¿Todo ficción?

diciembre 2, 2016

20150215_131237

 

Hoy todo el día ha estado nublado, con bastante frío y mucha humedad, es lo que tiene vivir al lado del mar, pero no lo cambio por nada, aquí tengo todo lo que puedo desear.

Esta mañana he salido a hacer compras y  de paso andar la hora recomendada por los médicos. Me he fijado en la gente y no tenían cara de mucha felicidad, será que estamos en vísperas de fiestas navideñas, y eso a veces agobia bastante.

Me he encontrado a unas vecinas que venían del médico, las dos pasaban de los 80 años. Hablaban de las pastillas que tenían que tomar cada una, y era una barbaridad. Una pastilla para el colesterol alto, que por cierto antes podía ser mucho más de 200 y no hacía falta medicar, eso me huele a chamusquina, ¿tendrán los laboratorios algo que ver? otra para la tensión, otra para hacer pis más a menudo, otra para el transito intestinal, así queda más fino, y otras más que ya ni me acuerdo, quizás tenga que tomar yo una para la memoria.

Yo soy más bien de hierbas, pero cuando he tenido que ir al médico no lo he pensado mucho, y he de decir que siempre me han acertado en mis enfermedades, que de momento son pequeñas cosas, pero algunas veces la medicación me ha sentado fatal, pero yo de eso no les culpo, como van a saber lo que mi cuerpo puede tolerar.

Ya nunca leo las contra-indicaciones, pues no tomaría nada. Solo me queda la sabiduría de mi cuerpo, si a la segunda pastilla todo va bien será buena señal, y si no corto de inmediato, ya que tuve un susto muy grande años atrás por no leer las señales de mi cuerpo. Quiero decir que me tuve que medicar otra vez para curar lo que me ocasionó otra medicación anterior.

Este escrito es mejor que no lo lean los hipocondríacos, no les quiero amargar las comilonas navideñas.

En una visita que fui por muchas picadas de una pulga de gato, que por cierto el gato no era mío, al preguntarle al médico si a parte de la pomada me recetaría alguna pastilla por si acaso estaba infectada por dentro, me contestó: de algo hay que morir, pero me recetó las pastillas por si acaso. La verdad es que se quedó con mi cara, ya que la primera vez que fui a su consulta le dije que de pruebas raras nada, y él me contestó que un análisis al año no hace daño, pero yo me hago la olvidadiza y voy cada cuatro si no tengo una urgencia.

El otro día leí que un renombrado doctor (ahora ya se la diferencia de doctor a médico), decía que a partir de los setenta y cinco años, hay que ir lo menos posible al médico, eso me ha dado mucha tranquilidad, aunque estoy bastante lejos de esa edad, ya me queda menos para salirme con la mía.

Tristeza

noviembre 30, 2016

 

Esta tarde la tristeza me acompaña, y no puedo hacer nada para apartarla.

LLuvia

noviembre 27, 2016

 

Ver llover en un día soleado para mí es disfrutar el doble.

Para todos

noviembre 25, 2016

Ni tú eres para mí, ni yo soy para ti.

Pasiones nocturnas

noviembre 23, 2016

La soledad en la noche compartiendo música es menos soledad.

Nada es casual

noviembre 21, 2016

 

Había luna llena y no era casual.

Tenue latido

noviembre 21, 2016

20150215_143051

 

Cada palabra que escribo

es como un tenue latido

las escribo de muy adentro

con todo mi sentimiento

 

A veces son cálidas y cercanas

otras veces muy distantes

y otras muchas delirantes

pero siempre llegan a su destino

 

Esta noche me pertenece

la luna no me acompañará

y ni siquiera en mis sueños

Morfeo me atrapará.

Quédate

noviembre 18, 2016

 

La noche es más larga si no estoy contigo.

 

 

 

Cuenta atrás para Navidad

noviembre 18, 2016

20150329_152422

 

Otro año más y otra Navidad, ha llegado la cuenta atrás, hemos de organizar encuentros familiares, muchas veces no apetecibles, ya se sabe que siempre hay roces con la suegra o las cuñada/os, al suegro  lo dejaremos para otro día, aunque sería bueno que hubiera el día de los suegro/as.

Luego está el tema de los regalos, casi siempre poco originales, pero la crisis tiene mucho que ver, y la cantidad de familiares también.

Para mí no son fiestas de alegría, ya que me van faltando familiares, pero hay que dar paso a los nuevos. Este año me estreno como abuela, aquí decimos yaya, y este año procuraré que sea especial.

Si las comidas se hacen en casa, que es lo más normal, acabaré muy cansada como siempre, pero satisfecha.  Son pocos días de estar reunidos y la ocasión se lo merece, aunque tengamos que apartar ese muro que tenemos con algunos familiares, total son pocas horas. Es triste que en las familias haya grandes desencuentros, muchas veces por malos entendidos, por orgullos o envidias, pero los seres humanos somos así.

Como soy atea convencida, no asocio estas fiestas a nada más que reuniones familiares obligadas, ya que hay muchos más días en el calendario para reunirse.

Quisiera pensar de otra manera, pero ya es tarde para cambiar. Seguramente algunos pensarán que soy una amargada, les diré que nada de eso, soy totalmente sincera con la realidad que me rodea.

Luego pasarán las fiestas, y cada uno retomará su rumbo, hasta el próximo año, que todos por unos días fingiremos ser felices.

Ordenar la habitación

noviembre 16, 2016

 

Dos genios unidos para siempre.