Los vecinos

Hacía un día infernal estaba diluviando, era mejor quedarse en casa, junto la chimenea arropados por el calor que desprendía, todo seguía su rutina, pero de pronto oímos un grito estremecedor, venía de la casa de al lado, mí mujer que estaba junto a mí, se levantó de repente, pues se había quedado un poco adormilada, siempre tiene costumbre de hacer la siesta unos minutos, dice que lo necesita para poder funcionar durante el día. Los dos estamos jubilados y aunque salimos bastante de viaje, también nos gusta estar en casa con nuestras comodidades, era la primera vez que oíamos un grito igual, precisamente nunca se les oía y eso que son casas pareadas. No sabíamos que hacer, pensemos que había sido una cosa puntual, por algún motivo que desconocíamos, y como no teníamos confianza decidimos no meternos, no hubo ningún ruido más, solamente se escuchaba de lejos la televisión como siempre, pasó el día con normalidad y nos fuimos a dormir.

Yo tengo necesidad de levantarme varias veces al baño, en una de ellas me dio por mirar al jardín, vi al vecino con una pala tapar algo, llamé a mi mujer, pero cuando se acercó a mirar ya no estaba, nos quedemos desconcertados sin saber que hacer, ellos tenían perro y siempre estaba por el jardín, nos miremos y comentemos que ya sabíamos lo que había pasado, se habría muerto el perro y el grito que oímos era de la mujer en el momento de enterarse, volvimos a la cama y no le dimos más importancia, nosotros teníamos perro y sabemos la pena que se siente cuando se mueren.

Pasaron varios días y no se veía la vecina, nos extrañó que no saliera al jardín a cuidar sus rosales, todos los días salía aunque hiciera mal tiempo, su marido se iba a trabajar como siempre, a veces estaba una semana fuera, era representante de material de construcción. Al día siguiente cuando el vecino se fue a trabajar, fuimos a ver sí su mujer estaba enferma y necesitaba algo, no nos contestó nadie, cuando volviera del trabajo iríamos a preguntar al marido, así fue nos presentamos y cuando nos abrió la puerta, nos dijo que su perro se atragantó y murió al instante y lo enterraron en el jardín y que su mujer se había ido unas semanas a casa de su hermana, que habían decidido cambiarse de vivienda y se iban a comprar una cerca de ella, de esa manera podría buscarla con tiempo, cambiarse de casa no es cualquier cosa dijo, nos quedemos conforme y nos volvimos a casa tranquilos, lo único que nos preocupaba en esos momentos es quién vendría a vivir, pues la verdad ellos como vecinos eran ideales, no se les oía y tocando los tabiques eso era estupendo.

Pasó dos semanas cuando el vecino se despide de nosotros y nos dice que ha puesto la casa en venta en una inmobiliaria y que antes haría una barbacoa de obra en el jardín, le habían dicho en la agencia que eso le facilitaría la venta. Así fue a los pocos días él mismo preparó el terreno, trajo una hormigonera, acondicionó el suelo y esperó unos días que se secara y colocó una gran barbacoa, necesitó la ayuda de varios operarios por lo pesada que era, no sería fácil moverla de sitio, la colocó donde enterró el perro, dijo que no quería que nadie plantara allí, que así descansaría para siempre. El precio de la casa era elevado púes lo mejor de ella es el jardín tan soleado, y la verdad es que con la barbacoa había ganado mucho, un buen día quitaron el cartel de venta, la habían vendido a una pareja de abogados con un niño de 5 años y un perro labrador, eran los vecinos perfectos, simpáticos, abiertos y no molestaban al contrario a veces hacíamos de canguro del niño y nos sentíamos útiles y acompañados.

Para demostrarnos agradecimiento por cuidar de su hijo, nos invitaron a una barbacoa en su jardín, aceptemos encantados, hice una gran tarta de chocolate y pasemos a su casa, todo era perfecto parecíamos una familia, de repente el perro cogíó un trozo de carne de la barbacoa y lo fue a esconder bajo tierra, tiene costumbre de guardar el trofeo, además no tenía hambre, acababa de comerse otro trozo que le habían puesto, un día era un día dijeron, púes siempre comía pienso. Como el perro tardaba mandaron al niño que fuera a ver que hacía, no querían que estropeara los rosales, en ese momento el niño y el perro volvieron, algo llevaba en la boca el animal y no era el trozo de carne de la barbacoa, era un pie humano, peguemos un grito tan fuerte que el perro del susto soltó el pie, nos quedemos un momento en silencio, al niño le dijimos que era el pie de una muñeca, ya más fríamente decidimos llamar a la policía, mientras llegaban, les comentemos las sospechas que teníamos del vecino, al verle una noche con una pala en el jardín.

Llegó la policía, acordonaron la casa y nos llevaron a la comisaría como sí tuviéramos algo que ver con los hechos, pasemos un mal rato, nosotros y los vecinos con el niño, púes se lo tuvieron que llevar, no tenían nadie cerca para cuidarle, pasó todo y regresemos a casa todos juntos, esa noche dormirían los tres en nuestra casa, hasta que pudieran ir a la suya.

Pasaron dos días, nos llamaron que fuéramos otra vez a la comisaría y nos dijeron que el cadáver era exactamente de la mujer del vecino y también estaba el perro, que habían investigado y habían encontrado también muertos a su marido y la hermana de esta en la casa de ella, y la causa era una botella de vino de unos viñedos familiares que ellos mismos embotellaban, al decir la marca se acordaron que el siempre tomaba este vino para celebraciones y su mujer era la que se encargaba de su embotellado, precisamente nos regalo una botella al principio de ser vecinos y era muy bueno y digestivo.

La policía había encontrado en el cadáver de nuestra vecina una llave de un apartado de correos, en la que encontraron una carta dirigida a su marido y hermana que decía: toda la vida he sabido que me engañabais pero erais mi única familia, fui cobarde, no tuve el valor de dejaros, mientras yo viva no os pasará nada pues tengo marcadas las botellas envenenadas, en el momento que falte necesitareis mucha suerte para sobrevivir, se que os queréis deshacer de mí, pero lo que no sabéis es que una cosa irá unida a la otra.

Los vecinos tuvieron que mover la barbacoa de sitio, el material que había traído el vecino para la base de la barbacoa, había tenido un fallo de hormigón y por eso se había movido y el perro pudo sacar el pie de la muerta, lo tenían todo tan bien planeado, que no contaron con los planes de su mujer, ahora los tres estarían juntos para siempre.

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3 comentarios to “Los vecinos”

  1. Carmen Says:

    Perfecta venganza de ultratumba, Rosa. Un final inesperado. Un abrazo.

  2. Loba Says:

    Si, si, un final inesperado. Me has dejado alucinada.

    • Una virgo lunática Says:

      Hola querida amiga, eso es lo que intento..dejar alucinados a los que me lean…es broma, encantada de que te gusten mis cortos relatos.

      Un fuerte abrazo.

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