Pastel de fresas

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La mañana era gris, como el matrimonio que vivía en la casa, llevaban más de 30 años casados y ya se lo habían dicho todo, se conocían tan bien que solo con la forma de mirarse no podían ocultar su odio, compartían vivienda y dinero pero nada más.

Vivían en una gran casa a las afueras de un pueblo de montaña, tenían un jardín en la parte delantera pero lo mejor era el huerto que había detrás de la casa , estaba abarrotado de fresas pues era la fruta preferida de la mujer.

El marido había tenido algún escarceo amoroso con varias mujeres del pueblo, pero eso era agua pasada, ahora se resignaba a cuidar de sus fresas, de repente todo cambió, un buen día llegó un camión de mudanzas a la casa de enfrente, se puso detrás de las cortinas a observar a los nuevos vecinos, era dos mujeres una de unos 60 años y su hija de treinta y pocos, luego se enteró que la hija era viuda su marido había muerto en un accidente de coche.

El matrimonio fue a presentarse por sí les hacía falta alguna cosa que contaran con ellos.

Pasaron los meses y se hicieron buenos amigos hasta el punto que el marido sentía una gran atracción por la viuda, pasaron los días hasta el punto que le propuso de verse a escondidas de la familia de ambos cosa que ella se negó rotundamente diciéndole que jamás se pondría en medio de un matrimonio. Esto le dejó triste y encolerizado y pensó que ya encontraría la solución.

Como cada mañana cuidaba sus fresas para que los insectos no se instalaran en ellas, usaba un potente pesticida que solo con ingerir una mínima cantidad sería mortal, él quería una solución radical y ya la había encontrado, ahora lo difícil sería la forma de hacerlo. Llegó la noche y cenaron como siempre como unos extraños que se conocen demasiado, ella le dijo sí le pasaba algo que lo veía muy raro, él contestó que solo estaba cansado pero para sus adentros supo que ella desconfiaba más que otras veces.

Se levantó más temprano de la cuenta para envenenar las fresas que luego le daría a su mujer en el desayuno, el solo tomaba café, pero como las cosas no son tan exactas como quisiéramos su mujer se encontró mal, tenía jaquecas a menudo y ese día no quiso desayunar pensó que era un contratiempo puntual y que mañana se las daría, más tarde se fue al pueblo de compras y así diría que había ido él porque su mujer no se encontraba bien, así preparaba la coartada pues sabía que este veneno no dejaba rastro y podía pasar por un infarto pues tiempo atrás había tenido uno.

Su mujer se encontró mejor y pensó dar una vuelta por el huerto, y allí vio las fresas en una cesta y decidió que le haría un pastel a su marido pues ya que se había molestado en ir al pueblo a comprar, y sabiendo que eso de las compras no le gustaba nada seria como un pequeño premio. Se puso manos a la obra y elaboró el mejor pastel de su vida, lo mezcló con nata, chocolate y vainilla de tal manera que el rojo de las fresas quedó totalmente invisible, lo metió en el horno y esperó sentada en su sillón preferido.

Llegó su marido todo estaba a punto dejó la compra y se pusieron a comer, cuando llegaron los postres ella le sorprendió con el pastel, él le preguntó de que estaba hecho, ella le contestó que era una sorpresa que luego se lo diría pues no creía que lo adivinara, tú no comes le dijo él, ella contesto que con la jaqueca el dulce no le iba bien y terminaron la velada. A media noche se encontró muy mal y él dijo que sería el pastel, ella le contestó que podría ser pues las fresas son un poco indigestas por la noche, se miraron sabiendo lo que pasaba, el cayó fulminado y ella se fue a la cocina para deshacerse del pastel.

Se sentó en su sillón, miró las fresas y supo que empezaba una nueva vida para ella.

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5 comentarios to “Pastel de fresas”

  1. albert serrano Says:

    hola,

    benvinguda a la xarxa de blocs de Malgrat. Molta sort en aquesta nova aventura.

    • Una virgo lunática Says:

      No sé como pude dejar de comentar la bienvenida de Albert, hoy repasando para colocar la imagen me he dado cuenta. Después de tantos años y aunque sé que no lo leerá, le doy las gracias, y encima fue el primer comentario, era muy despistada, lo sigo siendo, pero me esfuerzo en rectificar.

      Saludos al que pase por aquí.

  2. Una virgo lunática Says:

    Al “pobre hombre”, se le indigestó el pastel….

  3. carlosdelfante Says:

    Aun estoy riendo de tu historia. Una excelente y malvada ocurrencia. Formidable cuento, Rosa.

    • Una virgo lunática Says:

      Hola Carlos, en mis relatos siempre me gusta ser generosa, y darle a cada cual su ración de pastel…

      Me alegra verte por aquí.

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