Bárbaro

Era final de Agosto, las vacaciones estaban a punto de finalizar, la rutina se acercaba a toda prisa y eso era algo que la atormentaba, sus hijos se habían independizado y el marido se había vuelto apático, no salía casi nada, se pasaba horas enteras delante del televisor, por lo que tenía decidido darle un cambio a su vida, y que mejor que buscarse un trabajo, todavía estaba de muy buen ver y además preparada, había sido secretaría de un despacho muy importante de Barcelona.  Se arregló lo mejor que supo y se fue a la oficina de empleo, cuando llegó y vio la cola que había lo pensó mejor y se fue directamente a un kiosco que había allí mismo, compro varias revistas especializadas en ofertas de trabajo y se dirigió a su casa con la esperanza de encontrar algo que le hiciera salir de la monotonía en la que se hallaba. En una sección de la revista había un apartado para poder promocionarse y pensó que mejor que estar llamando a todos los sitios era más cómodo que la llamaran a ella. Como de momento no le iba a decir nada a su marido dio su móvil pues a él no le hacía gracia que volviera a trabajar y además no lo necesitaban vivían holgadamente .

Volvió a casa, su marido estaba en la misma posición que lo dejó sentado delante del televisor, paso de puntillas y entró en su despacho a preparar varios c.vitae por si le llamaban de algún trabajo. Pasaron dos semanas sin llamar nadie hasta que a la tercera semana llamó un señor que buscaba una secretaria para un consultorio médico, quedaron en verse esa misma tarde.

Llegó a la dirección y tocó al timbre, se abrió la puerta y subió hasta el tercer piso andando, odiaba los ascensores pues se había quedado dentro una vez y lo pasó muy mal, delante de la puerta estaba un señor de unos sesenta años muy bien arreglado y bastante atractivo pero no veía ningún letrero que allí indicara que había un consultorio, enseguida supo que era un mal asunto lo que tenía delante. No se equivocó el sujeto buscaba una relación sexual, fueron dos minutos de conversación en la misma puerta no quiso entrar y lo único que quería era escapar de allí, la siguió y le dijo que se lo pensara, que podían verse dos veces a la semana, que era un industrial rico y que le llenaría de caprichos, sin saber que a ella no le faltaba de nada, simplemente quería un trabajo para salir de casa, ella quería a su marido tal como era, ya estaban hechos el uno para el otro y todo aquello le parecía de ficción.

Salió despavorida sudando y con un estado de nervios que no fue capaz de coger el coche.  Se tranquilizó y a la media hora regresó a casa.  Su marido no suele preguntar donde va, pues sabe que le gusta andar y salir con las amigas y él confía plenamente en ella.

Al día siguiente recibe una llamada del sujeto y le pregunta sí lo ha pensado mejor, que su marido no tenía porque enterarse, le dijo que por favor no  le llamara más, que había muchas mujeres que se anunciaban para lo que él quería, pero le respondió que esas las podía conseguir cuando quisiera, que la quería solo a ella y si no accedía le iba a hacer la vida imposible, asustada le colgó y pensó que esto no le podía estar pasando, no sabía sí era un perturbado o un sádico, no se atrevió a decirle nada a su marido, padecía del corazón y no quería que tuviera ningún sobresalto y sus hijos cada uno tenía sus problemas, era un asunto que tenía que resolver ella sola .

No conectaba el móvil, pero averiguó el teléfono de casa y llamaba a todas horas incluso por la noche, sí se ponía ella le decía cosas aberrantes y sí lo cogía su marido le colgaba simplemente, era una situación insoportable, se cambió a un número secreto pero fue peor, averiguó su domicilio y se paseaba delante de casa a todas horas,  ¿no tenía nada que hacer este hombre, quién era?, no sabía absolutamente nada de él, siempre llamó con teléfono secreto, ya no podía más, se dejó ver y le dijo que sí podían hablar y le contestó que donde ella quisiera. Quedaron  esa misma tarde a las afueras del barrio en una zona de nueva edificación, no vivía nadie, estaba cansada de ir allí, ya que pensaba cambiarse de zona y a esas horas los trabajadores habían plegado, incluso sabía que el vigilante estaba merendando en un bar de la zona, habían coincidido muchas veces, cuando llegaron a un bloque concreto, le dijo que podían subir que era el piso de una amiga que lo había comprado y le había dejado las llaves para que le ayudara a decorarlo y de paso regar las flores,  pues estaba de vacaciones, le pareció bien y entraron en el portal, era la planta baja con una terraza y un gran trastero, entraron y le dijo que se esperara en la sala de la entrada, se acomodó y fue a abrir el trastero, que más parecía otra habitación ya que disponía de ventanas, su amiga quería que su mejor amigo estuviera cómodo, se llama Bárbaro, un perro enorme de los llamados peligrosos, solo tienes que decirle una clave y se lanza al instante, se dirigió  con Bárbaro a la sala, y todo fue decir la orden y se lanzó sobre él, cerró la puerta con llave, todas las habitaciones disponen de cerradura y se fue a la terraza a regar las plantas, se puso a escuchar música con los auriculares, sabía que sería cuestión de medía hora máximo .

Así fue, no quedaba gran cosa, lo peor era dejar todo como antes, pero le quedaban dos semanas por delante y ahora poco ruido podía hacer. Se fue a casa muy tranquila, sabía que el problema se había acabado para siempre.  Cuando llegó su amiga de vacaciones, la llamó para invitarla y darle las gracias, le dijo, no sé como lo has hecho pero Bárbaro ha engordado bastante y las plantas están mejor que nunca, que fertilizante usaste le preguntó, uno que tenía en casa le dijo  a la vez que Bárbaro se tumbaba a su lado, demostrándole que sería un fiel amigo para siempre.

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6 comentarios to “Bárbaro”

  1. DEA Says:

    Déu n’hi do ! Impresionante 🙂

  2. Igor Says:

    ¡Este relato da miedo! El obseso, seguro y constante, está muy, muy bien. Las reacciones de ella y el final de la historia son de gran impacto. Felicididades.

    • Una virgo lunática Says:

      Hoy he vuelto aquí guiado por un lector y me encuentro con varios comentarios sin responder, dicen que nunca es tarde si la dicha es buena. Gracias Igor por tu visita.

  3. Loba Says:

    Me esperaba que lo mataria. Era un pesado. Aunque yo lo abría denunciado, pero el miedo es miedo.

    Un beso.

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