nosotros mismo la puerta para que no se nos tiraran encima. Pedimos explicaciones, pues nos habían dicho que los propietarios estaban de viaje, se hicieron los locos y nos mandaron a nuestra casa de malas maneras, amenazando que abrirían la puerta y los perros serían los que nos echaran de allí.

Llamemos a la inmobiliaria contando lo sucedido y se nos quitaron de encima, diciendo que no tenían contacto alguno con los propietarios, que esa casa la habían vendido varias veces y no había sido su agencia, y nada más sabían que estaban muchos meses fuera, que si nos molestaban que los denunciáramos a la policía, pensamos que sería cuestión de unos días, pero pasaban las semanas y aquello no se solucionaba, teníamos que hacer algo. Cada noche lo mismo, esos ladridos indescriptibles, que parecían que te taladraran el cerebro, de día había más o menos silencio, pero a las noches el paraíso que nosotros creímos encontrar se transformaba en lo más horrible que podíamos imaginar, además no queríamos ir a denunciarlos porque teníamos miedo de las represalias, no eran buena gente.

Un día que salimos a dar una vuelta por el campo, encontramos unas setas venenosas, y pensamos que con un poco de ellas se podía envenenar a una familia entera, nosotros éramos pacíficos hasta ese momento, pero ya no podíamos más, nos habíamos convertido en personas irritables y con sed de venganza, nos estaban destrozando las ilusiones que habíamos puesto en esa casa, además, no podíamos volver, lo habíamos invertido todo en ella. Empezamos envenenando a los perros, les tirábamos comida rellena de las setas venenosas y fueron muriendo uno a uno, hasta que solo quedaron la pareja de jóvenes, ellos creían que como salían sueltos por el bosque habían comido algo venenoso, como la mayor parte del tiempo estaban drogados, no se enteraban de nada de lo que pasaba allí, a nosotros ya nos iba bien, estábamos a punto de que la paz volviera a nuestra casa.

Los jóvenes, muchas veces se ponían sentados en su porche, fumando porros y bebiendo hasta la saciedad, era un espectáculo que nosotros no íbamos a tolerar más. Cuando se fueron a dormir, siempre dejaban las botellas vacías y medio llenas, por encima de la mesa, incluso en las escaleras, todo era un desorden descomunal.

Entramos por la parte de atrás del jardín y cogimos una de las botellas de vino negro, y la acabamos de llenar con el jugo de las setas venenosas, sería infalible. A la mañana siguiente, los jóvenes salen y hacen lo de cada día, se sientan y empiezan a beber, nosotros estamos detrás de las cortinas esperando que se beban la botella de vino negro, parecía que no iba a llegar el momento, pero llegó, bebieron como cosacos, se quedaron dormidos, púes pusimos somníferos, para que no pudieran pedir auxilio a nadie con el teléfono, dejamos pasar una hora y cogimos unas palas, para enterrarlos como era debido, los llevamos bien lejos de la casa, en una zona pantanosa, incluso estaba prohibido el paso , por lo peligrosa que era, no teníamos que dejar rastro, todo tenía que volver a la normalidad del principio.

Pasaron los meses y todo fue calma y tranquilidad, hasta que oímos ruidos de un camión de mudanzas, habían vendido la casa, y venían nuevos vecinos, un matrimonio con tres hijos adolescentes y tres perros enormes, pensamos, otra vez problemas, todo dependerá de si ladran mucho o no, no creen ustedes…..

Soledad, tu nombre lo dice todo

diciembre 26, 2008

La soledad te entristece

y te deja sin aliento

a veces la necesitas

y otras es tu tormento

A veces te da placer

en ocasiones te desespera

la soledad te ayuda a pensar

y es buena consejera

La soledad te envuelve

y en su manto te cobija

la soledad te protege

de las iras de la vida

Solos venimos al mundo

y solos lo dejaremos

la soledad nos espera

y es buena compañera

Soledad, tu nombre lo dice todo.

Quisiera

diciembre 22, 2008

Quisiera ser mar

Para que te bañaras en el

Quisiera ser arena

Para que te envolvieras en ella

Quisiera ser luna

Para poder hechizarte

Quisiera ser sol

Para poder alumbrarte

Quisiera ser trigo

Para poder alimentarte

Quisiera ser vino

Para poder embriagarte

Quisiera ser cueva

Para poder cobijarte

Quisiera ser noche

Para poder abrazarte

Amigo virtual

diciembre 22, 2008

Su vida estaba cambiando, todo giraba alrededor de un ordenador, jamás pensó que un aparato como ese, le fuera a perturbar su vida diaria, había caído en las redes de la tecnología, se creyó siempre inmune, pensó que no le pasaría lo que a los demás.

Estaba muy equivocada, procuraba hacer las tareas del día, todas por la mañana, para así estar conectada al ordenador, cuantas más horas mejor, se pasaba el día escribiendo y contestando mensajes, se estaba volviendo una persona insociable, para ella no había mas gente, que la de detrás de la pantalla, todo en su vida era virtual.

Apenas salía, no le importaba lo que pasara en el barrio, la familia se había convertido en una carga, y ella no podía con todo. Se miraba en el espejo y no se reconocía, ¿que había sido de esa persona, simpática, súper sociable y comunicativa?

Quería cambiar, pero no podía, para colmo, en los foros siempre hay gente, que conectas más que con otras, eso le pasaba con varias, pero había una persona que sin saber si era de su raza, su religión o su clase social, se había convertido en su amigo invisible.

Tenía tanta atracción virtual por la forma de sus escritos, y como él le contestaba, que todo el día pensaba en lo que le iba a escribir, comentar, todo iba unido a lo mismo, una vida irreal y misteriosa, en la que somos capaces de decir, lo que ni siquiera a nuestras familias contaríamos, todo lo llevaba en secreto, se sentía un poco culpable, estaba casada, y su marido era una buena persona, llevaban 30 años casados y pensaba que le era infiel virtualmente, no había motivos, todos éramos escritores de relatos y poemas, y la verdad nuestra imaginación no tiene fronteras ni limites, pero ella estaba diferente y eso la incomodaba.

Tomó da decisión de no conectarse más, había que acabar con todo aquello, así lo hizo.
Pasaron los días, las semanas y cuando pensó que lo había superado, decidió que se conectaría a otro foro diferente, pero procuraría no tener ningún amigo invisible, que la apartara de la realidad.

Sus días transcurrían en calma, seguía escribiendo relatos, tenía afinidad con varias personas del foro, pero nada en particular, hasta que un día recibió un comentario de un escrito suyo, que le pareció que tenía mucha similitud con su anterior amigo invisible, pensó que era casualidad y no le dio más importancia.

Le volvió a pasar lo mismo, todo el día se pasaba inventando relatos, procurando escribir entre líneas, lo que no se atrevía a decir claramente, sabia que esa persona era la misma del otro foro, puesto que él a su manera se lo hacia saber.

En ese momento, se dio cuenta que era una batalla perdida, en realidad pensaba, que tampoco era tan horrible, que dos personas de diferente continente, y sin conocerse tuvieran una amistad en un foro, pero lo que tenía muy claro, es que jamás se conocerían en persona, tenía miedo que una historia tan bonita se convirtiera en un relato de terror.

Felices Fiestas a todos.

 

El abuelo que no conocí

diciembre 17, 2008


Esta tarde frente a mi ordenador, escuchando una canción preciosa que se llama “tengo sed de ti”, he sentido la necesidad de ponerme a escribir, sin saber si el relato será de terror, amor o fantasía. Relataré lo que me pasó el otro día, acompañado de un poco de fantasía e imaginación, cosas que por cierto no me faltan. Estos días voy a hacer un pequeño cambio en el baño y estaba recogiendo todo para que el lampista pudiera trabajar más cómodo, cuando escuche un ruido diferente a lo habitual, venía de un respiradero que comunica al exterior, parecía un pajarillo que se había caído del nido, pues suelen anidar en los tejados, en ese momento estaba sola y no me atreví a subirme en la escalera y quitar la rejilla, hace años me rompí el tobillo y no quedé bien del todo, espere que viniera mi marido que había ido a comprar el pan y no tardaría.

El pajarillo revoloteaba sin suerte alguna, tenía poco espacio y no podía volar, por el color de las alas supe que era adulto, asomaban por la rejilla, pasaron pocos minutos que se me hicieron eternos, de pronto el pajarillo dejó de hacer ruido, pensé que había muerto, y sin darme cuenta le empecé a hablar, le decía que lo sacaríamos enseguida, que no tuviera miedo, como si de una persona se tratara y me parecía lo más normal del mundo, puesto que a mi perro le hablaba y me entendía perfectamente o eso he creído siempre.

Llegó mi marido y sin perder tiempo, quitó la rejilla, colocó una bolsa debajo mismo para recogerlo y no se diera golpes con las paredes, así fue, lo único que pasó es que se salió de la bolsa y volaba por el baño, estaba tan asustado que no tuvo ningún problema en cogerlo. Una vez comprobamos como estaba, y que podía volar, lo soltamos por una ventana y desapareció sin dejar rastro. Nos quedamos tranquilos y felices de poder salvarle la vida, tiempo atrás tuvimos pájaros, pero preferimos que estén en libertad.

Pasaron varios días y cuando casi habíamos olvidado el hecho, oímos un pájaro que se había metido en la galería, que da a la ventana por donde lo echamos a volar, parecía el mismo, pero no podía ser, como iba a volver otra vez, pensamos que sería uno parecido.

Al día siguiente lo mismo, otra vez el pájaro entró en la galería, tiene que ser el mismo y porque viene, será que está agradecido, yo sola me lo decía todo, mi marido no hacía tanto caso, decía que había muchos pájaros y que seria otro parecido.

A mí me encantan los animales, si viviera en el campo y tuviera tierras, tendría de toda clase, pero bien cuidados. Yo por si acaso le había puesto agua y alpiste, pero no le dije nada a mi marido, pensé que no volvería, pero no fue así, volvió otra vez, entraba, bebía, comía un poco y se ponía a cantar, tan fuerte que se oía desde el garaje. Mi marido subió y cuando lo vio dijo que le parecía que era el mismo, que no era un hecho habitual, pero tampoco le dimos mucha importancia.

Estábamos encantados con el pájaro, hasta le pusimos nombre, le llamamos pillín, en recuerdo de uno que tuvimos muchos años. Pasaron los meses y pillín seguía viniendo. Una noche tuve un sueño, en el cual una persona que no se le veía el rostro tenía un pájaro en la mano y le estaba dando de comer, yo me acerqué i ví que era mi pájaro, pero no podía ver quien era la persona que estaba con él, de repente se levantó dejó el pájaro en mi mano, me miró sonriendo y se fue, no lo podía creer, era mi abuelo, que ni siquiera pude conocer, lo fusilaron cuando mi madre tenía seis años, y mi tía meses. Lo pude reconocer por una única foto que tiene mi madre y mi tía en su casa.

En ese momento me desperté, como si realmente hubiera pasado, nunca lo sabré, lo único que sé es que pillín no volvió más, pero me sirvió de enlace con otro mundo, quizás mucho mejor que este y que no hay que tener miedo a traspasar.

Como dije al principio no sabía lo que iba a relatar, sin saber como, le he hecho un pequeño homenaje al abuelo que nunca conocí y estoy más satisfecha que otras veces, aunque quizás ustedes se hayan aburrido más de la cuenta.

El tren

diciembre 11, 2008


Vivía en un pueblo costero a cincuenta kilómetros de Barcelona, cada día cogía el tren para desplazarse a su puesto de trabajo, era enfermera de un gran hospital, tenía cuarenta años, casada con un hombre quince años mayor, no habían tenido hijos y su vida transcurría tranquila y a la vez monótona, se había volcado mucho en su trabajo. Tenian una casa con un gran terreno y su marido se pasaba la mayor parte del día ocupado cuidando de sus verduras y hortalizas, era agente de seguros y su trabajo le dejaba mucho tiempo libre, la mayoría de cuestiones las solucionaba en casa con el ordenador. Ella se llama Elena y él Juan, hacían una pareja perfecta, por lo menos es lo que parecía de puertas para fuera, ya se sabe que la vida intima nada más la conocen los protagonistas.

Cuando uno hace un trayecto diario se suele coincidir cada día con la misma gente, eso le pasó a la protagonista de esta historia, conoció a un hombre diez años menor que ella, un día que el tren se retrasó, estuvieron más de una hora charlando, se dieron cuenta que tenían mucho en común, lo único que les separaba era la edad y el hecho de estar casada, él estaba soltero sin compromiso. Iban pasando los meses y ya se sentaban juntos, un día que estaba todo ocupado, tuvieron que ir de pié, estaba tan lleno que sus cuerpos iban tan pegados, que se oían mutuamente los latidos del corazón, no hicieron lo más mínimo para separarse, se dieron cuenta que se atraían mutuamente, se me olvidaba decirles que el se llamaba David. .

Ella, le comentó que no podían seguir adelante, ella estaba casada, y aunque la pasión había desaparecido, no quería herir a su marido, además le llevaba diez años y pensaba que solo era una aventura para él. Durante unos días procuraron no coincidir, pero la pasión pudo más, volvieron a encontrarse y después de aclarar las cosas decidieron continuar su relación. Alquilaron una habitación en un hotel de la ciudad y se veían una vez a la semana, pero ya no se conformaban con un solo día, necesitaban más, había un gran impedimento, el marido de Elena. Sin saber como, empezaron un juego macabro que consistía en ver cuantas maneras había de poder estar juntos para siempre, descartaron la separación, púes ella se quedaría solo con su trabajo, la casa que vivían ya la tenía su marido, era una herencia de sus padres y ella no estaba dispuesta a perderlo todo, habían sido demasiados años de casada, según ella sacrificada, a pesar de ser un buen hombre nunca le dio la felicidad, en cambio con David se sentía como una adolescente, había recuperado la ilusión.

Cada día que pasaba se le hacía más difícil seguir engañando a su marido, llegaría un día que se enteraría y todo se podría complicar, a ella solo le importaba heredar la casa, no era para menos estaba valorada en un millón de euros más unos apartamentos en la nieve, que tenían alquilados y que le proporcionaban unas rentas importantes.

Un día antes de ir al hotel, fueron al cine y vieron una película en la que asesinan a un industrial y el ejecutor es el amante de su mujer, cuando salen del cine comentan entre risas que esa sería la solución perfecta. Cuando la mujer regresa a su casa, su marido le dice que va a vender la casa, que es demasiado grande para ellos, que no quiere que haga tantos viajes en tren, que comprarían un piso más pequeño cerca del hospital y así podían estar más tiempo juntos, púes la echaba de menos y no quería estar todo el día solo. Ella se queda muy sorprendida, a la vez que temerosa de que hubiera descubierto lo suyo con David, hace lo posible para hacerle recapacitar, pero sabe que su marido es de ideas fijas, y ella no pinta nada en la venta, púes cuando se casaron hicieron separación de bienes, en ese momento se dio cuenta de lo ingenua que había sido, sí se separaba se encontraría en la calle, sin el lujo que le había proporcionado su marido, tenían un mercedes y un descapotable, pero ella a pesar de tener permiso de conducir, tenía una gran fobia a conducir, por ese motivo iba en tren al trabajo.

Lo tenían decidido, harían ver que entraron a robar, le dieron un golpe en la cabeza y lo mataron, en las últimas semanas, se habían sucedido varios robos a casas con la gente dentro, era un buen momento para hacerlo y poder despistar, entonces ella heredaría todo, según el último testamento. Se había vuelto una persona malvada y ruin, solo le importaba ella, su amante y el dinero. Pasaron varios días y decidieron que el viernes de esa misma semana ejecutarían el plan, estudiaron todo al milímetro, ella diría que cuando volvió del trabajo, lo encontró tirado al suelo con un golpe en la cabeza y que toda la casa estaba revuelta, haría desaparecer joyas, cuadros y todo lo de valor para que todo fuera más creíble.

Llegó el día, ella fue a trabajar y el se quedó cuidando sus verduras, David estaba con su coche detrás de la valla del huerto, vigilando el momento que entrara en la casa para sorprenderlo, lo que el no sabía es que en ese momento sonó el teléfono, era un vecino de la urbanización avisando al propietario que alguien estaba curioseando por las afueras de la casa. Al entrar para sorprender y atacar al propietario, el sorprendido fue él, Juan el marido de Elena le dio un empujón, con tan mala suerte que al caer se dio en la cabeza y no daba señales de vida.

Enseguida llamó a la policía y a urgencias a la vez que el vecino que le avisó llegaba en ese momento y se encontró con el supuesto ladrón tirado en el suelo. Llegó la policía, y la ambulancia, comprobaron que estaba muerto, la policía se puso en contacto con Elena para que viniera, sin decir lo que pasaba. Ella creyó que todo había salido como habían planeado David y ella. Al llegar cual sería su sorpresa al ver a su marido hablando con la policía, no le dio tiempo a reaccionar, enseguida de dio cuenta que las cosas no habían salido como pensaba. Entró y se encontró a David en el suelo, estaba muerto, después de interrogarla la policía, y decirles que no lo conocía de nada, comentaron que podía ser un de los ladrones de las últimas semanas, lo que no coincidía es que fuera solo, normalmente van varios para cubrirse las espaldas. Cuando se fueron todos, quedó un gran silencio, se sentaron en el sofá, se miraron y sin hablar se dijeron muchas cosas.

Con el tiempo se cambiaron de casa, fueron a vivir a la ciudad, junto el hospital en el que trabajaba su mujer, a Juan no le pasó nada, se defendió de un extraño que entró a robar en su casa, Elena seguía con su vida de siempre, pero no era la misma, ni su marido tampoco, había algo que le hacía pensar que el supiera de su relación con David, pero nunca se lo preguntó.

Pasaron los años y Juan enfermó de gravedad, hasta el punto que sabía que le quedaba muy poco. Una mañana le dijo a su esposa que bajara al garaje y abriera una caja de diarios viejos, que encontraría una carpeta llena de fotos de ella y David, le dijo que sospecho desde el primer día que fue a recogerla al trabajo para darle una sorpresa y le dijeron que por las tardes no trabajaba desde hacía varios meses. Pagó a un detective que le puso al corriente de todo, pero prefería compartirla que perderla., en ese momento llamaron a la puerta, era un taxi, le venía a recoger para llevarlo a una residencia, quería pasar los últimos días allí, el notario llegó en otro coche con dos testigos para hacer un nuevo testamento delante de ella, lo dejaba todo a la residencia para que hicieran una planta nueva para gente necesitada y no pudiera pagar su estancia.

Lo único que le dejó fue el piso que vivían, pero en el momento que tuviera otra relación, lo tendría que dejar, lo que no pudo atar en vida, lo dejaría bien atado después de muerto.

El eclipse

diciembre 6, 2008


Todo el mundo estaba esperando el eclipse, era un acontecimiento extraordinario, se tardarían bastantes años en ver otro igual, pero a ella no le importaba lo más mínimo, estaba en el ocaso de su vida, había perdido toda ilusión, se preguntaba cada día que sentido tenía vivir, no le esperaba nada, le costaba levantarse de la cama, solo quería dormir a todas horas, era una pesadilla el tener que enfrentarse con un nuevo día, ya no podía más, había tomado una decisión, la más importante de su vida.

No crean que estaba sola, tenía un buen marido y un buen hijo, pero les faltaba comunicación, y muchas veces se sentía muy sola. Su posición era bastante mejor que la de la mayoría de gente de su entorno, pero todo lo veía oscuro, sin un rayo de esperanza que la motivara a seguir viviendo. No quería disgustar a su familia, no era lo mismo morir por una enfermedad o un accidente que suicidarse, además no sabía si realmente había que ser muy cobarde o muy valiente para dar ese paso. Ella siempre pensó que sentiría en el momento de decidirlo, eso ya lo sabia, pero le quedaba la peor parte. Estaba enfadada con ella misma, hacía poco había tenido una gran decepción con una amistad, que le demostró que solo la utilizaba cuando le convenía, eso le marcó bastante, pero no era ni una décima parte comparado con lo que le había decepcionado la vida.

Toda la semana estaba preparando la despedida, una carta para su marido y otra para su hijo, no quería que la compadecieran y tampoco que su marcha les produjera más dolor de la cuenta, ellos no tenían la culpa de su decisión. Se levantó pronto, se duchó y se arregló más que si fuera a salir de viaje, no quería dar mala impresión cuando pasara, había decidido que se tomaría una combinación de pastillas y se quedaría dormida para siempre. En ese momento sonó el teléfono, era la policía, su hijo había tenido un accidente de coche y estaba ingresado en un hospital, en estado muy grave.

Su marido había ido a jugar la partida diaria de cartas, ella lo localizó y no tardó ni cinco minutos en llegar, le dijo lo que pasaba y se fueron con un taxi, estaban demasiado nerviosos para conducir. El marido acostumbrado a no ver arreglada a su mujer, le comentó lo rápido que se había arreglado, sin imaginar la causa por lo que lo había hecho, ella no dijo nada y le cogió las manos apretándolas y pidiendo que su hijo viviera, él no quería irse, el destino estaba cambiando las cosas.

De camino al hospital, pensó que todo lo que le pasaba era un castigo por lo que había estado a punto de hacer, era cristiana aunque no solía ir a misa. Cuando llegaron a cuidados intensivos, solo pudieron ver a su hijo por una cristalera, estaba entubado y en coma, los médicos no podían asegurar que se recuperara, tenían que pasar las primeras horas para poder dar un diagnostico en condiciones. Su marido encajó la noticia como pudo, no hablaba y tenía la mirada perdida, como sí todo fuera una pesadilla y estuviera a punto de despertar. Al día siguiente era el eclipse, lo vieron desde el hospital, ella se sintió culpable, su hijo no lo vería, todo había dado un giro de 360º, no encontraba sentido a nada. Dejó a su marido un momento y se fue a la capilla del hospital. Una vez allí se arrodilló y rezó como nunca lo había hecho, más que rezos eran suplicas para que su hijo recobrara el conocimiento, tenía un traumatismo craneal, por lo demás había salido sin heridas importantes en el cuerpo, ahora más que nunca tenía que estar viva para poder cuidar de su hijo y su marido.

Pasaron las semanas y el estado de su hijo seguía igual, ella tiró las pastillas, quemó las cartas y cuidaba de el y su marido con más esmero que nunca, cada tarde iba al hospital, le cogía las manos, le hablaba y le ponía música, su marido lo llevaba de otra manera y pensaba que por mucho que hiciera el no la oiría, pero no le decía nada, no quería quitarle la ilusión, ella ahora se daba cuenta que su familia era el motor de su vida y estuvo a punto de perderlo todo. Pasaron tres meses y cuando menos lo esperaban su hijo empezó a salir del coma, ni los médicos lo creían, entre un millón, el tendría otra oportunidad.

Pasaron dos meses más y le dieron el alta en el hospital. El hijo se recuperó lentamente pero no le quedaron casi secuelas. Cuando llegaron a casa había desaparecido la oscuridad que tanto la entristecía, ahora el sol brillaría como nunca. La experiencia los marcó para el resto de sus vidas, pero por lo menos ella hizo lo posible para que todo volviera a una normalidad que nunca debió de faltar. Su hijo le dijo que cuando estaba en coma, vio como tiraba las pastillas y quemaba las cartas y que también la escuchaba cuando le hablaba y le pedía que se despertara, y sobre todo lo que más le impresionó fue el eclipse, le pareció lo más hermoso que había visto nunca, se fundieron los tres en un abrazo y se dieron cuenta de que aunque faltara uno de ellos siempre estarían unidos por un lazo invisible que pocas personas tienen la suerte de sentir.